PLATO DEL DÍA

De gobiernos de coalición a gobiernos de colisión

Pilar Alegría y Yolanda Díaz. / YouTube
Con razón clamaba Unamuno:¡Que inventen ellos! Aquí, nosotros, inventamos un Gobierno de coalición y nos despertamos una mañana cualquiera con un Gobierno de colisión.

Si esta etapa por la que atraviesa España no se hubiese producido, habría que inventarla. Si Sánchez no hubiese tomado el Poder por caminos inescrutables, habría sido una pena como síntoma trascendental para llegar a un diagnóstico: democracia variable. Si no existiesen Puigdemonts, Junqueras, Aitors Esteban cercando a La Moncloa, como las tropas del general Santa Anna El Álamo, se perderían nuestros descendientes un par de legislaturas épicas de esas que aúpan a David Crockets, Samueles Houston o Williams Travis a paradigmáticas fuentes de inspiración para redactar un Manual de resistencia.

A nuestro actual Presidente de nuestro virtual gobierno, se le pueden echar en cara muchas cosas, oye, sin necesidad de formar parte de la fachoesfera. De hecho, se ele atribuye a Winston Churchill una frase, como respuesta a un reproche respecto a su propensión para pasarse de un partido a otro: Aquellos que nunca cambian de opinión nunca cambian nada y, en ese aspecto, hay que reconocer que Sánchez ha sido un discípulo aventajado en permanentes cambios de opinión, pero deja mucho que desear en cuanto a los resultados obtenidos.

Cambió la fórmula de los gobiernos formados por las fuerzas más votadas y, siete años después, está al frente de un gobierno teledirigido desde Waterloo por una de las fuerzas menos votadas; cambió los Proyectos de Ley por los Decretos-Ley express, y le obligan a hacer más espantadas que a Curro Romero en sus tardes aciagas en La Maestranza; cambió los Consejos de Ministras y Ministros con cartera, por Consejos de Secretarillos y Secretarillas de Estado y, como muestra un botón, puso a Pilar Alegría, Mis lo niego todo, a dar la cara por sus 21 compis de un coro de grillos como aquellos de Machado que cataban a la luna; cambió la estática y estética parlamentaria por la aritmética variable, y cuando parecía que podría conjugar el verbo Sumar, se le subleva Yolanda Díaz y sugiere la posibilidad de conjugar el verbo restar.

Estas cosas ocurren por no hacerle caso a Miguel de Unamuno, oye, que aseguran que dictó una vez una sentencia que viene al caso: ¡Que inventen ellos!, que tan buen resultado nos dio en la transición con el copia y pega de la Constitución alemana. Allí, donde los caballeros teutónicos, funcionan casi como un reloj los gobiernos de coalición. Aquí, donde los carpetovetónicos, ya ves, se forman gobiernos de coalición y, sin comerlo ni beberlo, nos vemos gobernados, de repente, por Gobiernos de Colisión. @mundiario