Falsos currículos de Noelia Núñez del PP, y Pilar Bernabé del PSOE, la mala práctica
Los falsos currículos de los políticos son desgraciadamente más frecuentes, antes y ahora, de la clase política española y alcanza a todos los partidos. Ahora la diputada más joven del PP Noelia Núñez reconoce que no tiene estudios finalizados, y como hacen siempre los que se ven atrapados en sus mentiras se disculpa diciendo que: "Nunca he tenido intención de engañar". Ese dice la hasta ahora (ha dimitido de todos sus cargos) vicesecretaria de Movilización y Reto Digital de la que se ha descubierto que nunca alcanzó ninguno de los tres grados universitarios que orlaban oficialmente su trayectoria académica y que pretendía justificar para el cargo que ocupa. O sea, que “todo fue una confusión”. Iniciaría Derecho en la Universidad Complutense de Madrid. Trasladó su expediente a la UNED y cambió al Grado Combinado de Derecho y Ciencias Jurídicas de las Administraciones Públicas, empezando también un Grado en Estudios Ingleses. Ahora resulta que no pudo seguir estudiando porque la reclamó “mi carrera política”, pero sin otro nivel que el bachiller.
Y otro caso, esta vez del PSOE, es el de Pilar Bernabé, delegada del Gobierno del PSOE en Valencia. En LinkedIn señalaban que era “licenciada en Filología Hispánica y Comunicación Audiovisual por la Universidad de Valencia”. En realidad, nunca lo fue ni ahora lo es. Para arreglarlo se actualizó su currículum a un simple “inició sus estudios en Filología Hispánica y Comunicación Audiovisual en la Universidad de Valencia”. Lo mismo hizo ella misma en la red social profesional, quitando lo de “licenciada” y únicamente dejando “Universidad de Valencia”.
Claro que estos casos no son novedosos, sino frecuentes. En su día, ya me ocupé recapitular sobre la misma conducta de otros falsos currículos, con frecuencia amparada en la explicación de “tiene estudios de……, como el mismo falso ingeniero Patxi López, portavoz del PSOE en el Congreso que tampoco pasó de primero de su carrera. En cualquier país europeo, una mentira o exageración de este tipo conllevaría el cese, renuncia forzada y muerte para la política del tramposo. Lo que en España se admite como cosa habitual, acaba en otros países con prometedoras carreras políticas: El ministro de Defensa alemán, Karl Theodor zu Guttenberg se fue a la calle, con un grave baldón encima, cuando se descubrió que había plagiado diversos párrafos de su tesis doctoral. Al mismo tiempo Universidad de Bayreuth retiró el título de doctor concedido al inmoral ministro. Y no hace falta citar otro escandaloso caso de plagio de tesis doctoral de otro personaje conocido.
Currículos curiosos y divertidos
Un ex alcalde de Vigo se presentó la primera vez como “administrativo” de una empresa de automoción industrial. Esa empresa había sido absorbida por una multinacional de los Estados Unidos. En la siguiente convocatoria, el administrativo se convirtió en “ejecutivo de una empresa americana”. Uno de los concejales del mismo partido, era, la primera vez “camarero” (oficio digno donde los haya); pero la segunda vez, dado que había desempeñado en empleo a bordo de un barco, pasó a ser de profesión “navegante”, o sea, el piloto del navío. En la página web de la Xunta se pudo leer mucho tiempo la biografía de un conselleiro, cuya familia se encargaba de lanzar todos los años un tradicional globo de papel en una Betanzos, y él, durante el servicio militar, en su condición de maestro había dado clases en una de nuestras plazas de soberanía en África a los soldados analfabetos. Más ahí el prodigio. Estos hechos se convirtieron en “su familia está vinculada a la industria aeronáutica [en todo caso sería aeroestática] y que había desempeñado misiones pedagógicas en África”.
En el partido de Feijóo, los paradigmas son el que fuera director general de la Guardia Civil, Arsenio Fernández de Mesa y el presidente de la Junta de Andalucía Juan Manuel Moreno. En el PSOE, Pepiño Blanco, Patxi López y Luis Roldán, pero hay otros muchos. Fernández de Mesa presumía de ser “funcionario del Estado, por oposición, en excedencia forzosa”. Pero no precisa que su empleo es ayudante de jardinero en el puerto de Ferrol, donde lo colocó su padre. El director general de la Benemérita decía ser “Inspector Técnico del Departamento Marítimo de la multinacional inglesa International Marine Coatings Ltd”. Es decir, agente comercial de una empresa de pinturas para barcos. Lo que colmaba el vaso de la desvergüenza fue decirse “Diplomado en “Altos Estudios Militares” por el Centro Superior de Estudios de la Defensa, en Madrid 1991”. Son unos cursos de unas pocas horas para parlamentarios que convoca el CESEDEN, pero en modo alguno son una carrera o una enseñanza reglada.
