Nuevo curso político con más confrontación que acuerdos: PSOE y PP, más de lo mismo
Llega un nuevo curso político con viejas dinámicas. Septiembre arranca en España con un ambiente político enrarecido y pocas expectativas de grandes acuerdos. El Gobierno de Pedro Sánchez pretende situar la emergencia climática como prioridad nacional tras los incendios de agosto, que han calcinado más de 400.000 hectáreas y obligado a declarar 121 zonas catastróficas. La propuesta estrella de Moncloa es un Pacto de Estado sobre cambio climático para blindar políticas de largo plazo.
El problema es que el Partido Popular rechaza de plano la iniciativa. Alberto Núñez Feijóo la considera una “cortina de humo” para desviar la atención de la gestión de los incendios, cuya prevención, recuerda, depende en gran medida de las autonomías. La falta de entendimiento entre el Gobierno y la oposición marca de nuevo el arranque del curso político, replicando una confrontación que parece cronificarse.
El cambio climático, nuevo campo de batalla
España se enfrenta a fenómenos climáticos extremos cada vez más frecuentes: sequías prolongadas, incendios de sexta generación y danas cada vez más devastadoras. Sin embargo, este diagnóstico compartido no se traduce en soluciones conjuntas.
El PSOE defiende que las políticas climáticas deben “trascender las legislaturas” y convertirse en políticas de Estado, tal como expresó Sánchez en su visita a las zonas afectadas de Asturias. El PP, en cambio, rechaza cualquier acuerdo bajo la etiqueta de pacto y critica lo que considera una “gestión centralizadora” de Moncloa.
En el debate, Vox mantiene una posición negacionista, al rechazar la existencia misma de la emergencia climática y culpar únicamente a la falta de limpieza forestal y de cortafuegos. El contraste entre las posiciones políticas deja a España sin un marco común de preparación frente a los retos medioambientales.
Feijóo endurece el tono y marca distancias
El Partido Popular ha elegido Galicia para abrir el curso político, con un acto en Cerdedo-Cotobade (Pontevedra) en el que Feijóo ha endurecido su discurso contra Moncloa. El líder popular acusa al Gobierno de “lavarse las manos” y utilizar la tragedia de los incendios para “quemar políticamente” a las comunidades gobernadas por el PP.
Además, Génova ha presentado un plan integral contra incendios con 50 propuestas, entre ellas la creación de un “registro nacional de pirómanos”. Sin embargo, expertos y otros partidos cuestionan que el enfoque reste importancia a las causas naturales y al impacto del cambio climático.
Los presupuestos, otro frente abierto
La falta de acuerdos no se limita al clima. El Gobierno aún no ha presentado el proyecto de Presupuestos Generales del Estado, a pesar de que el plazo para fijar el techo de gasto expira el 1 de octubre. La fragmentación parlamentaria complica la negociación, con Junts y Podemos presionando desde posiciones opuestas y Vox amenazando con bloquear cualquier avance.
El incumplimiento de los plazos constitucionales para presentar las cuentas no es menor: sin presupuestos, el Ejecutivo transmite la imagen de gobernar “sin tomar decisiones”, lo que limita la planificación y genera incertidumbre en las comunidades autónomas, especialmente en materia de financiación.
La financiación autonómica, una negociación pendiente
La presión por una nueva financiación autonómica aumenta. Cataluña ha reabierto el debate por compromisos internos, pero son varias las comunidades –incluidas algunas gobernadas por el PP– que reclaman un sistema más justo. Sin embargo, el choque entre el Gobierno central y Génova dificulta cualquier avance.
El riesgo, señalan los expertos, es que la falta de negociación provoque un desgaste institucional que perjudique tanto a la cohesión territorial como a la estabilidad presupuestaria.
Un país atrapado en el bloqueo político
El nuevo curso político comienza marcado por la falta de consensos básicos. PSOE y PP mantienen sus líneas rojas: Moncloa apuesta por un gran pacto climático y por avanzar en financiación autonómica, mientras Génova prioriza su propio plan de incendios y condiciona cualquier negociación a cambios en la estrategia económica del Gobierno.
Mientras tanto, España afronta problemas urgentes: una emergencia climática que ya forma parte del presente, unos presupuestos en el aire, un sistema de financiación autonómica obsoleto y un escenario internacional que exige respuestas rápidas y coordinadas.
El riesgo es evidente: que la política española se convierta en una sucesión interminable de batallas partidistas sin acuerdos de Estado, en un momento en el que los desafíos requieren precisamente lo contrario. @mundiario