Podemos ya extraer varias enseñanzas de la tragedia valenciana
La falta de previsión por parte del Govern de la Generalitat presidido por Carlos Mazón ha de ser considerada como clara negligencia criminal. Un evento propio de la climatología de la Comunidad Valenciana, agravado por un desarrollo urbanístico inapropiado en cuanto a los lugares de poblamiento, y por el retraso en acometer obras de calado necesarias para la seguridad de la población y de la economía, se ha convertido en razón de esa negligencia criminal en luto para cientos de familias. Mazón tiene una posición política imposible de defender y un futuro judicial penal muy complejo.
Podemos, pues, extraer ya varias enseñanzas de la tragedia valenciana:
1) Solo los vecinos salvan a los vecinos en los primeros días. La falta de energía eléctrica, agua corriente, cobertura telefónica y, por lo tanto, operatividad digital aísla a unos pueblos de los otros e impide la llegada de ayuda exterior eficaz en las primeras horas. En esas primeras horas las víctimas quedan a la intemperie y solo podrán ser ayudadas por los vecinos y por los medios públicos de su ayuntamiento o alrededor.
2) La dirección de la protección civil en una catástrofe de ámbito territorial limitado debe ser ejercida por el gobierno autonómico. En una catástrofe como la valenciana, ceñida a un ámbito territorial muy concreto y determinado (800.000 personas respecto de los 5,1 M de población de derecho de la Comunidad Valenciana) que el gobierno del estado dirija el operativo es pasaporte de la ineficiencia, como así fue en las primeras semanas de la pandemia, cuando el Gobierno de Sánchez quiso dirigir la sanidad pública desde Madrid. Como han dicho en los últimos días personas tan alejadas ideológicamente como el ministro Puente o el profesor de la USC, Miguel Ángel Bastos, la descentralización política tiene la ventaja de venir de una dirección legitimada democráticamente en el territorio. Y la descentralización administrativa de un conjunto de medios que conocen y operan en el territorio. Pese a que la UME u otras unidades militares sean de evidente utilidad, es preciso ponerlas bajo la dirección autonómica, aunque sea mediante la cadena de mando de sus jefes naturales.
3) ¿Con un Gobierno autonómico como el de PP-Vox de Mazón (hoy solo PP), que podría salir mal? El PP gobernó la Comunidad Valenciana desde 1995 hasta 2015. Desde 2015 gobernó una coalición del PSPV con Compromís hasta el verano de 2023, en el que una coalición del PP y Vox sustituyó a la anterior después de las elecciones valencianas de mayo de 2023.
Mazón fue, entonces, elegido president de la Generalitat. Escogió vicepresidente por Vox a un torero (Vicente Barrera) y como consellera de Justicia e Interior a la portavoz Elisa Núñez, que propuso la supresión de la Unitat Valenciana de Emergències (todavía casi en la cuna, pero que constituía un mecanismo potencialmente muy eficaz para la coordinación de las emergencias del territorio), en último caso aprobada por la nueva mayoría de las Corts Valencianes. Los dos desarrollaron el cargo entre junio 2023 y julio 2024, hasta que Vox rompió todas las coaliciones autonómicas con el PP a causa de sus diferencias respecto a la política de inmigración. Eso sí, después de fortalecer la tauromaquia valenciana con 1,7 M adicionales.
4) Las personas en el mando político deben ser capaces de adoptar decisiones. Mazón omitió toda clase de decisiones a lo largo del martes 29-O, pese a que ya desde las 7:16 a.m la Agencia Meteorológica Estatal (AEMET) comenzó a transmitir la alerta roja para determinados territorios. Sin duda una alarma temprana (quizás a las 14 o 16 horas de aquel trágico día) hubiese reducido de una forma radical la cantidad de personas muertas.
La política partidista en general y, señaladamente, la gestión que desarrollan aquellos que no creen en la legitimidad democrática ni en la eficacia de la gestión del sector público, alejan a los responsables políticos los recursos a su disposición y su capacidad jurídica y operativa para adoptar decisiones trascendentales que siempre exigirán contar con información veraz. Ante un riesgo colectivo es preciso decidir, pese a que el peligro real no lo justifique, aparentemente, a posteriori. Mercadona podría haber protestado frente a la pérdida de horas y facturación, pero la ciudadanía quedaría protegida.
¿Tienen Mazón y su consellera de Justicia e Interior -la popular Salomé Prendes, desde julio- esta firmeza para adoptar decisiones graves desde la legitimidad democrática? Parece que quedó del todo claro.
5) Mazón no tiene ningún futuro político y sí un complejo futuro judicial. Pese a que los antecedentes anteriores a la mañana del 29-O no favorecieron un enjuiciamiento que disculpe la gestión de Mazón, lo que sucedió ese día rebosa los límites de la normal gestión para encuadrarse dentro del perímetro de la negligencia criminal. A las 7:36, AEMET declaraba la alerta roja por gravísimo riesgo de inundaciones en los litorales norte y sur e interior de la circunscripción administrativa de Valencia y en el área urbana de la referida capital de la Comunidad Valenciana. A lo largo del día se sucedieron avisos de la delegada del gobierno del Estado advirtiendo del gravísimo riesgo. Pese a esta actividad, el centro de coordinación de emergencias de la Generalitat no se reunió hasta las 17 h y el president no llegó hasta las 19:15 h. Desde las 15 h estaba en paradero desconocido, parece que en compañía de una persona en una reunión omitida en su agenda oficial. El negligente atraso en la decisión de aviso general a los móviles de la ciudadanía del área afectada por las inundaciones está íntimamente relacionada con la dejadez del president Mazón. Una dejadez que anuncia el ejercicio de acciones judiciales contra él y otros responsables ante los tribunales competentes por delitos de homicidio negligente.
6) La madurez cívica de la ciudadanía valenciana. La ciudadanía valenciana reaccionó de una forma muy cívica, tanto en la generosidad de aportar su ayuda personal y material como en su atención a las informaciones en los días posteriores a la catástrofe. De esta forma, muchas organizaciones vecinales, culturales, ciudadanas e incluso políticas (el trabajo de Compromís desde fuera del foco fue continuo, discreto y muy útil para reconducir a la unidad los esfuerzos de los agentes sociales). De esta forma, el valencianismo político y la sociedad civil democrática pudo llenar el vacío que PP y PSPV dejaron, por diferentes razones, evitando el relato de una extrema derecha como alternativa a la ausencia del Estado. Las 130.000 personas que se reunieron en Valencia este sábado dieron fe de este trabajo y de esta sensibilidad social.
7) Solo un sector público fuerte y bien financiado es capaz de responder a esta clase de catástrofes. Siendo la reacción del voluntariado absolutamente esencial en los primeros días y siendo también esencial la ayuda económica de la ciudadanía y de los agentes económicos, solo un Estado democrático y plural, con amplia descentralización político-territorial, mecanismos de participación ciudadana y fiscalmente abastado puede fortalecer los servicios y acciones precisas para la reconstrucción y la resocialización de las poblaciones damnificadas. @mundiario