Irán: un nuevo crimen de guerra del eje Estados Unidos-Israel
Se nos dirá que era previsible, más aún que estaba cantado que después del ataque israelí a Irán vendría el estadounidense. Y tienen razón, no caben las sorpresas ni las lamentaciones, especialmente por parte de la diplomacia occidental. Una diplomacia cada día que pasa más incompetente para defender el derecho internacional y la paz en el mundo. Incompetente también para evitar los asesinatos de la población más inocente y vulnerable como, por caso, los/as niños/as. Para evitar los crímenes de guerra.
Porque este ataque a Irán, independientemente de la naturaleza de su régimen, es un nuevo ataque a la soberanía de un país. Un ataque que ni el Congreso de los Estados Unidos ni, mucho menos, la ONU habían autorizado por lo que podemos afirmar con seguridad que se trata de un ataque al derecho internacional, de un crimen de guerra cometido por Donald Trump y Benjamín Netanyahu.
Un crimen de guerra que no traerá la paz, ni mucho menos el progreso, a una región ya de sí muy castigada por los conflictos (Libia, Siria, Afganistán, Irak…) y que con este nuevo ataque se volverá aún más inestable. ¿Cabe dudar de que hoy el sentimiento anti-occidental en esa región no sea aún mayor que era ayer pero menor que mañana? ¿Que el cisma entre Occidente y Oriente, entre el Norte y el Sur, se amplíe y agrande aún más?
En relación con la paz en el mundo ¿no es cierto que Donald Trump en su campaña electoral a la presidencia de los Estados Unidos prometió acabar con las guerras y traer la paz? Pues ya estamos viendo en dónde quedan sus promesas. También podemos tener más claro, por si había dudas, de cuáles son las auténticas razones que explican la defensa por parte de Estados Unidos, y por tanto de la OTAN, de un incremento del gasto militar de los países miembros de hasta el 5% del PIB: alimentar las guerras y, por tanto, el negocio del complejo industrial-militar estadounidense.
Por otra parte, si algunos piensan que este nuevo ataque a Irán debilitará al régimen iraní se equivoca. Como demuestran la historia y las evidencias este tipo de ataques salvajes lo que realmente consiguen es incrementar el apoyo popular a las dictaduras, y al tiempo debilitar a la oposición democrática. Con toda seguridad que los gobernantes iraníes utilizarán el ataque para perseguir aún más a la oposición y para ganar apoyos entre la población. En base a estos considerandos podemos hacernos la siguiente pregunta: ¿después de los bombardeos el régimen iraní está más débil o, por el contrario, más fuerte?
Incluso en el supuesto de que Estados Unidos e Israel consiguieran derrotar y deponer al régimen iraní ¿cuál es la alternativa? La respuesta es fácil: un nuevo estado fallido -como en Libia, Siria, Afganistán, Irak, Yemen…-, una mayor inseguridad en Oriente Medio, un mayor peligro de ataques terroristas y un mayor riesgo de una nueva guerra mundial en la que perderíamos todos.
Para rematar, una referencia a Europa y su lugar en el mundo. Casualmente (?) este ataque se produce al día siguiente de que tuviera lugar en Ginebra un encuentro entre diplomáticos de la Unión Europea y el ministro de Asuntos Exteriores de Irán con el objetivo de intentar llegar a un acuerdo sobre el programa nuclear iraní. Por esta razón el ataque de los Estados Unidos no deja de ser una nueva manifestación de cómo para la Administración Trump la Unión Europea no cuenta en política internacional: “los iraníes no quieren hablar con Europa, quieren hablar con nosotros” (Donald Trump). @mundiario