¿Puede ser encausado Pedro Sánchez? La acusación política de Feijóo, a examen

Pedro Sánchez en el Senado. / Mundiario
El debate sobre una hipotética imputación del presidente del Gobierno carece de base jurídica y amenaza con degradar aún más la calidad del discurso político.

Ayer domingo, en la explanada donde está enclavado en Madrid el magnífico Templo de Debod, el presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijoo, exclamó ante miles de personas su convencimiento de que Pedro Sánchez será encausado por los tribunales de justicia y que acabará en la cárcel. Una impresión, quizá ya algo más que una mera impresión, y que viene repitiendo desde hace tiempo el líder conservador desde incluso su escaño del Congreso de los Diputados.

Ahora bien, como en toda causa criminal, para que esta pueda prosperar se necesita que existan al menos ciertos indicios probatorios de culpabilidad penal. ¿Se dan estas circunstancias actualmente en la persona del presidente del Gobierno? Pues hay que decir que no hay la más mínima prueba de que Sánchez hubiera participado de alguna manera en los graves delitos que ahora se están sustanciando en el Tribunal Supremo y en la Audiencia Nacional, y que, como todo el mundo sabe, afectan a muy directos colaboradores suyos.

Por lo que, hasta este momento, hay que tomar las declaraciones de Núñez Feijoo y demás miembros del PP como unas simples conjeturas de estricto componente político, sin la más mínima entidad jurídico-procesal.

Otra cosa sería que algunos de los mismos investigados, en la dura situación personal en la que se encuentran de prisión provisional, puedan "cantar" o aportar otro tipo de pruebas documentales en el sentido de implicar directamente a Sánchez en el trajín de sus maniobras delictivas de estos últimos años. No basta con la "impresión" de muchos de que el candidato entonces a secretario general del PSOE tuviera que conocer las andanzas de Ábalos, Cerdán o Koldo, con los que recorría la geografía nacional en busca de apoyos para su candidatura. Hay que aportar, como digo, indicios sólidos de elementos probatorios para poder exigir responsabilidad penal nada menos que a quien ostenta la presidencia del Gobierno de España.

Un punto de difícil retorno

No sería sin duda una buena noticia para nuestro prestigio internacional que el máximo mandatario de nuestro país se sentara en el banquillo de los acusados en la plaza de las Salesas madrileña, donde tiene su sede el Tribunal Supremo. Por eso me atrevo a sugerir a Feijoo que no insista en esta peligrosa línea de actuación parajudicial frente a Sánchez y sea capaz de aportar más y nuevos argumentos políticos en su legítima pretensión de derrotar al líder del PSOE.

Que los voceros populares exageran sus intervenciones sobre la conducta criminal de Sánchez no justifica que pueda hacer lo mismo el principal responsable del partido de la oposición al actual Gobierno. Estamos llegando a un punto de difícil retorno en el que este enviciado debate político sin duda va a perjudicar a todos, empezando por los propios políticos, cuya credibilidad está por los suelos entre la ciudadanía. @mundiario