La puerta de salida es para tres
Las plantas bajas de los edificios, los sótanos, los garajes, las carreteras, la propia autovía (A-3)...fueron testigos presenciales de las muertes de muchas personas, a causa de las riadas e inundaciones del 29 de octubre del pasado año en Valencia.
De la catástrofe y de la situación de estrés y angustia que estaba pasando mucha gente, nos da idea las 20.000 llamadas con petición de auxilio, que ese día recibió la centralita telefónica de emergencias del 112.
En esa jornada, a última hora de la mañana, el president de la Generalitat llegó a calificar de exageración la decisión tomada el día anterior por la Universidad de Valencia, con su aviso de suspensión de las clases.
¿Significa eso, que Carlos Mazón no le daba mucha importancia a las informaciones procedentes de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET)?
UNA AGENDA INAMOVIBLE
Lo que está muy claro, es que Mazón no decidió modificar su agenda, a pesar de lo que se anunciaba, y se fue al restaurante El Ventorro, a una comida que tenía comprometida con la periodista Maribel Vilaplana y que duró cuatro horas. Mientras tanto acontecía la gran tragedia.
¿ Es posible que no estuviese informado de lo que estaba pasando en ese período de tiempo? ¿Acaso su consejera de Justicia e Interior, Salomé Pradas, no le estaba informando telefónicamente de lo que ocurría?
¿Se preocupó Mazón de contactar con la CECOPI (el órgano de dirección y coordinación de la emergencia) y con su presidenta, para que le informase de qué era lo que estaba sucediendo?
La mayoría de los valencianos entienden, que Mazón debería haber estado única y exclusivamente pendiente del riesgo que suponía la dana.
Sobre esas cuatro horas hay un manto de ocultamiento, contradiciones y mentiras, que no servirán para intentar desviar las obligaciones que correspondían al máximo responsable del Consell de la Generalitat.
Hace un año del luctuoso suceso, y no se olvida que en esa fecha no se activó la alarma, que debía llegar a los móviles, hasta las 20.11 cuándo ya se habían producido numerosas muertes.
El funeral de Estado celebrado en Valencia, para homenajear a las víctimas y acompañar a sus familiares y amigos, también ha sido un lugar en que de nuevo se ha expresado el dolor y también la repulsa ante la presencia de Carlos Mazón.
TRES POLÍTICOS IRRESPONSABLES
Que el President valenciano no haya dimitido es una ignominia, para la mayoría de las valencianas y valencianos tal como reflejan las encuestas. Doce meses y doce manifestaciones, en las que se pidió repetidamente que dimitiera. Mientras esta exigencia se reclamaba por la ciudadanía, había dos socios: Feijóo y Abascal, que defendían al "desaparecido" de manera reiterada.
Estamos ante una triple inmoralidad la que vienen protagonizando Mazón, Feijóo y Abascal. Sólo les mueve sus intereses personales. Feijóo incluso llegó a decirnos que estuvo informado en tiempo real por Mazón, cuando todo apunta a que no fue así.
Es tarde para que los tres rectifiquen, pero en estos momentos el mayor responsable de que Mazón se mantenga en su puesto es Feijóo. La ciudadanía valenciana y española con este episodio, tiene suficientes elementos de juicio para valorar sus actuaciones y decidir si merecen ser castigados en las venideras elecciones, a las que se presenten cualquiera de los tres.
Dar la espalda y abandonar a una población a su suerte, cuando el peligro y la muerte les acecha, así como amparar a quién elude sus responsabilidades y obligaciones, sólo es merecedor de desprecio.
La puerta de salida es para tres. La política necesita deshacerse de aquellos, que no responden a las justas demandas de todas las personas, que padecieron u observaron comportamientos rechazables. @mundiario