¿Por qué Irene Montero causa un enorme rechazo a tantos españoles?

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Irene Montero, ministra de Igualdad. / RR SS.

Su visión ideológica de izquierda posmoderna es objeto de fuerte rechazo por parte de toda la derecha, de parte de la socialdemocracia, así como del comunismo más clásico.

¿Por qué Irene Montero causa un enorme rechazo a tantos españoles?

Desde la entrada en vigor de la Ley Orgánica 10/2022 -coloquialmente conocida como la Ley del Sí es Sí- el cargo público que más ha ocupado los principales focos mediáticos ha sido Irene Montero. Desde la promulgación de dicha norma, la política madrileña tiene todos los días una cuota del espacio mediático y, casi siempre, para ser objeto de críticas provenientes tanto del flanco azul del espectro político como de parte del rojo.

¿Qué es entonces lo que provoca tanto rechazo político y personal de la ministra de Igualdad?

EXTERNAS:

La primera razón es sociopolítica: según el CIS de marzo de 2018, la media ideológica de la ciudadanía española es de 4,78/10, centrista, mientras que su partido, Podemos, es visto por nuestros compatriotas como cercano a la extrema izquierda (2,8/10, según el CIS de diciembre de 2017). Por tanto, el pensamiento de Irene Montero no es representativo de la media de la sociedad española.

La segunda razón, también externa, tiene que ver con las fuertes críticas que ha sufrido desde la mayoría de medios de comunicación, en manos de empresarios derechistas. Estas opiniones y campañas en su contra, numerosas, han lastrado enormemente su imagen pública.

La última razón externa de desgaste de Irene Montero tiene que ver con Podemos, que ha pasado de focalizar su discurso en el regeneracionismo institucional y en la redistribución socioeconómica (un discurso, según el Pablo Iglesias del “primer Podemos”, antioligárquico y “para la mayoría”) a temas de carácter social, más centrados en minorías identitarias. Lo cual, como es obvio, tiene sus efectos socioelectorales aritméticos.

INTERNAS:

La primera gran causa de desprestigio relacionada con esta mujer es el hecho de que, supuestamente, logró su ascenso en política gracias a la cercanía personal a Pablo Iglesias. Además, debemos tener en cuenta que el amiguismo en el conjunto en la política española fue uno de los principales objetos de crítica del “primer Podemos” (2014-2016). Buena parte de los votantes de izquierda alternativa, ligados ideológica y sociológicamente al Movimiento 15-M, han visto siempre con rechazo y desilusión la alianza Iglesias-Montero a nivel tanto orgánico (dentro de Podemos) como institucional. Un exponente de este amiguismo de corte pablista fue la no inclusión de críticos con Iglesias en la cúpula de Podemos, lo que acabó derivando en la escisión errejonista en 2019 y en otras luchas internas (En Marea, Adelante Andalucía…). Estas prácticas amiguistas también son perceptibles en su Ministerio, donde algunos de los cargos lo son por proximidad personal, en contra de los principios regeneracionistas y meritocráticos del “primer Podemos”.

El segundo perjuicio interno que afecta a Irene Montero es la presunta incoherencia entre su cómoda, materialmente hablando, vida personal y su teórico izquierdismo regeneracionista (comparándola además con las duras situaciones de precariedad laboral y/o personal que padece mucha de la juventud actual). En este sentido, muchos españoles no entienden cómo una política de izquierda alternativa puede vivir en un inmueble de tan elevado valor económico. Asimismo, el hecho de no respetar el principio “una persona, un cargo” juega en su contra, pues es diputada, además de ministra. Además, la eliminación del límite de mandatos en su partido ha colisionado con el regeneracionismo y la ilusión inicial por transformar la vida pública.

En tercer lugar, los altavoces políticos y mediáticos de PP y VOX cuestionan constantemente la valía laboral de la actual ministra de Igualdad. En este sentido, cabe recordar que la madrileña posee un buen curriculum vitae académico (licenciatura obtenida brillantemente y un máster). No obstante, ello contrasta con su escasa experiencia profesional, algo lógico al tratarse de una persona joven. En este sentido, muchos ciudadanos españoles consideran que aún no posee ni la edad ni la preparación suficiente para el ejercicio de un cargo de tan elevada responsabilidad como es el de ministra del Gobierno de España.

