Las nuevas exhumaciones reabren el debate de la Ley de Memoria Democrática

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José Antonio, Queipo, Prieto e Iglesias Portal.
El Gobierno emparenta a dos personajes distantes entre sí más de lo que pareciera, si hasta uno abofeteó a otro.
Las nuevas exhumaciones reabren el debate de la Ley de Memoria Democrática

La coincidencia de que el actual Gobierno haya anunciado la inmediata exhumación de los restos del fundador de la Falange José Antonio Primo de Rivera y los del general Queipo de Llano, uno en Cuelgamuros y otro en el templo de la Almudena de Sevilla, vuelve a emparentar a estos dos personajes, que ya tuvieron una relación no precisamente amistosa, cuando el primero abofeteó públicamente al segundo en un café de la Gran Vía de Madrid, por las críticas de Queipo al general dictador Primo de Rivera, hecho que provocó que José Antonio fuera privado de su condición de oficial de complemento de Caballería, arma a la que pertenecía el abofeteado.

Pero por encima de este episodio, lo cierto es que ambos personajes tienen bien poco en común en otro plano que no sea su papel en la tragedia nacional de 1936. Estos días, además, aparte del largo centenar de historiadores y personalidades de la política y la cultura, entre ellos destacados miembros del PSOE, como Joaquín Leguina, contra la Ley de la Memoria Democrática, otro de los firmantes, el filósofo, jurista, ensayista, traductor y profesor universitario español, Antonio Escohotado Espinosa, vuelve a emerger al reproducirse profusamente en redes sociales un video en el que critica severamente a Zapatero y Sánchez por los efectos, a su entender, antihistóricos propiamente con sus leyes de la Memoria Histórica y Democrática.

Ya en su día, en ámbitos judiciales se advirtió de que la última podía estar en contra de los constitucionales derechos de libertad de expresión (tan invocados en otros casos) y de reunión. En ese sentido, la crítica de Escotado e historiadores como Stanley Payne, periodistas, catedráticos de Universidad, políticos y personalidades diversas.

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Protestas en Sevilla por la presencia de Queipo en La Almudena.

El manifiesto decía entre otras cosas: "Estamos ante una ley de tipo soviético que no debería ser propuesta por ningún partido, ni individuo, que respete la convivencia democrática en paz y en libertad que solo sirve para reabrir viejas heridas" que se creían ya cicatrizadas". Los firmantes consideraron que resultaría "dramático" para la convivencia entre los españoles que, casi ochenta años después de finalizada la Guerra Civil y más de cuarenta después de la extinción del franquismo, "se intente anular la libertad de pensamiento de los españoles". La declaración califica de "espuria" esta propuesta por su intención de ilegalizar cualquier asociación o fundación "que sostenga puntos de vista diversos y plurales sobre los hechos acaecidos en el último siglo de la historia contemporánea de España".

La Ley de la Memoria Democrática, propuesta por el PSOE y Podemos fue aprobada definitivamente por el Senado el pasado 5 de octubre por 128 votos a favor, 113 en contra y 18 abstenciones, tras un debate de cinco horas. El PSOE rechazó  las más de 500 enmiendas parciales presentadas por los grupos parlamentarios en el Senado, muchas de ellas procedentes de socios del Gobierno como ERC, EH Bildu y Compromís. Según el PSOE, se refuerza el compromiso del Estado en la búsqueda de desaparecidos de la Guerra Civil y el franquismo; pero, gracias al pacto de Pedro Sánchez con Bildu (superado aquello de “no es no y nunca es nunca” o “es la línea roja intraspasable y los socialistas somos de fiar [Carmen Calvo dixit]) y abre la puerta a estudiar posibles vulneraciones de derechos humanos entre 1978 y finales de 1983; es decir, en plena democracia y un momento crucial de la actividad criminal de ETA, lo que de facto puede ir contra los principios que dejó sentados la Ley de Amnistía de 1977, defendida por el comunista Marcelino Camacho. La aprobación de la Ley de Memoria Democrática este miércoles en el Senado es definitiva, ya que el texto no ha incorporado ninguna modificación respecto al aprobado el pasado 14 de julio en el pleno del Congreso de los Diputados, por lo que no tendrá que volver al Congreso. De todos modos, a los socios de Pedro Sánchez les ha parecido escasa para sus pretensiones.

