La amistad
Es bueno recordar a los amigos, felicitar a los amigos. En esta época navideña se recuerda a los amigos, se felicita a los amigos. Superando los sexos, pues el amigo engloba a la persona… Pero ¿quiénes son los amigos, qué es la amistad? Y qué difícil es conseguir una verdadera amistad, aunque es una de las relaciones interpersonales más comunes que la mayoría de las personas tenemos en la vida, pudiendo variar a veces en diferentes grados de importancia, trascendencia y duración, pues hay amistades que nacen a los pocos minutos y otras que tardan años en hacerlo. Porque la amistad surge cuando las personas encontramos inquietudes y sentimientos comunes al igual que confianza mutua.
Es fácil decir o escuchar la palabra amigo, pero frecuentemente no sabemos el sentido profundo que la amistad entraña. Amigo… Todo un mundo de afectos encerrados en esas cinco letras: fraternidad, consuelo, compañía, aliento, ayuda, sinceridad, consejo. Y hasta el amor sedimenta su fuerza en la amistad del esposo y la esposa, forjada día a día en fructífera convivencia cotidiana. La amistad trasciende el tiempo y el espacio, pues si es de verdad auténtica supera las ausencias y perdura en los años, naciendo muchas veces en la infancia para seguir sin mengua hasta la muerte. Y aunque las circunstancias de la vida impongan dilatados espacios de silencio, la amistad verdadera anida en nuestro pecho y está dispuesta a relumbrar brillante sin demora demostrando su sincera armonía.
Acompaña el amigo a sus amigos en las horas difíciles y amargas, siendo su presencia como un bastión de fuerza que nos ayuda y nos da consuelo, transmitiéndonos ánimos para afrontar la vida esperanzados.
Y se alegra el amigo de los éxitos que tienen sus amigos, pues la envidia no empaña la relación que la amistad fecunda. Un verdadero amigo es un tesoro en este tiempo nuestro de competencia sin límites por escalar la cumbre, cuando el abrazo oculta muchas veces oscuras voluntades traicioneras y no el fraternal vínculo del aprecio. Ya que el ansia de triunfo puede evitar que florezca esa amistad que nos hace mejores.
Se le cuenta al amigo la grave confidencia, la inquietud amorosa, el proyecto, la duda y el anhelo. No evitará el amigo sus críticas sinceras para mejorar la actitud del amigo, ni los consejos, ni la mano abierta dispuesta siempre a tenderse firme. Y qué amplia confianza, qué ayuda indispensable ofrece el amigo cuando es necesario.
Para griegos y romanos la amistad era una divinidad alegórica, que los primeros solían representar en estatuas con un ropaje abrochado, la cabeza desnuda y el pecho descubierto hasta el corazón, abrazando con la mano izquierda un olmo seco, alrededor del cual crecía una vid cargada de uvas. Los romanos la representaban como una hermosa joven vestida sencillamente con un ropaje blanco, la mitad del cuerpo descubierto, coronada de mirto y flores de granado. Llevaba los pies desnudos, para dar a entender que los verdaderos amigos vencen las más duras incomodidades con tal de ayudarse mutuamente.
Las relaciones de amistad han sido profusamente narradas: Homero, Aristóteles, la Biblia… Pues tanto en el ámbito de la filosofía, la religión, la literatura, como en del cine y la televisión, se contempla la amistad de tal modo que, si bien un listado verdaderamente completo sería imposible, es fácil identificarlas en casi cualquier obra.
Lamentablemente, tiene la amistad también extremos negativos, desde siempre conocidos, pero que ahora como nunca son motivo de merecida repulsa. Me refiero al amiguismo, que es ser parcial para con los amigos, especialmente al designarlos en posiciones de autoridad, sin importar si están cualificados, en detrimento al mérito y la excelencia que habrían de prevalecer, frente a los favoritismos reprobables del nepotismo, el sectarismo, el partidismo…
Evoquemos finalmente a los amigos y las amigas que han superado el tiempo y ya están en lo eterno eternamente, con su imagen perenne en la memoria, sin cambios en su edad, sin mutaciones, fieles en el recuerdo inolvidable, caminando el sendero que, en la postrimería, ojalá podamos todos recorrer unidos. @mundiario