Financiación autonómica (II): el impacto de los fondos estructurales y la inversión
“Europa no se construyó y hubo la guerra”
Robert Schuman.Vaya por delante que los fondos estructurales y de inversión europeos (Fondos EIE) no forman parte del sistema de financiación de nuestro estado autonómico. Sin embargo, es muy cierto que la política de cohesión de la Unión Europea, mediante los Fondos EIE, han jugado y juegan un papel crucial en los esfuerzos de España por reducir las desigualdades entre sus comunidades autónomas, así como en la mejora de la calidad de vida y la cohesión social.
Esta situación es reflejo del principio de solidaridad presente en la UE, que busca corregir las desigualdades regionales y establecer mecanismos financieros para apoyar económicamente a las regiones menos favorecidas del territorio europeo. En este contexto, el marco financiero plurianual para el período 2021-2027 contempla la asignación de 330.000 millones de euros a la política de cohesión, con el objetivo de fomentar el crecimiento y el desarrollo sostenible en Europa, además de contribuir a la realización de una Europa sin brechas y con territorios equitativos.
En el contexto de España, el impacto económico y territorial derivado de la política de cohesión ha sido variado y significativo. La implementación de la política europea de cohesión, particularmente a través de los Fondos Estructurales y el Fondo de Cohesión, ha facilitado la mejora de infraestructuras y servicios públicos en la práctica totalidad de las Comunidades Autónomas del país. Además, ha permitido la implementación de iniciativas orientadas a promover la igualdad de oportunidades, especialmente en aquellas áreas menos desarrolladas. De hecho, los estudios realizados sobre las distintas políticas de cohesión han corroborado el impacto de la intervención regional, tanto en términos de productividad y crecimiento económico, como en la generación de empleo y otros indicadores, los cuales varían según los beneficiarios y sus respectivas circunstancias económicas y territoriales.
Los Fondos Estructurales y de Inversión Europeos han tenido un impacto significativo en la financiación autonómica en España, contribuyendo a reducir las disparidades regionales y a promover el desarrollo económico y social en diversas comunidades autónomas. Veamos alguno de sus principales efectos:
Desarrollo Regional: Los fondos, especialmente el FEDER, han financiado infraestructuras clave como carreteras, ferrocarriles, puertos, aeropuertos y redes de telecomunicaciones, mejorando la conectividad y facilitando el desarrollo económico en regiones menos desarrolladas.
Empleo y Formación: A través del FSE, se han implementado programas de formación y empleo que han ayudado a reducir el desempleo y a mejorar las habilidades de la fuerza laboral en varias comunidades autónomas.
Cohesión Social: Los fondos han apoyado proyectos destinados a mejorar la inclusión social y a combatir la pobreza, beneficiando a las regiones con mayores necesidades sociales.
Desarrollo Rural y Pesquero: El FEADER y el FEMP han sido cruciales para el desarrollo de las zonas rurales y costeras, promoviendo prácticas agrícolas y pesqueras sostenibles y diversificando las economías locales.
Innovación y Competitividad: Los fondos han financiado proyectos de investigación e innovación, ayudando a las empresas locales a ser más competitivas en el mercado global.
Se han publicado infinidad de estudios que muestran que los Fondos EIE han tenido un impacto significativo en el Producto Interior Bruto (PIB) de España, contribuyendo al crecimiento económico y a la reducción de las disparidades regionales. Podemos tomar en consideración algunos de los principales efectos:
Crecimiento Económico: Los Fondos EIE han financiado proyectos de infraestructura, innovación y desarrollo empresarial, lo que ha impulsado el crecimiento económico en diversas regiones.
Reducción de Desigualdades Regionales: Los fondos han ayudado a reducir las disparidades económicas entre las regiones, promoviendo una mayor cohesión territorial. Esto se ha logrado mediante inversiones en infraestructuras, educación y formación, y apoyo a las pequeñas y medianas empresas.