El espíritu declarado de las leyes de memoria democrática

Cabría citar ahora que en el “Informe propuesta del Comisionado de Memoria Histórica (creado por el Ayuntamiento de Madrid” presidido por Francisca Sauquillo) sobre creación de Lugares de Memoria en la ciudad de Madrid” (19 de enero de 2017) dice: “Hay que rechazar, desde luego, todo ánimo revanchista. No se trata de enmendar la historia ni demostrar que han llegado ahora al poder quienes perdieron la guerra hace ochenta años.  No se trata de establecer una versión canónica del pasado que fije los méritos y responsabilidades de cada uno en conflictos internos muy complejos y las deudas derivadas de tales actuaciones. Tampoco de adentrarnos en pantanosos debates sobre la personalidad colectiva ni de hacer proyecciones de culpas y méritos pretéritos sobre grupos sociales del presente.  Se trata de resolver un problema de los ciudadanos españoles actuales. Se trata de fortalecer nuestra democracia, nuestras instituciones y nuestra moral cívica”

De todos modos, referido a los dos personajes cuyos despojos van a ser exhumados, cabe recordar que mientras Queipo de Llano, de pasado republicano y tortuosa biografía, fue un general especialmente violento y cruel, no sólo en sus charlas radiofónicas sino por la represión brutal que estableció en Sevilla, José Antonio, pese a sus errores del pasado, como la famosa “Carta a un militar español”, que se ha interpretado como la apelación más expresiva a la rebelión militar, dijo antes de morir que “ojalá fuera su sangre la última que se vertiera en enfrentamientos civiles”.

Asunto especialmente curioso fue el de la relación de Primo de Rivera con el juez Eduardo Iglesias Portal que presidía el tribunal que lo condenó a muerte. José Antonio tuvo un gesto inesperado, abrazó al juez. El abrazo habría quedado oculto para siempre en la intimidad del sumario, si no hubiera sobrevenido el testimonio irrecusable de las hijas de Iglesias Portal que, con fecha 30 de enero de 1955, desde México, escriben a Miguel Primo de Rivera, entonces Embajador de España en Londres y le ruegan que pida a Franco el perdón y el indulto a su padre. La familia Primo de Rivera aceptó y Franco lo indultó. En 1959 el magistrado Iglesias Portal regresó a España. Sin que nadie lo molestara, se retiró a su casa de Aguilar de la Frontera (Córdoba) donde se reunió con familia. Falleció el 19 de enero de 1969. Como escribe Javier Castro Villacañas, vivió los diez últimos años de su vida “entre libros, olivos, nietos, amigos y viajes, sin que nadie interrumpiera su vida con leyes revisionistas, ni decretos que invocaran ningún tipo de venganza". Muchos creen que ese gesto fue, en sí mismo un gesto de reconciliación adelantado.

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El traslado de los restos de José Antonio de Alicante a Escorial
 

Muchos opinan que, al ser mitificado por el franquismo, la figura de Jose Antonio está muy distorsionada y poco o nada estudiada. El ex dirigente comunista, historiador y economista Ramón Tamames declaraba no hace mucho que es un personaje interesante y que fue un error de la República no evitar su ejecución.

Para unos José Antonio fue una víctima más de la guerra civil, pero para otros fue uno de quienes de modo más decisivo ayudó a provocarla. Con el fin de desmitificar, en uno u otro sentido, su figura, hace unos años, el catedrático emérito de la Universidad Complutense de Madrid y decano de los cronistas de la capital de España, Enrique de Aguinaga, propuso la celebración de un congreso, al que se convocaría a los más autorizados historiadores de España y a los hispanistas más prestigiosos que han estudiado nuestra convulsa historia, a fin de analizar por encima de interesadas manipulaciones al fundador de la Falange. Pero se consideró que no era “políticamente correcto” abordar aquí tal cuestión desde el punto de vista académico.

Aquel abrazo de José Antonio con Indalecio Prieto

En la vida de Primo de Rivera, hasta su ejecución en Alicante, se suceden episodios de enorme contraste: el 3 de junio de 1934, José Antonio se acercó a Prieto para estrecharle cordialmente la mano, cuando éste se opuso a que le fuera levantada la inmunidad parlamentaria por el mismo caso que concernía a un diputado socialista.

En su libro “Convulsiones de España”, Prieto escribe con ocasión del traslado de los sus restos desde El Escorial, donde fuera inhumado al acabar la guerra civil, al Valle de los Caídos el 30 de marzo de 1959: “Era un hombre de corazón, al contrario de quien será su compañero de túmulo en Cuelgamuros. José Antonio ha sido condenado a una compañía deshonrosa, que ciertamente no merece, en el Valle de los Caídos. Se le deshonra asociándole a ferocidades y corrupciones ajenas”. Parece que Pedro Sánchez no ha leído a Prieto. @mundiario

 

 

 

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