El Gobierno alemán queda en ridículo por la crisis de los presupuestos

Olaf Scholz, canciller alemán.  Sergey Guneev  Oficina Ejecutiva Presidencial de Rusia en Wikimedia Commons.
Olaf Scholz, canciller alemán. Sergey Guneev Oficina Ejecutiva Presidencial de Rusia en Wikimedia Commons.
Olaf Scholz se ha estrellado en el Bundestag y ya ni siquiera es alocado pensar que se convoque a elecciones anticipadas.
El Gobierno alemán queda en ridículo por la crisis de los presupuestos

El Gobierno de coalición de Alemania ha quedado a los pies de los caballos luego del debate sobre los presupuestos federales celebrado este martes 28 de noviembre en la Cámara Legislativa. El canciller Olaf Scholz compareció durante 25 minutos frente a los legisladores y su presentación fue tal que incluso la Deutsche Welle lo calificó de "perplejo". 

El fuego inició cuando Scholz, que gobierna gracias a el Partido Liberal de Alemania y Los Verdes en una inédita coalición a tres bandas, reasignó hasta 60.000 millones de euros que quedaban en el pozo del fondo destinado al coronavirus a otro dedicado al clima y la conservación. El timonazo fue calificado por el Organismo Judicial como anticonstitucional. Aquello significó, como recuerda El País, la perdida de una importante rebanada del presupuesto federal que, entre otras cosas, alimenta de recursos a proyectos de transición energética y sirve como muleta al sector industrial. A partir de ahí la Ley de la Entropía hizo el resto y se congeló también el presupuesto ordinario, la subvención a la energía para los hogares y un largo etcétera.

Las llamas se expandieron en Berlín y este martes la comparecencia de Scholz no fue sino para quedar humillado. El líder de la Unión de la Democracia Cristiana (CDU, por sus siglas en alemán) principal partido de oposición Friedrich Merz. "Los zapatos en los que usted se encuentra como Canciller de la República Federal de Alemania le quedan al menos dos tallas más grandes", le espetó desde el estrado. "Es usted, en el mejor de los casos, un mero fontanero del poder, que usa respuestas técnicas a preguntas políticas", agregó, recoge la revista Der Spiegel

Con la oposición fuera de control, Scholz se sabe arrinconado. De acuerdo a la Deutsche Welle el gobernante no tiene tampoco ya -casi- ningún poder sobre su propia coalición debido a que los liberales han decidido marchar por su propio camino en todo este asunto a partir del fallo judicial, dejando a socialistas y verdes a su suerte. 

Sin solución a la vista

Para terminar de encender a la derecha, Scholz no parece tener ninguna prisa. Lo dijo él mismo, de hecho, al recordar que "el cuidado prima sobre la rapidez", cita la Deutsche Welle. El canciller invitó a continuar los debates y las discusiones pues eso "nos da tiempo para explorar el alcance disponible en el presupuesto, establecer prioridades y, por supuesto, limitar el gasto".  Esos límites, sin embargo, fueron un canto de sirena al Partido Liberal, un gesto casi desesperado de pedir que vuelvan al redil, y una afrenta a su propio partido y a los verdes. Vale recordar que los liderados por Christian Lindner buscan recortar los gastos sociales y aplazar proyectos de protección ambiental.

Las aguas se acercan peligrosamente a su punto de ebullición. Con sus intentos desesperados por mantener pegados a sus socios y la oposición saboreando su sangre, Olaf Scholz busca alguna forma de ganar tiempo aunque la suerte parece echada. En Berlín, llegados a este punto, empieza ya a correr por las calles la posibilidad de adelantar elecciones, todo un ridículo para la alianza a tres bandos que apenas empezó en 2021. @mundiario

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