PSOE y Sumar, entre la autocrítica y los paños calientes

Pedro Sánchez y José Ramón Gómez Besteiro. / PSOE
José Ramón Gómez Besteiro y Pedro Sánchez. / PSOE
Con tres elecciones más en el horizonte (vascas, europeas y catalanas), la izquierda debe realizar una autocrítica profunda, sugiere el diario El País. De momento el PSOE tira con lo que tiene, pero el líder popular dice que “el PSOE está entrando en la irrelevancia política”.
PSOE y Sumar, entre la autocrítica y los paños calientes

Las elecciones gallegas del pasado domingo dejaron un amargo sabor de derrota para la izquierda, especialmente para el PSOE y los partidos nacionales que lo acompañan en el Gobierno de coalición, Sumar y Podemos. El análisis de los resultados del 18-F revela un descalabro sin precedentes: el PSOE, con nueve diputados y poco más del 14% de los votos, experimenta su peor resultado histórico; Sumar y Podemos, por su parte, quedan fuera del Parlamento de Galicia con ínfimos porcentajes de apoyo: 1,9% y 0,26%, respectivamente.

La concentración del voto de izquierdas en el BNG, considerado la opción útil en esta ocasión, y la tendencia al voto dual en comparación con las elecciones generales han perjudicado a estas formaciones. Sin embargo, sería un error limitar el análisis a estos factores. Con tres elecciones más en el horizonte (vascas, europeas y catalanas), la izquierda debe realizar una autocrítica profunda, sugiere el diario El País.

El PSOE muestra, una vez más, su dificultad para consolidar liderazgos autonómicos de larga duración, incluso en comunidades donde logra buenos resultados en comicios generales. La lectura en clave estatal de las citas autonómicas conlleva una intervención excesiva desde Ferraz en las candidaturas territoriales, a menudo tardía. Este patrón, ya presente en la Comunidad de Madrid durante años y años, se repitió en Galicia con la designación a dedo por parte de Pedro Sánchez de José Ramón Gómez Besteiro como candidato, apenas cuatro meses antes de las elecciones.

Desde el Gobierno central, el PSOE se encuentra en una paradoja al adentrarse en una legislatura marcada por el debate sobre el modelo territorial en el momento en que tiene menos peso autonómico. Con la pérdida de poder institucional, el fracaso en las elecciones gallegas y la derrota en los comicios del 28-M, queda claro que nacionalizar en exceso las campañas perjudica al partido. Pedro Sánchez, que se volcó en ambas campañas, sale tocado del 18-F al aceptar los términos planteados por Alberto Núñez Feijóo. De momento el PSOE tira con lo que tiene, pero el líder popular dice que “el PSOE está entrando en la irrelevancia política”.

En el panorama de la izquierda, la situación es desoladora, especialmente para Podemos y Sumar. Años de batallas internas han dejado a Podemos con raquíticos 3.900 votos, mientras que Sumar, como proyecto por definir, sufre un desplome estridente en la comunidad donde se forjó. La capacidad de Yolanda Díaz como referente de la izquierda queda en entredicho a un mes de su primera conferencia política.

El desafío para la izquierda es claro: conciliar un discurso válido para toda España sin descuidar las realidades autonómicas. La debilidad territorial de la izquierda frente a un PP decidido a utilizar su poder autonómico para obstaculizar al Gobierno central se presenta como un reto adicional. No es la hora de los paños calientes, sino la hora de la autocrítica y de replantear estrategias para afrontar los desafíos que se avecinan. @mundiario

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