Juan Manuel Moreno Bonilla fue pasando de un cargo a otro en la administración pública. Cuando se descubrieron las inexactitudes publicadas en la web oficial del departamento al que pertenecía la Secretaría de Estado de Igualdad, se atribuyeron a “errores técnicos” En dicha biografía se incluían como "máster" titulaciones que no lo son. Uno de estos inexistentes “Master” era el “Programa para el Liderazgo en la Administración Pública del IESE”, cuando eran unos cursos intensivos que se realizaban una tarde de lunes al mes entre los meses de octubre a julio. Propiamente es “graduado” en Protocolo y Organización de Eventos de la Universidad Camilo José Cela. En realidad, mediante un extraño sistema de pasarelas y convalidaciones, sorprendentemente tolerado, obtuvo en menos de un año, un título (él dice de licenciado, en realidad graduado) correspondiente a una carrera de cuatro.
Tener estudios.....sin tener carrera alguna
La tentación de engordar los currículos con títulos que aparentan ser lo que no son, o que directamente son falsos, no es nueva. Ya lo hizo Luis Roldán, quien se atribuyó la condición de economista cuando fue nombrado director general de la Guardia Civil, en 1986. Y este personaje estuvo a punto de ser nombrado ministro del Interior por Felipe González. De Pepiño Blanco, del PSOE, hizo la mejor definición Joaquín Leguina, su compañero de partido, quien afirmó literalmente: “Es un mal ejemplo para los jóvenes”: “Tiene una mala educación porque sus padres, que no son millonarios precisamente, hacen un esfuerzo para que su hijo estudie Derecho en Santiago de Compostela, entra en primero y no pasa de ahí porque se mete en las juventudes del partido. Es un mal ejemplo para la juventud porque no estudia, se dedica sólo al partido y llega a ministro de Fomento. No es un buen ejemplo que se pueda llegar muy alto sin dar ni golpe”. Hoy es empresario del sector de las relaciones públicas, gracias a sus contactos de pasado.
Carmen Chacón no era doctora en Derecho cuando dijo serlo. Lo de “tener estudios” da para mucho. La ficha en la página web del Parlamento Europeo de la vicesecretaria general del PSOE, Elena Valenciano, la presentaba como “licenciada en Derecho y Ciencias Políticas”, dos carreras que no terminó. Otro “error” se refiere Patxi López. La agencia EFE publicó un currículum del mismo en el que se decía que era ingeniero industrial, lo que era falso. En la web del PSE figuraba que “tiene estudios en Ingeniería Industrial”. Esta fórmula es la preferida por los dirigentes del PSOE. José Luis Rodríguez Zapatero no se manejaba en otro idioma que el castellano y alcanzó la presidencia sin otro bagaje que la licenciatura en Derecho y apenas unos meses de experiencia como profesor ayudante de Derecho Constitucional. La vicepresidenta de Generalitat de Cataluña, Joana Ortega, según su biografía oficial, era licenciada en Psicología. Pero le faltaban dos asignaturas. Descubierta la falsificación pidió disculpas. Pilar Rahola, tertuliana y miembro del Consejo Asesor para la Transición Nacional decía poseer dos doctorados, según la biografía en castellano de su propia página web, mientras que en la versión catalana señalaba ser "licenciada". Ella le replicó que era licenciada en Filología y doctora honoris causa "por la Universidad de Chile". En realidad, lo era por la UNIACC, un pequeño centro privado no avalado por la Comisión Nacional de Acreditación chilena. Rahola ha figurado en su web como doctora en dos filologías en las versiones en castellano, inglés y francés, aunque en catalán siempre hablaba de licenciaturas. Tardó diez años en corregir “el error”.
Claro que pocos superan a Miguel Iceta, del PSC-PSOE al que basta el bachiller para ser embajador delegado permanente de España en la Unesco, tras haber sido sucesivamente ministro de Política Territorial y Función Pública (2021) y de Cultura y Deporte (2021-2023). Inició las carreras de Ciencias Químicas y Ciencias Económicas, pero no acabó ningúna. Pero oficialmente se dice que “tiene estudios de.............. @mundiario