Seguimos sin camareros

Un camarero sirve bebidas en una terraza en la plaza de la Virgen de Valencia. / Manuel Bruque
Un camarero sirve bebidas, este mediodía, en una terraza en la plaza de la Virgen de Valencia. / Manuel Bruque
España es un país que vive del sector servicios. Tres de cada cuatro profesionales en nuestro país se dedican a este sector, el problema es que tras la pandemia no se encuentran profesionales nacionales.

España es un país que vive fundamentalmente de los puestos de trabajo que genera el sector servicios, esto es una realidad ineludible y avalada por todos los sectores laborales, económicos y financieros del país.

Ahora, que el período vacacional se aproxima y el sector de la hostelería empieza a preparar los meses de mayor movimiento en todo el país, por una afluencia masiva de turistas y nacionales, nos encontramos sin personal para cubrir puestos de cocina y sobre todo, puestos de camareros/as.

No piensen ustedes, que en España no existe lista de paro o que hemos llegado al punto del “empleo total”, que tanta matraca nos dio Sánchez en su campaña electoral, allá por el 2019.

Nada de eso, esta semana abrían las noticias económicas anunciando que estamos con una cifra de 2.922.911 personas desempleadas en nuestro país, algo más bajas que en los últimos meses, pero una cifra nada desdeñable.

Hostelería necesita más de 100.000 personas

El sector de hostelería necesita más de 100.000 personas para cubrir las necesidades más urgentes en este verano y sin embargo palabras como las del secretario general de Hostelería España, Emilio Gallego, donde expone: “Nos tenemos que plantear seriamente que para cubrir esas plazas estacionales, de temporada, España pueda generar un sistema de cupos de trabajo para que trabajadores de otros países puedan venir”. No deja de recordarnos a otros sectores que ya en su día, sufrieron la misma crisis, y la paliaron con trabajadores extranjeros.

A todos se nos vienen a la cabeza, el campo con la recogida de cosechas, personal de cuidado y manejo de animales, labores de campo… además del duro sector pesquero y por no olvidar también el sector de la construcción, los que asisten a nuestros ancianos, las asistentas en los hogares …

Los españoles, y sobre todo, por estadísticas los más jóvenes, no quieren éstos tipos de trabajos y no es porque haya ofertas de trabajo en otros sectores que más le interesen, es que prefieren estar “en el sofá” con una” ayudita o con chapús cobrados en negro” antes que irse a cubrir cualquiera de éstos puestos de trabajo considerados por ellos duros y mal pagados. Cuanto menos paradójico e incoherente, ¿no creen ustedes?

Causa mucha polémica hablar de éste tema, lo sé, pero más controversia produce ver las cifras globales de jóvenes españoles en sus hogares, sin oficio ni beneficio (los famosos nini: ni estudian ni trabajan), y una oferta laboral por ejemplo, en el sector hostelería con miles de puestos de trabajo que puedan quedar vacantes por los nacionales.

Algo estamos haciendo mal. Estamos educando a nuestra juventud en valores que no se sustentan en trabajo, profesionalidad, estudio, sacrificio, esfuerzo o superación laboral. Pero, eso sí, ellos/as se saben todas las ayudas y subvenciones que proporciona este “amable” gobierno. Una pena.

Que le demos trabajo a extranjeros que lo necesitan y que necesitamos (ojo) no es ninguna absurdo, sino una urgente necesidad. Debemos cubrir puestos de trabajos vitales para el desarrollo y la continuidad de nuestra actual calidad de vida.

No es de extrañar que los hosteleros se estén organizando, como ya lo hicieran en su día los agricultores para la recogida de sus cosechas para solicitar la gestión colectiva de contrataciones en origen. No hay otra, la hostelería ha de continuar su ritmo ascendente y hacer negocio, recuerden que solo el sector hostelero  mueve más de un 6% del PIB español.

Un paso atrás, nunca, ni para tomar impulso, hay que buscar soluciones alternativas a este exceso de oferta laboral y buscar personal donde haya demanda.

Otro asunto será hablar de sueldos y jornadas laborales en hostelería, pero ese será otro artículo. @mundiario

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