La extension del paraguas nuclear francés
La Unión Europea tiene motivos suficientes para no fiarse del presidente estadounidense Donald Trump, por sus peroratas y actuaciones que se alejan de los intereses europeos en los ámbitos político, económico, social, democrático, de cohesión, de unidad, de seguridad y defensa.
Respecto de la seguridad y defensa, en la Conferencia de Múnich, se ha puesto de manifiesto la preocupación de la mayoría de países por incrementar la cooperación en materia de defensa, lo que supone una planificación de las necesidades conjuntas, para disponer de un ejército más eficaz, eficiente y con capacidad disuasoria.
NO CUENTAN CON EUROPA
La realidad bélica que vivimos en Europa, con la invasión rusa de Ucrania, ha despertado la inquietud de muchos países del continente europeo, y ha estimulado la preocupación por incrementar recursos y medidas que garanticen la seguridad.
Se ha marginado a Europa, en las negociaciones que se abrieron para encontrar una solución pactada, que termine con el conflicto armado en el Este europeo.
Esta realidad indica que no se tiene en cuenta a Europa y, en consecuencia, es fácil deducir que el respeto también se gana cuando se dispone de una capacidad de disuasión suficiente y autónoma, con independencia de la contribución del "aliado" del otro lado del océano Atlántico en el marco de la OTAN.
LA PROPUESTA DE MACRON
La inseguridad ante las potencias que tienen armas nucleares, hicieron posible que el presidente francés Macron, expusiese la posibilidad de extender el paraguas nuclear de que dispone, para ofrecer protección al resto de los países europeos, ante las miles de cabezas nucleares que tiene Putin. En este sentido, el presidente francés ha abierto conversaciones con el canciller alemán Friedrich Merz. También Ursula von der Leyen (presidenta de la Comisión Europea) y el primer ministro británico, Keir Stamer coincidieron en trabajar juntos, en ese interés por potenciar los esfuerzos defensivos.
A Trump y a su equipo no les gustan las políticas sociales, medioambientales, migratorias, etc. que se practican en Europa. Se ha escuchado en diferentes ocasiones al vicepresidente J.D. Vence y al secretario de Estado Marco Rubio, en su no coincidencia con las decisiones de la UE. Eso se ha traducido en determinadas intromisiones de la política europea con apoyos inequívocos a partidos de extrema derecha.
Se sabe que hay fuerzas políticas en el interior de la UE, que son contrarias al actual modelo europeo y no ocultan su seguidismo de las políticas que les marcan desde fuera. Son populistas de extrema derecha, que incluso cuentan con la complicidad y el beneplácito de algunas derechas sumisas, como ocurre en el caso de España. Por tanto, el esfuerzo debe ser ímprobo para impedir que lleguen a gobernar. En el presente y para el futuro existe la obligación de los convencidos, a favor de una Europa unida y democrática, con valores de igualdad, solidaridad y justicia social, de combatir a los que quieren ser serviles obedientes de dirigentes externos, que desean ver el continente como un simple apéndice de sus voluntades.
En Múnich, el presidente del Gobierno Pedro Sánchez, dejó claro que es partidario de luchar contra la proliferación atómica, precisamente cuando en el mes de febrero de este año, acabó el tratado sobre el control de este tipo de armas, entre Estados Unidos y Rusia. España les insistió, de que fuesen capaces de firmar un nuevo tratado.
Es lógico que un país progresista como España, apueste por evitar la proliferación de armas nucleares e insistir en que las potencias nucleares aborden su desmantelamiento; pero eso ahora mismo debe ser compatible con un reforzamiento defensivo. El debate está servido: ¿La Europa democrática tiene la obligación de caminar en la senda protectora que propone Francia, para decirle a Trump, a Putin y al resto del mundo, que está dispuesta a no permitir chantajes ni agresiones vengan de donde vengan? @mundiario