¿Qué pasa en verano con la Sanidad pública?

Fátima Matute, consejera de Sanidad. / Comunidad de Madrid.
El cierre masivo de camas, la escasez de profesionales y la saturación de servicios esenciales ponen en jaque la atención sanitaria, mientras las soluciones anunciadas siguen siendo parches temporales y reproches políticos.

Si preguntas a cualquier profano te contestará con lo que ve, las vacaciones de los facultativos, aunque se puede profundizar mucho más. Vayamos con ello.

En la Comunidad de Madrid, el verano se ha convertido en una auténtica prueba de resistencia para el sistema sanitario. Existe una situación realmente crítica. Cierre masivo de camas. Se estima que casi el 30% de las camas hospitalarias se cerrarán este verano, afectando plantas completas, quirófanos y servicios especializados. Demoras en Atención Primaria. Las citas ya superan los 10 días de espera de media, y en verano esta cifra se dispara por la falta de sustituciones. Plantillas mermadas. Madrid tiene una de las ratios más bajas de profesionales por habitante en todo el país. La falta de médicos, enfermeros, pediatras y personal auxiliar es alarmante. Sin refuerzos suficientes. No se están contratando sustitutos para cubrir vacaciones, lo que genera un auténtico apagón asistencial en muchos centros.

Las consecuencias para pacientes y profesionales no se hacen esperar. Colapso en urgencias. Al no poder acceder a atención primaria, los pacientes acuden directamente a urgencias, que se saturan. Profesionales al límite. Jornadas extendidas, guardias acumuladas y falta de descanso están llevando a muchos médicos al agotamiento físico y emocional. Desvío hacia la sanidad privada. La degradación del sistema público favorece que muchos pacientes acaben en centros privados concertados. Este último es el objetivo más buscado.

¿Qué explicación ofrece la consejera de Sanidad, Fátima Matute? Reconoce que el sistema está al borde del colapso y ha culpado al Ministerio de Sanidad por la falta de planificación nacional y escasa creación de plazas MIR. Las culpas a otro, como hace siempre Ayuso. Se han anunciado incentivos económicos para los médicos que trabajen en verano, pero no hay una solución estructural a la vista.

La Comunidad de Madrid no tiene una solución estructural clara ni inmediata para la falta de médicos en verano. Lo que hay, más bien, es una mezcla de parches, reproches políticos y una preocupante falta de planificación a largo plazo.

El sistema sanitario madrileño sigue funcionando con medidas transitorias que no abordan el fondo del asunto. Contrataciones temporales. Se recurre al “personal de refuerzo”, pero son contratos breves, sin estabilidad ni continuidad. Falta de planificación. No se anticipan las vacaciones ni el aumento de población estacional. Todo se resuelve con sobrecarga y turnos duplicados. Déficit estructural. Madrid tiene una de las ratios más bajas de médicos por habitante. Señal inequívoca de que no se quiere solucionar nada. La falta de inversión y de plazas MIR impide renovar las plantillas. Homologación lenta de títulos. Se podrían incorporar médicos extracomunitarios, pero el proceso es lento y burocrático. Incentivos económicos insuficientes. Se han ofrecido pagos extra a quienes trabajen en verano, pero no solucionan el problema de fondo.

Es urgente un Pacto de Estado por la Sanidad. Para planificar a largo plazo, formar más profesionales y coordinar recursos entre comunidades. Reorganización del modelo asistencial. Habría que concentrar recursos en centros más eficientes y garantizar calidad, aunque eso implique cerrar consultorios de baja actividad. Mejorar condiciones laborales para evitar la fuga de talento y atraer médicos a Madrid, donde el coste de vida es alto y las condiciones laborales son peores que en otras regiones.

No hay una solución estructural en marcha, pero sí propuestas sobre la mesa. El problema es que muchas de ellas requieren voluntad política, inversión sostenida y una visión a largo plazo que, por ahora, parece ausente. La Comunidad de Madrid tiene previsto iniciar una inversión sostenida en sanidad a partir del 1 de enero de 2025, cuando entren en vigor los nuevos presupuestos regionales. Estos presupuestos marcan un récord histórico, con más de 10.459 millones de euros destinados a sanidad, lo que representa el 36,5% del gasto total.

Con tal inversión se podría resolver la atención Primaria: Se invertirán 2.622 millones, incluyendo la construcción de 16 nuevos centros de salud en municipios como Fuenlabrada, Leganés, Pozuelo, Torrejón y Valdemoro. Igualmente a las Infraestructuras hospitalarias, financiándose  proyectos como la Ciudad de la Salud en el entorno del Hospital La Paz, con 28,5 millones, y remodelaciones en hospitales como el Gregorio Marañón y el Hospital de la Sierra Norte. Se iniciará la Tecnología médica avanzada, para incorporar equipos de protonterapia y se abrirán nuevas instalaciones para pacientes con ELA y daños neurológicos. Finalmente, se reducirán listas de espera, destinándose 35,7 millones a este plan, con un incremento del 2,5% respecto al año anterior. Y la estabilidad laboral. Se prevé la incorporación de más de 6.000 profesionales como personal estatutario fijo, para reducir la temporalidad.

Esta es la hoja de ruta clara y los recursos asignados, aunque ya se sabe que la Comunidad ejecuta después lo que se le ocurre y, cuando llega a hacerlo suelen surgir montones de cuestiones nuevas, ya que todo está al límite y la realidad aumenta, duplicando o más lo presupuestado. Control hay muy poco. @mundiario