Una noche con Springsteen
Un sol radiante dio paso a horas bajo la lluvia, una tarde gris derrumbaba las luces del día hasta que salió el arcoíris para abrir su paleta de colores antes de que amainara y... The Boss subió al escenario, llegó minutos antes de la cita. El legendario cantante americano Bruce Springsteen, más conocido como El Jefe –Born in the USA–, nos trae desde Nueva Jersey junto a su grupo, E Street Band, la energía de un rockero de antaño al que parece que no le pasan los años, no decae su voz y lo da todo en tres horas, mientras otros obnubilados por el éxito despachan la gloria en hora y media.
España es para Bruce una tierra conquistada, este es su concierto número 50 aquí y le tocó el premio a Barcelona. Nos rendimos a sus pies gente de todos los mundos y desde el Estadio Olímpico, bailamos en la oscuridad su famoso Dancing in the Dark y nos incendia el corazón, inmersos en su rock de amor, de poeta, de locura, de pasión y de protesta.
Todo eso es Bruce Springsteen, el que canta a un cielo de amor, de lágrimas, de gloria y tristeza, el que no olvida a aquellos que partieron un 11-S y a quienes amó, como sus amigos George Strait, Danny Federici y Clarence Clemons.
One, two, three y su voz penetra los oídos y cala el alma con No Surrender. El dios del rock&roll parece no rendirse con la edad y una vez más hace vibrar los corazones de 56.000 personas que entendemos la importancia de vivir el momento, como predice este maestro.
Eternos días de gloria
A Bruce Springsteen no le pesan los años, tras más de 50 en el escenario, continúa en días de gloria, incluso saca pecho este showman de la vida para mostrarse vigoroso proyectando poderío de voz y tipazo de hombre que se esculpe a sí mismo.
Un total de 135 millones de discos vendidos y el Boss muestra en el escenario que todo está trabajado al milímetro, la absoluta entrega a sus fans se convierte en la llave maestra. Darlo todo, su religión y como un buen líder agradece a su equipo, un mérito conjunto en el que todos tienen una medalla.
Admirable y victorioso, como dice en su canción el camino es largo y pareciendo sin fin, que triunfe el amor, que sea contagioso, un valor compartido que parece extinguirse tras una pandemia, más de un año de guerra en una Europa que sueña con la paz... y por qué no enamorarnos y dejarnos llevar de la mano cantando con Bruce Springsteen, I'll See You In My Dreams. Otra vez haces historia, leyenda. Muchas gracias y muchas veces. @mundiario