¿Está realmente “dopada” la economía española?

Pedro Sánchez, Nadia Calviño y Yolanda Díaz en una sesión en el Congreso. Twitter.
Los programas de ayuda del gobierno español a las clases que más sufren las subidas de costes son motivo de fuertes críticas. La visión de lo que hacen otros países pone las cosas en su sitio.  

Hace unos días, el director de un respetado medio de comunicación catalán publicó un artículo editorial titulado “Una economía dopada”. Un par de semanas antes, un prestigiado economista publicaba en el mismo periódico otro artículo titulado “España subvencionada”. En la prensa afín a la derecha española es común encontrar colaboraciones que califican a la economía española con los peores adjetivos. Y ello debido a los sucesivos programas de ayuda aprobados por el gobierno español con el fin de compensar a las clases más humildes por la elevación de los costes, en general, y en particular los de alimentos, energía y financieros. Pero cuando esta corriente de opinión se extiende a otros medios digamos más “ecuánimes”, uno empieza a preguntarse si los ataques estarán justificados.

En las críticas, parecen subyacer dos intenciones básicas: la de descalificar el papel del Estado como agente económico encargado de disminuir las desigualdades sociales, por un lado, y la de desgastar la imagen de un gobierno al que se califica de comunista, marxista, autoritario o, en el mejor de los casos, intervencionista. Para poder valorar si tal postura es justificable, sería bueno observar el entorno, en el cual encontramos los casos significativos de tres países que se tienen por liberales en el terreno económico, ninguno de ellos con gobierno de izquierdas a día de hoy, que son los siguientes:

Estados Unidos: En 2020, después de que la economía se tambalease por la pandemia mundial de la Covid-19, el presidente Donald Trump firmó la Ley de Ayuda, Alivio y Seguridad Económica contra el Coronavirus que distribuyó más de 2 billones de dólares. El programa incluía cheques ingresados directamente a los ciudadanos. En 2021, su sucesor, el presidente Joe Biden, firmó el Plan de Rescate Estadounidense, que asignaba otros 1,9 billones de dólares en fondos de socorro.

Alemania: Además del fondo de 600 mil millones de euros que el gobierno alemán movilizó para ayudar a empresas y autónomos a superar la crisis provocada por la Covid-19, en setiembre pasado Berlín anunció un programa de ayudas públicas masivas, dotado con 200 mil millones de euros y financiado por deuda pública, para aliviar los efectos en la población de la crisis energética.

Francia: en la campaña para su reelección, el presidente Macron, confeso liberal, apostó por la planificación económica y el intervencionismo del Estado (sin descartar nacionalizaciones), para resolver “las vulnerabilidades y dependencias del país especialmente en los ámbitos de la energía y las materias primas”.

Los tres países parecen haber adoptado una política similar a la del Gobierno Sánchez, con resultados no tan halagüeños como los observados por la economía española. Así al menos lo entiende The Economist, que en un estudio publicado en su última publicación, analizó la evolución durante 2022 de las economías de 34 países del mundo. Para ello utilizó las variables crecimiento PIB, inflación, cotización bursátil y variación de la deuda pública. Resulta que España sale como la cuarta mejor economía entre las 34 estudiadas mientras que Francia ocupa la posición 9, Estados Unidos la 20 y Alemania la 30. Y es que la economía española creció con mayor vigor que la mayoría, la inflación se contuvo en contra de lo que ocurrió en otros países y hasta la deuda pública se redujo por el tirón de los ingresos.

Respuesta a la pregunta del titular: va a ser que el calificativo de dopada, o de subvencionada, o de intervenida, no se justifica para definir el año 2022 de la economía española. @mundiario