Importa y conviene el mar, pero no hacemos nada por él
La Asamblea de la ONU para el Medio Ambiente acordó negociar un tratado global para detener la contaminación por plásticos.
Más de la mitad del oxígeno que respiramos procede de los océanos. Estos proporcionan alimentos y medios de vida a miles de millones de personas en todo el mundo. Los océanos son, además, uno de los grandes sumideros de CO2 y la mejor manera de luchar contra el cambio climático. Pero nos olvidamos de su valor.
Este miércoles, 8 de junio, Naciones Unidas celebra el Día Mundial de los Océanos bajo el lema Revitalización: acción colectiva por el océano, un día en el que la Fundación Biodiversidad del Ministerio ara la Transición Ecológica y el Reto Oceanográfico, organiza también la jornada "Impulso a la conservación marina", en el marco del proyecto Life Intermares con la pretensión de proteger los mares españoles. Especialmente las zonas marinas protegidas y que estas dispongan de los planes de gestión necesarios que garanticen su correcta conservación.
Un informe de la organización WWF apunta a que el Mediterráneo, el este de China, el mar Amarillo y el hielo marino del Ártico serán puntos críticos de contaminación , zonas que ya superan el umbral ecológicamente peligroso de concentraciones de microplástico.
La Asamblea de la ONU para el Medio Ambiente acordó negociar un tratado global para detener la contaminación por plásticos. Pero deben ser los líderes mundiales los que, ahora, deben mostrar más determinación para desarrollar e implementar un tratado que aborde nuestra actual crisis de contaminación por plásticos y permita una transición efectiva hacía una economía circular.
El presidente del Cabildo de la isla canaria de El Hierro, Elpidio Armas,. quiere sacar del estado de indefinición la propuesta de creación del Parque Nacional marino Mar de las Calmas, que contribuiría a proteger los recursos naturales que hacen del Mar de las Calmas un espacio único en nuestro país y permitiría consolidar el progreso socioeconómico que la sociedad herreña promueve desde hace 30 años.
Os Miñarzos
Otro tanto se intenta desde finales del siglo pasado en aguas atlánticas de Galicia, con la vista puesta en las cantábricas de Burela (Lugo). Hablamos de la Reserva Mariña Os Miñarzos, la décima de las constituidas en España y la primera de la zona Cantábrico-noroeste.
Os Miñarzos fue el gran empeño emprendedor de una pequeña cofradía de 60 pescadores que, por medio de la cogestión, pretendían regular las pesquerías del área de Carnota-Lira para crear una zona de riqueza permanente gracias a la sostenibilidad.
La iniciativa de la cofradía lirense, junto con la aportación de armadores y pescadores, organizaciones ecologistas y el aporte de estudiosos del mar, así como de la Xunta de Galicia -un poco tardíamente, es verdad- se hizo realidad esa área marina protegida en la que, junto con zonas en las que se prohibía taxativamente la pesca y otras en las que esta se permitía bajo el control de los rectores del área citada, se procuraba también la corresponsabilidad de otras cofradías. De estas -muchas las llamadas, pocas las elegidas- tan solo la de Cedeira (A Coruña) se sumó con interés al proyecto de crear y gestionar áreas marinas protegidas como la de Os Miñarzos.
Pero el intento de evitar la sobreexplotación de la pesca en dicha área se encontró de frente con el mirar para otro lado de la Xunta y el hacer la vista gorda ante las "incursiones" de barcos de otras cofradías de pescadores que intentaron por todos los medios aprovechar aquello a lo que renunciaban per se los marineros concienciados de que era posible pescar poco y con buenos precios a pescar mucho y agotar el caladero con precios vergonzantes.
La Xunta de Galicia miró para otro lado. Valoró más lo que se gastaba en Os Miñarzos que el esfuerzo de un puñado de marineros que defendían la cogestión y la responsabilidad. El área protegida fue el sueño de una noche nde verano que comenzó en 2003 tras 7 años de preparación y en el que la Comunidad Autónoma de Galicia no se implicó como debiera.
Se sumó Cedeira y lo intentó Burela. Solo se mantiene vivo el territorio de Os Miñarzos: más de mil hectáreas marinas que hablan actualmente de sondeos, empeños y encontronazos. @mundiario