Efecto Multiplicador: Las inversiones realizadas con los Fondos EIE han tenido un efecto multiplicador en la economía, generando empleo y estimulando la actividad económica en sectores clave como la construcción, la tecnología y los servicios.
Innovación y Competitividad: Como se ha señalado, los fondos han financiado proyectos de investigación y desarrollo, lo que ha contribuido a un crecimiento sostenido del PIB a largo plazo.
Sostenibilidad y Transición Verde: Las inversiones en proyectos de energía renovable y eficiencia energética han apoyado la transición hacia una economía más sostenible, lo que también ha tenido un impacto positivo en el PIB.
El efecto de los Fondos EIE en España se estima en un 1,2% del PIB. Este porcentaje se desglosa en dos ejes principales: a) un 1% del PIB atribuible al incremento de la inversión pública, como resultado de la contribución del Fondo Europeo de Desarrollo Regional; b) un 0,2% del PIB correspondiente a los esfuerzos del Fondo Social Europeo en la disminución de la tasa de abandono escolar temprano y en la mejora de la formación. El impacto estimado se concentra principalmente en el aumento de la inversión pública, lo que ha generado un efecto de arrastre en la inversión privada mediante el multiplicador del gasto. Además, se observan mejoras en la competitividad y en los niveles educativos, lo que produce efectos directos sobre el PIB potencial.
La política regional de la Unión Europea, cuyo objetivo primordial es la redistribución de la renta desde los territorios más desarrollados hacia aquellos menos prósperos, ha tenido un considerable impacto en el crecimiento económico y el bienestar de las comunidades autónomas españolas. En este contexto, es importante destacar que una de las claves del éxito de esta política ha sido que España y, en particular, las comunidades autónomas han sabido aprovechar de manera efectiva los recursos provenientes de los Fondos Estructurales. Esto les ha permitido iniciar procesos de convergencia en aspectos críticos para el crecimiento, implementar reformas estructurales y fomentar el desarrollo endógeno. Así, el gasto medio anual asociado a los Fondos Estructurales ha representado aproximadamente uno de cada cinco euros invertidos por las comunidades autónomas en inversión real. Este porcentaje ha mostrado una variabilidad notable entre las distintas comunidades autónomas, oscilando entre un 8% en Navarra y un 25% en Castilla y León, el País Vasco y Extremadura.
El objetivo principal del sistema de financiación autonómica, abarcando todos sus componentes, incluyendo de manera particular el sistema de ingresos y transferencias, es asegurar que todos los ciudadanos dispongan de un nivel de prestación de servicios públicos fundamentales equivalente. Esto busca alcanzar un determinado nivel de bienestar y cohesión social, así como fomentar un desarrollo económico equilibrado entre territorios y lograr una convergencia interregional que propicie un nivel de vida equiparable para toda la población.
La distribución de los Fondos EIE en España se realiza siguiendo criterios específicos establecidos por la Unión Europea y adaptados a las necesidades y características de cada región. Alguna de sus claves de reparto son las siguientes:
Criterios de Distribución: Los fondos se distribuyen en función de varios criterios, como el PIB per cápita, el desempleo juvenil, los niveles educativos, el cambio climático y la integración de inmigrantes. Estos criterios persiguen asegurar que los fondos lleguen a las regiones que más los necesitan.
Categorías de Regiones: Las regiones se clasifican en tres categorías:
Regiones menos desarrolladas: Con un PIB per cápita inferior al 75% de la media de la UE.
Regiones en transición: Con un PIB per cápita entre el 75% y el 90% de la media de la UE.
Regiones más desarrolladas: Con un PIB per cápita superior al 90% de la media de la UE.
Asignación de Fondos: Para el periodo 2021-2027, España ha recibido una asignación significativa de fondos:
FEDER: 23.397 millones de euros.
FSE+: 11.296 millones de euros.
Fondo de Transición Justa (FTJ): 869 millones de euros.
Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y Acuicultura (FEMPA): 1.120 millones de euros.
