¿Por qué la gente se entusiasma con lo emocional?

Emociones. / RR SS,

La respuesta es muy sencilla: porque nos cuesta menos esfuerzo sentir que pensar.

Lo cierto es que este espectáculo emocional que nos ha tocado vivir trata de la generación de una fantasía social a través de un magnífico despliegue de pereza consciente.

Actualmente se nos plantea una injusta disyuntiva: “¿Sentir o Pensar?”

Todos sabemos que resulta mucho más inspirador creer que podemos alcanzar todo lo que nos propongamos, que pensar que esto no será así.

La verdad es que se ha instaurado un estado de manipulación emocional más allá de lo razonable. Algo así como una nueva religión.

Vamos a lo fácil. Lo que no nos explica la ciencia, nos lo imaginamos, pero también, aquello que no entendemos o no nos queremos esforzar en entender, nos lo inventamos y nos quedamos más anchos que largos.

En ambos casos se proponen unas reglas y pautas que, por nuestra pereza intelectual, nos resultan más cómodas de asimilar.

Paradójicamente, algunos científicos colaboran activamente en que esta situación se perpetúe, por la sencilla razón de que así pueden mantener un status privilegiado, cuando en realidad embaucan a la gente y en poco ayudan a la sociedad a madurar.

Otros científicos buscan generar publicaciones “originales”, que lamentablemente son utilizadas como garantía absoluta por otros predicadores menos instruidos.

LA EMPRESA Y LAS EMOCIONES

Resulta increíble, pero el mundo de la empresa se ha convertido en el mejor y más fructífero caldo de cultivo para la expansión de la pseudociencia. Personas que suponíamos inteligentes han caído en las redes de la desinformación emocional.

Se habla de salud mental sin tener en cuenta la enfermedad mental. Se habla de felicidad cuando en el fondo somos unos infelices, y damos abrazos, bailamos o sonreímos como si fuésemos una fábrica inagotable de moléculas neurotransmisoras benefactoras.

Debe saber, y alguien tenía que decírselo, que esto ni es, ni funciona, así.

La multiplicidad de funciones que posee un neurotransmisor es variable en 3 puntos.

Por un lado, su producción se encuentra limitada. Por otro, su liberación también se encuentra limitada, y finalmente, su combinación con otras moléculas está limitada.

Como ve, la palabra clave es “limitada”.

Lo curioso es que esta palabra (limitada) asusta y desilusiona. Todo ello porque no nos han dicho que entre el 1 y el 2 hay infinidad de números.

Nadie nos ha comentado que debemos apreciar el enorme espacio existente entre el nivel inferior y el superior de nuestro intervalo emocional, en vez de pugnar por alcanzar lo que otros poseen sin fijarnos en lo que ya poseemos.

LAS MOLÉCULAS EMOCIONALES

Tiene que saber que, en función a su relación con otras, cada molécula posee una gran diversidad de efectos. Algunos positivos y otros negativos.

Por ello, el equilibrio neurotransmisor es algo parecido a la “Suma 0”.

Cada cual posee un calibrado de “Suma 0” y no va a poder salir de ahí por más que se empeñe. Vivimos y sentimos las oscilaciones y los balanceos, pero salvo en el caso de padecer una patología, el estado emocional se recalibra constantemente. Algo así como un reseteo continuo.

Le recomiendo que no busque incrementos en la producción y liberación sináptica a través de complementos sintéticos relacionados con neurotransmisores o con sus aminoácidos precursores. El efecto que pueden causar en usted es, en el mejor de los casos, ninguno.

Así mismo, si baila, corre, abraza, medita, etc… no va a potenciar la producción de ninguno de ellos. Como sabe, después de la tempestad viene la calma. Una calma que le devolverá a su registro original a través de la producción y liberación neurotransmisora de carácter inhibidor. Lo dicho… La “Suma 0”.

Dicho resultado es lo que se denomina “equilibrio” y cuando el resultado de la combinación de las variables ofrece otro resultado, estamos presenciando un desequilibrio puntual.

No se preocupe, ya que esto es como un muelle que muestra su condición elástica siempre y cuando después de ejercerla, recupera, sin deformación alguna, su estado original. Pruebe a “estirar”, pero tenga cuidado.

Mire, mucha gente se ha creído que la oxitocina se genera abrazando… Bien. Le comento que también es la neurohormona precursora del odio y de la envidia, además de modificar el ritmo cardiaco, generar contracciones uterinas y alentar el agrandamiento prostático.

Otros “predicadores” le dirán que debe incrementar la producción de dopamina. Bien… la esquizofrenia se debe, entre otras cosas, a su superávit y las adicciones, también se sostienen en dicha producción.

Por ello, le recomiendo que baile, abrace y medite cuanto quiera y pueda, porque le aseguro que no va a bailar, abrazar o meditar más de lo que su bioquímica le permite.

Sé que esto puede entristecerle, pero también esa reacción (tristeza) es bioquímica.

¿CREÍA QUE IBA A SER MÁS FELIZ SI TODA ESTA FANTASÍA QUE LE HAN VENDIDO FUERA REAL?

Bueno… esto también forma parte de su entramado bioquímico.

Solo le puedo aconsejar que intente balancearse emocionalmente con suavidad y armonía.

¡Inténtelo! Hay esperanza. A lo mejor somos capaces de conseguir algo que podíamos lograr, pero que no lo sabíamos. Ya sabe, a menudo aquello que buscamos afanosamente está cerca, pero en lado contrario.

Cada emoción posee una fórmula distinta. Las emociones son orgánicas. Mismos ingredientes ordenados de forma diferente, y con intensidades específicas.

Nadie puede cambiar, de forma natural, esas variables ni sus valores. Artificialmente, ni lo intente. @mundiario