Garantizar el tránsito en Ormuz y negociar la paz

El presidente de EE UU, Donald Trump, y el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, en una cumbre en Japón en 2019. / France 24
El "No a la guerra" debe ser aplicado por los contendientes, en las zonas de conflicto de Oriente próximo.

Un conflicto armado...una guerra, tiene que estar justificada en base al derecho internacional y, antes de desencadenarla, es obligado hacer todos los esfuerzos necesarios diplomáticos y de negociación para evitarla. 

El mundo civilizado, tiene que respetar la legalidad y también a organismos como el Consejo de Seguridad de la ONU. No debe saltarse el derecho por el que los países se rigen. Además, nadie unilateralmente puede decidir cómo y cuándo atacar a otro país o países, sin que sean consultados sus posibles aliados.

En ese contexto, es fácil comprender que el presidente del Gobierno de España, fuese coherente y se opusiese a este belicismo auspiciado por Trump, que no tiene en cuenta los procedimientos y las reglas internacionales. El "No a la Guerra" de Pedro Sánchez, es una proclama oportuna y sensata que la mayoría del pueblo español refrenda, y a la que se van sumando muchos otros dirigentes mundiales de una u otra forma.

Las consecuencias como estamos viendo son muy graves, en pérdida de vidas humanas y en la afectación que tiene para la economía mundial, con evidentes repercusiones negativas para nuestro país y para Europa.

APRENDER DE LA INVASIÓN DE IRAK

Cuando se declaró la guerra de Irak en marzo del 2003, tuvimos que escuchar a Aznar, como presidente del Gobierno y del PP, decir que estaba justificada porque Sadam Husein tenía armas de destrucción masiva. Armas que nunca aparecieron y a día de hoy, fue el único dirigente del trío de las Azores (George W. Bush, Tony Blair y José María Aznar) que no pidió perdón por meter a España en ese conflicto.  

El grito de "No a la Guerra" que entonces proclamó el pueblo español, no fue tenido en cuenta por quién dirigía el PP y el Gobierno de España.

El terrorista Osama Bin Laden, fundador y líder de la red jihadista Al Qaeda, en octubre del 2003 amenazó a España por su participación en la guerra de Irak. El 11 de marzo de 2004 en Madrid, hubo un gran atentado en cuatro trenes de cercanías con un total de 192 muertos y más de 2000 heridos. Las elecciones del 14 de marzo de ese año, fueron ganadas por el PSOE y José Luis Rodríguez Zapatero cumplió su promesa electoral, retirando las tropas españolas de Irak un mes después.

Ahora,  Feijóo y Abascal -que ya entonces eran militantes destacados del PP de Aznar-, asumen servilmente las decisiones unilaterales del líder israelí y de Trump en su ataque a Irán. Todo indica, que si ellos estuvieran al frente del Gobierno de España, es seguro que estaríamos participando también en esta guerra.

La verdad, es que ya se comienza a percibir en el bolsillo de los ciudadanos,  las malas consecuencias de una nefasta decisión, y 
el Gobierno de España está reuniéndose con los sectores más afectados y con los grupos políticos - Vox dice que no participa-, para tomar medidas que palien la situación.El Gobierno tiene previsto un Plan integral, para disminuir las consecuencias económicas de la guerra de Irán.

El ministro de Economía, Comercio y Empresa está preparando una lista de decisiones que rebajen la crisis originada por el conflicto bélico. La pretensión del Ejecutivo español es resolver inicialmente las repercusiones que se están dando en los ámbitos del transporte y de la agricultura. Al mismo tiempo, quiere actuar protegiendo a las familias vulnerables, para asegurarles que los suministros básicos estarán garantizados y la reducción fiscal en la electricidad parece que está dentro de sus previsiones.Las medidas se irán tomando en función de como se desarrollen los acontecimientos.

La próxima semana se reunirá el Consejo Europeo, al que acudirá el presidente del Ejecutivo español, porque es lógico que desde Europa se responda conjuntamente también con medidas que permitan reforzar política, económica y socialmente los intereses colectivos. 

NEGOCIAR Y PARAR LA GUERRA

Irán ha decidido impedir el transporte de buques petroleros y gasísticos por el estrecho de Ormuz y esto complicará mucho más las economías occidentales.El cierre del estrecho Ormuz por parte de Irán, al transporte de petróleo y del gas liquado con destino a occidente, tuvo una respuesta americana con el ataque a objetivos e instalaciones militares ubicados en la isla de Kharg (Jarg).El bloqueo del estrecho de Ormuz impide que Baréin, Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait puedan exportar gas y petróleo.

Trump ha decidido pedir ayuda a sus aliados para garantizar el tráfico del Golfo Pérsico y del Golfo de Omán permeabilizando el estrecho de Ormuz.

Llegados aquí, ¿qué decisiones tomará Trump a partir de ahora? Es difícil saberlo por su imprevisibilidad, aunque todo parece indicar, que está decidido a liberar el tránsito por el Golfo Pérsico, y eso significa incrementar las fuerzas que ya tiene en esa zona, y descargar un ataque que reduzca mucho la capacidad iraní de minar esas aguas, que destruya misiles y drones del ejército de los ayatolás y al mismo tiempo escoltar y amparar a los buques que trasporten mercancías de crudo, gas, fertilizantes, etc.

Una guerra que se prolongue en el tiempo no le interesa a Europa y tampoco a Trump. Alemania, Francia y el Reino Unido, han dicho que entrarían en conflicto con Irán, si se viesen obligados a defender sus intereses.

Es posible que Trump, ya se haya dado cuenta que un cambio de régimen en Irán es imposible, si no se despliegan un nutrido volumen tropas en territorio iraquí. Eso elevaría el numero de victimas y tendría repercusiones muy negativas para los propios intereses del presidente estadounidense. Por eso, sus objetivos deberían pasar por garantizar la fluidez de Ormuz y abrir una vía de diálogo entre los contendientes o incluso a nivel multilateral, que permita llegar a acuerdos capaces de cesar esta guerra imprudente. @mundiario