Pero lo que menos gusta a sus detractores -también de ámbito interno- es su visión ideológica, definida como de izquierda alternativa posmoderna. La mayoría de sus postulados son vistos como sectarios, alejados de la realidad e injustos por muchos españoles, así como creadores de problemas innecesarios. En el plano de la estrategia política, estos planteamientos han sido totalmente fallidos, de tal manera que han deshecho demoscópicamente a Podemos por mucho que hoy pueda presumir de ser una fuerza de gobierno de un país. ¿Cuáles son, entonces, estas polémicas propuestas políticas/opiniones de izquierda alternativa posmoderna?

1) La Ley del Sí es Sí, que ha ocasionado beneficios penitenciarios a bastantes delincuentes previamente condenados, así como el rechazo de un importante sector del feminismo, de tercera ola. Por ello, aún no ha dimitido. Y recordemos que en el “primer Podemos” decían que “dimitir no es un verbo ruso”.

2) La Ley Trans, que ha ahondado en el enfrentamiento interno entre el transfeminismo podemita, de cuarta ola, y el feminismo clásico. Así, este último, el feminismo de tercera ola ve en esta norma un “borrado de la mujer” al incluir la autodeterminación de género.

3) Su defensa de la Ley Integral contra la Violencia de Género en los puntos actuales, que desprotegen a gais, lesbianas y hombres heterosexuales maltratados o presuntamente maltratados.

4) La negación del Síndrome de Alienación Parental (SAP), el cual perjudica principalmente a muchos hombres divorciados sin custodia compartida. Por otro lado, la ministra de Igualdad se niega a ofrecer una solución a los problemas de este colectivo masculino.

5) El hecho de que Montero transmite a muchos ciudadanos la sensación de que solo considera violencia vicaria cuando el asesino es un varón.

6) La promoción de campañas que son vistas por sus detractores como “ridículas” o “triviales”, como la de las “nuevas masculinidades”.

7) La celebración del indulto parcial a algunas mujeres que habían sido condenadas por sustracción de menores.

8) La insensibilidad en el tema de la okupación, al sostener que es un problema inventado por la derecha.

9) La defensa de un multiculturalismo progresista que busca también integrar a la religión islámica, una confesión que posee algunos valores morales que son paradójicamente interpretados como reaccionarios por muchos analistas.

Con todos estos datos, externos e internos, podemos comprender por qué Irene Montero recibió como nota un 3,71/10 en julio de 2022 (CIS), por qué tiene tan elevado rechazo entre la población masculina, por qué cada vez desagrada más a muchas feministas o por qué el espacio de izquierda alternativa confederal ha pasado, entre otros factores, de 6.139.494 votos (Podemos, Confluencias más Unidad Popular-IU: 24,34%: diciembre de 2015) a solo un 11,8% que le otorgó la última encuesta publicada antes de la edición de este artículo (DYM, 19 de febrero de 2023) a la suma de Unidas Podemos y Más País-Equo-Compromis. Si hacemos una regla de tres, nos saldría una cantidad aproximada de voto inferior a los tres millones; es decir, obtendrían menos de la mitad de lo sacado hace casi ocho años. Como vemos, las matemáticas explican de modo devastador los fallos de Podemos, pero también nos muestran cómo es la sociología española o la intensidad del derribo mediático sufrido por esta organización.

A mediados de febrero García-Page, el presidente castellanomanchego, ideológicamente felipista, señalaba que “Podemos es el caballo de Troya del PP en el Gobierno de España”. Evidentemente, los podemitas no son espías de nadie, pero sus conductas y postulados están ayudando enormemente a Feijoo y a Abascal a alcanzar la Moncloa. Paradójicamente, los grandes odiadores de Podemos y de Irene Montero -especialmente VOX- son quienes más se van a beneficiar electoralmente de sus errores, incoherencias y polémicas, así como de su alejamiento respecto a la sociedad. @mundiario

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