Objetivos de Inversión: Los fondos se destinan a cinco prioridades principales:
Innovación y digitalización.
Transición energética y lucha contra el cambio climático.
Conectividad y redes digitales.
Inclusión social y empleo de calidad.
Desarrollo urbano sostenible.
El Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) tiene un impacto especialmente significativo en la financiación autonómica en España, ya que proporciona recursos adicionales para el desarrollo regional y la cohesión económica y social. Desde mi punto de vista, su influencia se centra en:
Programas Operativos Regionales: El FEDER se gestiona a través de programas operativos específicos para cada comunidad autónoma, lo que permite que cada región reciba fondos en función de sus necesidades y objetivos de desarrollo.
Reducción de Desigualdades: Estos fondos ayudan a reducir las disparidades económicas entre las regiones más ricas y las más pobres, promoviendo un desarrollo más equilibrado.
Proyectos de Infraestructura y Desarrollo: Los fondos FEDER se utilizan para financiar proyectos de infraestructura, innovación, y desarrollo sostenible, lo que puede aliviar la presión sobre los presupuestos autonómicos y permitir una mejor asignación de recursos locales.
Complemento a la Financiación Estatal: Aunque el sistema de financiación autonómica se basa principalmente en la recaudación y redistribución de impuestos nacionales, los fondos FEDER actúan como un complemento importante, proporcionando recursos adicionales que no dependen directamente del presupuesto estatal.
En resumen, el reparto de los fondos FEDER contribuye a una mayor equidad y eficiencia en la financiación autonómica, permitiendo a las comunidades autónomas abordar sus necesidades específicas de desarrollo y mejorar la calidad de vida de sus habitantes.
Para el reparto de los fondos del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (MRR), se utilizan varios indicadores socioeconómicos clave. Estos indicadores ayudan a asegurar que los fondos se distribuyan de manera equitativa y eficiente, atendiendo a las necesidades específicas de cada región. Algunos de los principales indicadores incluyen:
Producto Interior Bruto (PIB) per cápita: Este indicador mide la riqueza económica de una región y se utiliza para identificar áreas que necesitan más apoyo financiero.
Tasa de desempleo: La tasa de desempleo es crucial para determinar las regiones con mayores desafíos laborales y que, por lo tanto, requieren más fondos para fomentar el empleo y la formación.
Densidad de población: Este indicador ayuda a evaluar la necesidad de infraestructuras y servicios en áreas con alta o baja densidad de población.
Índice de desarrollo humano (IDH): Aunque no siempre se menciona explícitamente, el IDH puede ser un indicador complementario que considera la esperanza de vida, la educación y el nivel de vida.
Impacto de la pandemia: Para el MRR, se tienen en cuenta los efectos económicos y sociales de la pandemia de COVID-19, evaluando cómo ha afectado a diferentes regiones y ajustando los fondos en consecuencia.
Estos indicadores permiten una distribución más justa y orientada a las necesidades, asegurando que los fondos europeos contribuyan efectivamente al desarrollo y la recuperación de todas las Comunidades Autónomas.
Parece innecesario, pero sí conveniente, incidir para finalizar, en dos cuestiones:
La primera: que las aportaciones económicas de la UE, cualesquiera que sean su naturaleza y destino, no forman parte, en modo alguno, del sistema de financiación autonómica de España, por mucho que efectivamente se conformen como una vía complementaria de financiación de muchos servicios públicos y de incentivación de la economía regional, y
La segunda; la evidencia de que ambos sistemas de financiación buscan el mismo objetivo: propiciar la convergencia económica y lograr posiciones homogéneas entre territorios en cuanto a nuevos equipamientos, oportunidades y dinamicidad de sus variables socioeconómicas.
Habrá quien o quienes no se sitúen ahí. Deberán explicarlo y hacerlo con total claridad y transparencia y la ciudadanía debería, creo yo, actuar en consecuencia. Lo dejó muy claro Robert Schuman al señalar: “Europa no se construyó y hubo la guerra.” @mundiario