Galicia y la inminente batalla política

Manfred Weber, líder del Partido Popular Europeo; y Pedro Sánchez, presidente del Gobierno de España. / RR SS.
Próximamente habrá elecciones en Galicia. Treinta y cinco años de gobiernos del PP, demandan un cambio político por higiene democrática y por catorce años de hibernación.

En Galicia estamos muy cerca de la convocatoria de las elecciones autonómicas y sería muy positivo, para Galicia y para España, que se cambiase el signo político de carácter regresivo, protagonizado por el PP (antes AP), y que -excepto en dos mandatos- se ha mantenido durante treinta y cinco años, desde que tenemos elecciones democráticas en España. Galicia necesita un nuevo presidente de la Xunta y un Ejecutivo que genere ilusión, esperanza y avance, en colaboración con el actual Gobierno de España y siempre defendiendo los intereses de las gallegas y gallegos

En España, después de las elecciones locales y autonómicas, muchos ayuntamientos, diputaciones y comunidades autónomas, están dirigidas por el PP, por el PP y Vox o por el PP con el apoyo parlamentario de Vox (Castilla y León, Madrid, Aragón, Baleares, Extremadura, Cantabria, Murcia, La Rioja, Valencia, Andalucía), Canarias (gobernada por Coalición Canaria y el PP), las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla gobernadas por el PP.

Es mucho poder institucional para partidos como el PP y Vox, que no cesan en mostrarnos sus políticas más extremistas y reaccionarias. Así se lo recordaba, el presidente Pedro Sánchez en Estrasburgo, al jefe del Partido Popular Europeo, el alemán Manfred Weber, cuando le preguntaba si sabía que estos partidos estaban suprimiendo las políticas contra la violencia de género; que se censuraban conciertos, obras de teatro y películas, y que estaban recuperando el nombre de calles de personas que estuvieron relacionadas con la dictadura de Franco.

UN CAMBIO NECESARIO

El Gobierno de España en estos años, y en un contexto tan convulso y de dificultades como la pandemia de la covid-19, las guerras de Ucrania, la de Israel y Palestina, ha tomado decisiones y medidas económicas, laborales y sociales muy importantes con ayudas a empresas y a trabajadores, con refuerzo de las pensiones,  con políticas que benefician a jóvenes, mujeres y fortalecido los servicios públicos… Se han conseguido importantes fondos europeos para la recuperación y transformación económica de nuestro país; se han aprobado presupuestos, que han significado un impulso destacado en todos los sectores y se ha legislado para conseguir nuevas libertades y derechos. Mientras, el PP y Vox deslegitiman los resultados electorales democráticos y no respetan la Constitución; se dedican al insulto, a la crispación permanente, a intentar perjudicar la imagen de nuestro país en Europa y  muestran una carencia absoluta de alternativas que sean positivas para la ciudadanía.

Además las derechas radicales tienen poderosos aliados, con los que en gran medida comparten ideario e intereses y que están colaborando en estas actuaciones reaccionarias; por eso, es muy importante que la inmediata batalla política electoral de Galicia nos permita conseguir un Gobierno de progreso, y que se produzca no sólo por equilibrar fuerzas y por higiene democrática -después de tres décadas y media gobernando el PP-, sino también por la ineficaz gestión de estos catorce años presididos por Feijóo y Rueda (que fue vicepresidente de la Xunta y ahora es presidente).

Si el próximo Ejecutivo de Galicia es progresista, tiene todo un reto para hacer posible que abandonemos los puestos más bajos en la mayoría de los indicadores económicos y sociales. El PP no ha cumplido nunca con sus programas electorales, tampoco con los presupuestos aprobados en el Parlamento gallego; asimismo no ha habido la democracia, transparencia y participación institucional exigida y seguimos en niveles y calidad de vida claramente menguados e insuficientes.

UN PROYECTO DE ILUSIÓN

Hay que crear las condiciones necesarias que mejoren y aumenten el empleo y las condiciones laborales en general; aprovechar la implementación de proyectos vinculados a los diferentes fondos europeos y en especial los Next Generation; que se apoye a sectores como la agricultura, la ganadería, la producción láctea, la pesca, el forestal, el comercio, la hostelería, el turismo, el consumo, la industria, la energía renovable, la prevención y lucha contra los incendios, con planes eficaces contra la sequía e inundaciones, la reducción de la contaminación atmosférica y el cambio climático,  el acceso a la vivienda de alquiler o propiedad con precios asequibles fomentando las ayudas y la vivienda pública; que se refuerce y amplíe la educación pública, que dispongamos de una formación profesional y universitaria más potente y dual; con una apuesta decidida por la I+D+i; por el desarrollo de cada una de las comarcas de Galicia para evitar el despoblamiento; por unas mejores infraestructuras de comunicación internas y externas (ferrocarril, autovías, carreteras, puertos y aeropuertos), de abastecimiento y saneamiento del agua en todo el territorio, por el cuidado de la naturaleza, la preservación del patrimonio histórico, artístico, cultural y lingüístico; por la potenciación de la actividad, el ejercicio físico y el deporte; por la extensión de internet a toda las zonas rurales, la banda ancha y el impulso de la digitalización; por una sanidad pública con más recursos profesionales y tecnológicos, que persiga una reducción significativa de las listas de espera y que ofrezca servicios eficientes y de calidad; con una buena atención a la dependencia y la discapacidad, que reduzca significativamente los tiempos de valoración y de prestación de servicios, con una atención garantizada en domicilio, en centros de día o residencias; con servicios públicos de empleo que sean proactivos y eficaces en la formación permanente y en la ayuda para la búsqueda de empleo; con una protección económica y social que convine justa y adecuadamente el ingreso mínimo vital y la renta de integración social; una Xunta más implicada en ofrecer más libertades y derechos, con políticas de igualdad transversales, que defienda los derechos del colectivo LGTBI+, elaborar planes contra la xenofobia y el racismo; que disponga de medidas de actuación preventivas y de tratamiento contra el acoso en la escuela, en el trabajo…que luche significativamente contra la violencia machista; que posibilite y fomente la democratización, la participación, el control, el seguimiento y la evaluación de las decisiones tomadas y de las entidades y organismos que la conforman. 

Un modelo territorial que acerque la administración autonómica y los servicios a las comarcas y a los municipios, en una Galicia que forme parte de una España fuerte, unida e integrada en Europa; con una financiación autonómica y local justas y solidarias, que cubran las necesidades de gasto de los servicios públicos y competenciales, que incluya criterios de envejecimiento y dispersión; una fiscalidad progresiva y justa que favorezca a las clases medias y bajas, a las empresas y trabajadores; apostar por una Galicia cohesionada social y territorialmente…Muchas cosas por hacer que parecen inaplazables. Galicia va a tener pronto la oportunidad de decidir. @mundiario