Payne y otros historiadores advirtieron de la manipulación de la historia por Sánchez

Stanley Payne y Pedro Sánchez./ RR SS./ F.R.
Stanley Payne denunció los futuros efectos de las leyes de Memoria Histórica y Democracia al tergirversar y reinterpretar la historia de España desde una perspectiva populista.

A propósito de la serie de celebraciones con las que Pedro Sánchez conmemora el 50 aniversario de la muerte de Franco cabe recordar varias secuencias o episodios del pasado, muy expresivas como preludios de lo que vivimos estos días. La primera fue al inicio de la transición, cuando Suárez autorizó que se celebraran las primeras manifestaciones de las organizaciones democráticas. En Vigo, se celebró un gran acto de masas, organizado por el movimiento obrero. En el centro de la ciudad aparecieron en primera fila unos sujetos desconocidos, pretendidos antifranquistas, que ni habían participado en las verdaderas acciones contra el régimen ni sufrido sus consecuencias. Y los verdaderos luchadores, los que fueran perseguidos, encarcelados y formaron la vanguardia obrera y democrática, se retiraron de la primera fila con sencilla dignidad. También recuerdo el discurso con que Marcelino Camacho, que pasara gran parte de su vida en la cárcel, al defender la amnistía de 1977 cuando dijera: “Queremos abrir la vía a la paz y a la libertad. Queremos cerrar una etapa y abrir otra. Nosotros, precisamente, los comunistas, que tantas heridas tenemos, que tanto hemos sufrido, hemos enterrado nuestros muertos y nuestros rencores. Nosotros estamos resueltos a marchar hacia adelante en esa vía de la libertad, en esa vía de la paz y del progreso. (…) Hemos enterrado, como decía, nuestros muertos y nuestros rencores”.

A lo largo de mi trayectoria profesional como periodista tuve la suerte de conocer y entrevistar a personajes significativos, de los dos bandos que se enfrentaron en 1936: Líster, Ridruejo, Gil Robles, Carrillo, Gutiérrez Mellado, Díez Alegría, y a otros más recientes como Peces Barba, Suárez. Fraga, González y otros y a un historiador esencial para encuadrar el franquismo, Herbert Southworth, autor del libro “El mito de la cruzada de Franco”. Fue una entrevista fundamental. Todos ellos tenían una clara idea de España y sentido del Estado y su futuro como nación fuerte y unida. Ya en su momento, se produjo la alertadora valoración y advertencia que el prestigio hispanista, catedrático de la Universidad de Wisconsin Stanley G. Payne hizo de las ocurrencias de Zapatero, que ha seguido y mejorado Pedro Sánchez, sobre las que se asientan iniciativas como la actual celebración del cincuentenario de Franco. Stanley Payne tempranamente dijo que “La ley de Memoria Histórica y Democrática, es el proyecto más dramático, arbitrario y punitivo respecto al debate histórico que aparece en el mundo occidental. De hecho, es un claro exponente de la forma en que la izquierda contemporánea trata de usar la historia como arma para conseguir sus propósitos y silenciar a la disidencia”.

Y en ese sentido, recordó que “para mayor hipocresía, el gobierno de Sánchez ha ayudado a rehabilitar a los herederos del ala terrorista del nacionalismo vasco, quienes le proporcionan los cruciales votos parlamentarios necesarios para permanecer en el poder”.  Y advertía del peligro de iniciar “una tendencia nueva en cuanto a usar la historia como arma a favor de interpretaciones probadamente distorsionadas y falsificadas que son útiles políticamente más que intelectualmente creíbles". El reciente manifiesto contra la necrofilia de Sánchez y la manipulación de la historia para su propio beneficio, firmado por 87 personas de la sociedad civil, desde políticos e intelectuales a periodistas, entre ellos socialistas como Nicolás Redondo, José Luis Corcuera, Paco Vázquez, o la propia Rosa Díaz que fue figura destacada del PSOE en su momento, ha recordado que “La Constitución es la única celebración posible”, como reflejo de la reconciliación entre los españoles. Denuncian el tono “guerracivilista” de Pedro Sánchez y su afán por recurrir a la Guerra Civil y a la “memoria histórica”, lo que consideran una “cortina de humo” para tapar su miseria personal, política y moral y la de su entorno" y los procesos judiciales por corrupción que le cercan en los tribunales. Coinciden plenamente con lo que ya advirtiera Payne. También como un levantar un “muro entre españoles”, que ahora vuelven a dividirse en dos bandos. Y recuerdan que, con la guerra civil, concluida con la derrota de la República, su presidente Manuel Azaña pronunció su célebre “Paz, piedad, perdón”, unas palabras que dirigió a todos los españoles, sin distinción de bandos”.

Una advertencia previa

Pero ya en 2023, más de 255 personalidades del Derecho, la economía, la política y otros ámbitos advertían la deriva de Sánchez. En un manifiesto a la nación señalaban la quiebra del proyecto histórico del PSOE. Firmaron catedráticos, economistas, abogados, periodistas, políticos y ex altos cargos socialistas para alertar de la "lógica destructiva" del Gobierno que lidera Pedro Sánchez debido a sus pactos con las fuerzas nacionalistas e independentistas, que le impusieron reformas penales a su medida, como la supresión de la sedición y modificar los tipos de malversación. No sabían entonces que, tras los indultos a los líderes del “procès”, vendría la amnistía, que hasta entonces Sánchez no se cansaba de declarar no constitucional por lo que nunca se otorgaría, pero que impuso a cambio de los siete votos de Junts para seguir en la Moncloa.

Aquel alertador manifiesto estaba firmado por, entre otros, catedráticos como Francesc de Carreras y Adela Cortina, ex miembros del Tribunal Constitucional como Manuel Aragón y Encarnación Roca, la ex Defensora del Pueblo Soledad Becerril, el presidente de honor de El País Juan Luis Cebrián, escritores como Andrés Trapiello y Félix de Azúa, políticos en activo como Maite Pagazaurtundua, el exdirector del CNI Jorge Dezcállar, exministros socialistas como José Luis Corcuera, César Antonio Molina y Joaquin Leguina, expulsado del PSOE. En el mismo sentido que la valoración de Payne, advertían de la puesta en práctica por una lógica destructiva de las bases sobre las que descansa la propia nación española. Aquel manifiesto concluía: "Recluirnos en la pasividad o la indiferencia sería incompatible con el ejercicio responsable de la ciudadanía. Quien se margine, sintiéndose ajeno a los actuales acontecimientos, cuando crece en todos los países occidentales -y también en España- un fuerte movimiento que entrega los poderes democráticos a pretendidos líderes y sistemas populistas, acabará descubriendo demasiado tarde que se ha encaminado por el sendero de la servidumbre voluntaria, rechazado por la inmensa mayoría de los españoles tras la dictadura”. Pero no podían imaginar lo que sobrevendría, bajo la cortina de conmemorar los 50 años de la muerte del dictador. @mundiario