Las pensiones dan votos y el escudo social da justicia
En el ruedo político que cada día instala la oposición en España, y con el seguidismo carente de sentido crítico del conjunto de medios de comunicación (en muchos casos incluidos los más solventes y analíticos) se está planteando de manera confusa e interesada el Decreto Ley presentado al Congreso de los Diputados por parte del Gobierno, y derrotado con la alianza del PP y Junts bajo la batuta de Vox. Voto que ha interrumpido, entre otras medidas, la subida del 2,7% de las pensiones.
Ahora andan justificando que el problema es que el tema de las pensiones “iba en un decreto que califican de ‘omnibus’, y que si fuera por separado -dice Feijóo- el PP votaría a favor”. Un argumento superficial que trata de salvar la cara ante los 10 millones de pensionistas votantes, pero que es difícilmente sostenible. Y muchos tertulianos (incluso bienintencionados) asienten con la cabeza y dicen: “claro, claro, es que el Gobierno se ha inventado una treta para pasar otras mercancías de contrabando”. Y trasladan la discusión a discutir si hay que hacer decretos-ley ómnibus o no. En lugar de discutir el fondo: si es válido continuar sacando decretos-ley que defiendan el escudo social, donde se incluya la subida de las pensiones.
Todo el mundo tiene miedo a verse retratado pulsando el botón del “no” a la subida de las pensiones, porque éstas dan votos. Pero el escudo social, encaminado a personas y familias vulnerables importan menos, porque son sectores mucho más minoritarios y, por tanto, no constituyen un caladero de papeletas para llenar las urnas y transmitir poder. Lo de siempre: el que no es útil queda postergado, aunque viva una situación dramática: no es persona.
Incluso mirando el tema desde esa óptica electoralista, son argumentos equivocados. Porque el 57% de los pensionistas perciben menos de 15.000 euros anuales, y están más cerca de esos colectivos en peligro de vulnerabilidad. Esto le da lógica al hecho de colocar la subida de las pensiones en una norma que recoge de manera completa el llamado escudo social. Que contempla medidas para personas, familias y colectivos vulnerables.
En la proliferación de declaraciones grandilocuentes y muy poco fundamentadas, a las que nos tiene acostumbrados el señor Feijóo, se utiliza una falacia: dice que el escudo social es una medida que favorece a los “okupas”. Y se queda tan ancho, como si nos estuviera defendiendo de una horda masiva que amenaza gravemente la convivencia. Pero aparte de una exageración histriónica e ignorante (y si no es ignorante no puede ser otra cosa que maliciosa), porque el porcentaje de “okupas” en España se sitúa entre el 0.05-0,06% de los casos, demuestra que no ha leído el decreto-ley contra el que ha votado:
La norma propuesta excluye precisamente a los llamados okupas, entre otros, porque señala claramente los casos en que se puede aplicar la prórroga de prohibición de desahucios sin alternativa habitacional.
Tampoco se convierte en una norma que deje inermes a los propietarios de viviendas en alquiler, pues establece claramente que dichos propietarios pueden exigir una compensación cuando las autoridades no hayan resuelto en tres meses máximo la habilitación de una vivienda alternativa. Y pueden pedir la cuantía correspondiente a la media de la renta de la zona, además de los gastos demostrados que haya empleado en ese tiempo en la vivienda en cuestión.
En ese sentido, si de algo peca el decreto ley es de ser casi excesivamente prolijo en la contemplación de todos los matices, para evitar que haya tratamiento discriminatorio o expropiatorio alguno en su cumplimiento.
Por otra parte ¿quién con entrañas puede estar en desacuerdo a evitar que las familias tengan que irse con sus enseres a vivir debajo de los puentes? (algo que provocó el alcalde Albiol, del PP en Badalona,¿Quién puede estar de acuerdo en que las familias se queden sin luz si no pueden pagarla? Bueno, en este caso sí: la señora Ayuso lleva muchos meses demostrando, en la Cañada Real de las Merinas, que eso le importa un bledo. ¿Quién puede estar de acuerdo en que las familias se queden sin agua? Pues por ahí van los tiros del “maligno” escudo social del que nos han salvado Partido Popular y Junts, bajo la dirección de la lucha de Vox contra los pobres.
No se dejen ustedes llevar por la propaganda sobre la perversidad del Gobierno progresista de coalición y de sus alianzas con los supuestos “enemigos de España”. Con él:
1. Nuestro Producto Interior Bruto ha superado los 2 billones de dólares (en 2018 estaba en 1,43 billones).
2. Hemos alcanzado la cifra de 22,46 millones de trabajadores, cuando en 2018 estaba en 3,44 millones menos: y eso a pesar de que ahora somos 2,5 millones más de habitantes que hace 7 años: hay un crecimiento de 940.000 puestos de trabajo más que el crecimiento de habitantes.
3. El salario mínimo se ha incrementado en un 60,9% respecto a 2018.
4. La pensión media de jubilación ha pasado de 1.140 euros en 2018 a 1.510 euros en 2025: un incremento de un 32,45%.
Podríamos seguir dando datos, y ahondar, por ejemplo, en la mejora de los derechos civiles y sociales, que daría para un balance bastante satisfactorio, y que contradice el catastrofismo que estamos acostumbrados a escuchar por motivos electorales.
No. El señor Feijóo no puede exculparse ni ante los pensionistas ni ante el conjunto de los españoles con argumentos falaces. No se opone a un decreto-ley ómnibus. En realidad, se opone a una política social, que es la que se recogía en ese decreto-ley sobre el escudo social. El único problema es que acaba de enseñarle su trasero desnudo a los pensionistas: él persigue sus votos, y le importa un comino la política social para aminorar las penalidades de los más desfavorecidos. Lo demás son palabras y excusas de mal pagador.
Estoy seguro de que los pensionistas de este país solidario sabrán entenderlo, y además, no me cabe la menor duda de que comprenden perfectamente que la subida de sus pensiones vaya al lado de impedir los desahucios que no cuenten con la alternativa de una vivienda digna para los desahuciados. Si una oposición echada al monte, como es en este momento la de las derechas, nos obliga a plantearnos el todos o ninguno, nuestros pensionistas estoy seguro de que lucharán por el todos, sin querer dejar a nadie atrás. @mundiario