El resultado electoral en Extremadura no es tan sorprendente como parece

María Guardiola. / @ppextremadura.
En una sociedad semirrural, sociológicamente conservadora y españolista no debería de sorprendernos que la derecha haya alcanzado 40/65 escaños. Era un fenómeno políticamente inevitable, aunque la historia electoral lo hubiese tapado.

La derecha se hace hegemónica en lo institucional en Extremadura. PP y Vox han conseguido 40/65 parlamentarios y un 60,08% de los votos. Muchos se preguntarán cómo es posible superar el 3/5 de la representación de la Asamblea Regional tras cuatro décadas de mayorías absolutas parlamentarias de fuerzas de izquierdas (1983-2023). ¿Y cómo es posible este resultado si hasta la fecha el poder político que tuvo la derecha extremeña fue tan precario? Recordemos que Monago (2011-15) había gobernado con mayoría relativa gracias a la sorprendente abstención en su día de IU y que Guardiola no ganó las elecciones de 2023. Además, hace dos años y medio la suma con Vox solo fue 1 diputado superior a la de PSOE+UpE.

Más allá del auge de Vox, del hecho de que el PP encabece el ejecutivo regional o del escaso tirón de Gallardo, la respuesta principal a este auge azul es sorprendente, como señala el título: Extremadura es una Comunidad Autónoma sociopolíticamente de centroderecha, al igual que Andalucía, Castilla-La Mancha o Murcia, cuyos patrones sociológicos e histórico-electorales son bastante similares.

Así, y según el consultor político Pablo Gracia (febrero de 2024), el 57,2% de los extremeños se consideran de centro y de derecha. Y solo un 37,6% se declara de izquierdas: se trata de resultados demoscópicos muy semejantes a los oficiales del 21-D. Además, en 2022, el portal Electomanía difundió una encuesta según la cual el sentimiento nacionalista español en Extremadura estaba al nivel del 7,6/10. Este conservadurismo españolista en términos sociológicos es consecuencia de varios factores:

-La escasa tenencia de sentimiento identitario propio: Extremadura posee elementos leoneses al norte, castellanos en el centro y andaluces al sur de la CC.AA., siendo los componentes nacionales castellanos los geográficamente preponderantes.

-El 49% de los extremeños vive en zonas rurales (Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, 2021): esta tipología de población es, generalmente, más reacia a los cambios en la estructura social.

-Escasez de densidad de población (25 h/km2), en un hábitat concentrado: ello facilita el comunitarismo rural.

-Fuerte peso del sector primario (7,9%, según la Consejería de Agricultura, Desarrollo Rural, Población y Territorio, 2019). Muchos de estos profesionales se muestran mayoritariamente descontentos con el Pacto Verde Europeo, en consonancia con los postulados productivistas y antiecologistas de Vox.

-Gran extensión territorial (41.635 km2) con múltiples zonas vacías, lo que dificulta el empuje de formaciones minoritarias y con base principal urbana, como ha sido el caso de la izquierdista UpE.

Y entonces, ¿por qué el PSOE gobernó durante treinta y seis años esta región? Pues porque el perfil de Vara y, sobre todo el de Ibarra, fue guerrista, es decir, ambos pertenecieron a una de las dos alas tradicionales del partido, junto al felipismo. Así, el felipismo-guerrismo, con el que han conectado históricamente muchos extremeños, nos presenta a un PSOE juancarlista, muy crítico con el soberanismo periférico, plenamente capitalista (especialmente, el felipismo), jacobino en lo territorial, receloso del wokismo social, disociado de los movimientos regeneracionistas y fervorosamente defensor del Régimen de 1978. En otras palabras, el felipismo-guerrismo sociológico está posiblemente más cerca ideológica e institucionalmente del sector marianista-feijoísta del PP que del ecosocialismo republicano de Movimiento Sumar.

Por otro lado, el candidato que presentó el PSOE, Miguel Ángel Gallardo, aparte de poco conocido y con escasa conexión socioelectoral, posee un perfil sanchista -ala izquierda del partido, además de más favorable a la descentralización territorial- bastante notable, lo cual ha sido lógicamente perjudicial para su partido.

En conclusión, Extremadura marca el camino que probablemente recorrerán la mayoría de CC.AA. en 2026 y 2027, especialmente en el interior y sur de España: mayorías absolutas o cualificadas de PP+Vox con un crecimiento nacionalconservador cada vez mayor: la elección de candidatos sanchistas, poco conocidos y en CC.AA. cada vez más derechistas en lo ideológico hará que PP+Vox consolide lo logrado en 2023 y que añada a ese botín Castilla-La Mancha o incluso Asturies. Toda posibilidad de un Gobierno de España PSOE-PSC-izquierda alternativa en 2026/2027 dependerá de la estrategia de unidad, pero, sobre todo, del voto en Euskadi, Nafarroa y Catalunya, que cada vez están actuando más como el salvavidas de la izquierda.

Así, observamos cómo España se divide sociopolíticamente cada más entre:

 1. Asturies, Cantabria, Aragón, centro y sur, cada vez más derechistas. Destacan Ceuta y el sureste (Almería y Murcia) como bastiones azules. Extremadura se encuentra en este primer grupo.

2. Galicia y Canarias: centristas, afines a un identitarismo híbrido entre la españolidad y el particularismo, lideradas por gobiernos conservadores, con mayor tendencia por parte de sus sociedades al progresismo, pero bastante menos rojas en comparación con áreas como Gipuzkoa o la provincia de Barcelona.

3. Euskadi, Nafarroa y Catalunya, cuya cultura política es marcadamente anticentralista y progresista.

Toda esta diferenciación pudiere ahondar a corto y medio plazo en una mayor polarización política, así como en una fractura territorial en nuestro país y ya no tanto por cuestiones nacionalistas. La citada división ideológico-geográfica se aprecia entre los jóvenes, que son marcadamente más de derechas que en el pasado, salvo en los casos vasconavarro y gallego, como se ha visto en las últimas citas electorales autonómicas.

En el caso de Extremadura, esta región es demográficamente cada vez más derechista, y ello ya se expresa a nivel gubernamental y parlamentario a la vez, a diferencia de antaño. @mundiario