Del mundo VUCA a la sociedad FANCY
Jugamos y disfrutamos mucho con las elucubraciones. Se trata de efectuar retratos que permitan, de forma imaginativa, reflejar simplificadamente tanto una circunstancia como una realidad compleja. Asimismo, nos disponemos a describir un entorno en el que retratar los elementos claves, distintivos y que permitan subrayar los liderazgos o los rasgos más elocuentes.
Hasta hace poco tiempo, siguiendo la terminología americana y procedente del campo militar, se decía que estábamos en un mundo VUCA. Esto es, una coyuntura donde predominaban la volatilidad (volatility), la incertidumbre (uncertainty), la complejidad (complexity) y la ambiguedad (ambiguity). Dicho de otra manera, cambios muy rápidos en situaciones llenas de una complejidad creciente.
Más tarde, un poco antes de la pandemia, Jamais Cascio, al analizar la coyuntura en la predominaban los cambios inminentes y las constantes y permanentes transformaciones, buscó un nuevo acrónimo para definir el entorno en el que nos desenvolvíamos; y lo denominó BANI. O sea, fragilidad (brittleness); ansiedad (anxiety); no lineal (non linear) e incomprensible (incomprehensible). Con esta definición quiso trasladar una concepción frágil, donde el discurrir terrestre no dejaba de ser una constante transformación con rápidas absorciones de los cambios y vertiginosas adaptaciones a los mundos cambiantes y desafiantes.
Ahora, Adela Banderas retomando los dos acrónimos anteriores, define al mundo actual como FANCY. Es decir, flexible (flexibility); adaptable (adaptability); novedoso (novelty); con coraje (courage), y de resultados (results o yield). Subraya, en consecuencia, una nueva mentalidad para abrir y diseñar nuevos caminos y retos.
A medida que avanzan los cambios habrá gente que se encargue de nuevas definiciones. La rápida irrupción de la inteligencia artificial, las disímiles capacidades de resiliencia. el rol de la comunicación y los efectos de la flexibilidad nos harán reevaluar las prioridades humanas.
No cabe duda de que, ante los actuales conflictos bélicos, la conformación de nuevos bloques políticos, los primeros signos de desglobalización, y muchos y diferenciales niveles de bienestar hacen que el asentamiento de las democracias se tambalee. Por eso, es cada vez más necesario insistir en conceptos claves y sólidos.
El reciente libro de Jordi Sevilla –Un manifiesto por una democracia radical– es un buen ejemplo de esa labor docente que permite a las nuevas generaciones entender las dinámicas y los proyectos a desarrollar.
Tratemos, pues, de no perder el rumbo ni el tiempo en buscar nuevos acrónimos, y centrémonos en lo fundamental. @mundiario