La primera Gran Coalición en Alemania: por qué se formó y qué puede aprender España de ella
La historia nunca se repite al cien por cien. Ni en la política, ni en la economía, ni en la vida en general. Pero de experiencias pasadas sí se puede aprender, estudiando hasta qué punto son trasladables a los tiempos y las circunstancias actuales.
1 de diciembre de 1966: El cristianodemócrata Kurt Georg Kiesinger es elegido por el Parlamento canciller de la primera Gran Coalición en la República Federal de Alemania. El socialdemócrata Willy Brandt asume las funciones de vicecanciller y ministro de Asuntos Exteriores.
¿Cómo se llega a esta Gran Coalición? Por la incapacidad del gobierno anterior formado por cristianodemócratas y liberales de dar una respuesta adecuada a un enfriamiento económico, con el correspondiente aumento del desempleo. Ludwig Erhard, el mago del milagro económico alemán y canciller desde 1963, tira la toalla, por desacuerdos profundos con la FDP sobre el presupuesto para el siguiente año. Además, se dan las circunstancias que la CDU pierden muchos votos en las elecciones de Renania del Norte Westfalia, el land de mayor población, mientras que la extrema derecha, en esos tiempos bajo las siglas NPD, entra con fuerza en los parlamentos regionales de Baviera y Hesse.
Recuerdo perfectamente el clima político casi irrespirable de esos años. En las elecciones de 1965, los dos partidos se echaron a la cabeza de todo y crisparon la campaña al máximo, lo que llevó a una altísima participación del casi 87%. La CDU/CSU alcanzando el 47,7% de los votos, la SPD el 39,3% y la FDP el 9,5%.
Después de esa campaña tan dura, ¿cómo es posible que un año después estos dos partidos tan peleados entre sí llegasen al acuerdo para formar la Gran Coalición? ¿Con dos políticos al frente tan opuestos en todo? Por un lado, Kiesinger, nacido en 1904, abogado, presidente del land Baden-Wurtemberg entre 1958 y 1966, que durante la dictadura Nazi se afilia al partido ya en 1933 y es funcionario del Ministerio de Asuntos Exteriores entre 1940 y 1945. Por el otro lado, Brandt, nacido en 1913, periodista, alcalde de Berlín entre 1957 y 1966, que con la llegada al poder de Hitler se exilia a Noruega para combatir desde allí al régimen Nazi.
Mi respuesta: porque los dos partidos y sus líderes acordaron priorizar los problemas del país a costa de los intereses partidistas. A sabiendas que solo una Gran Coalición podía aprobar leyes importantes, algunas de ellas necesitadas de una mayoría cualificada para cambiar la Constitución. Lo que tenía la coalición se sobra, porque contaba con 480 diputados, mientras que la FDP solo opositaba con 49 diputados.
Kiesinger y Brandt convencieron a pesos pesados de sus partidos a entrar en el gobierno. Así, la pareja de Franz Josef Strauss como ministro de Finanzas y Karl Schiller como ministro de Economía formaron un tándem muy compenetrado, al que todo el mundo llamaba cariñosamente Plisch y Plum. Además, eligieron a dos portavoces de los grupos parlamentarios que trabajaron muy bien juntos: Helmut Schmidt, canciller entre 1974 y 1982, por parte de la SPD y Rainer Barzel por parte de la CDU/CSU.
Sobre estas bases, sacaron adelante primero, la Ley de Estabilidad que garantizaba que en tiempos de crisis económica el gobierno central podía incurrir en más deuda, mientras que, en tiempos de bonanza, la prioridad era el ahorro del gasto público. En resumen, las viejas recetas de John Maynard Keynes que, una vez puestas en marcha, en seguida mejoraron las perspectivas de la economía alemana.
En segundo lugar, cuando la situación política en Europa se complicó a partir de 1968 con la invasión de la Unión Soviética en Checoeslovaquia, poniendo fin a la Primavera de Praga, y con la Revolución Estudiantil en París, que tuvo una gran repercusión en las juventudes alemanas, la Gran Coalición sacó adelante su Ley de Emergencia. Muy criticada por una Oposición Extraparlamentaria siempre más numerosa con Rudi Dutschke al frente, porque recortaba algunos derechos básicos en aras de la seguridad interna y externa. Es importante destacar que, en esos años, la guerra de Vietnam está en pleno apogeo, que Mao, Fidel Castro y Che Guevara son iconos mundiales de las izquierdas y que se funda en Alemania la banda terrorista Fracción del Ejército Rojo (RAF).
La tercera reforma por la cual la primera Gran Coalición es recordada fue en el campo de la política exterior. Si los dos cancilleres anteriores a Kurt Georg Kiesinger, Konrad Adenauer y Ludwig Erhard, se habían concentrado en anclar a la República Federal de Alemania en las instituciones del Mundo occidental (Comunidad Económica Europea, OTAN), Willy Brandt pone en marcha una apertura hacia el Este, con visitas a las principales capitales de la Europa comunista y la promoción del intercambio comercial con los países al otro lado de la Cortina de Hierro. Su política de Wandel durch Annäherung (Cambio a través del acercamiento) o, como también se conoce, Wandel durch Handel (Cambio a través del comercio) tiene su recompensa dos décadas después, con la Caída del Muro de Berlín en 1989.
Problemas similares
En la España de hoy hay problemas similares a la Alemania de 1966. Se percibe una desaceleración económica importante y la necesidad de gestionar el déficit público de una forma más restrictiva. Se demandan una serie de acuerdos renovadores, algunos de ellos con la necesidad de una amplia mayoría en las Cortes para cambiar la Constitución. Quizás no sean tan necesarias leyes que reduzcan derechos individuales a favor de más seguridad ciudadana, pero sin duda la reforma del Poder Judicial, de la Financiación Autonómica y Local o de la Ley Electoral, entre otras, parecen urgentes. Y se reclama un pacto de Estado entre el PP y el PSOE en política exterior por parte de la comunidad internacional y, en especial europea, porque ayudaría a aumentar el peso que España tiene hoy, como cuarta potencia económica de la Unión Europea. Pero que podría ser mayor. @mundiario