España por la paz, paremos la guerra

Sánchez con los once representantes del manifiesto Hay que parar la guerra
Sánchez con los once representantes del manifiesto Hay que parar la guerra
El jefe del Ejecutivo ha aplaudido este manifiesto contra la espiral de violencia en Oriente Medio y les ha explicado las gestiones que está haciendo, entre ellas la propuesta de una conferencia internacional de paz que fue asumida por el Consejo Europeo.
España por la paz, paremos la guerra

La inmensa mayoría de los demócratas de nuestro país exige parar la guerra y el genocidio que Israel perpetra contra la población civil en Gaza. La posición de España -en la guerra declarada por Israel en Gaza tras el atentado terrorista de Hamás- tiene una especial relevancia, tanto porque España ocupa en estos momentos la presidencia del Consejo Europeo, como por la presencia militar directa en la zona liderando desde 2022 una misión de la ONU en la frontera entre Líbano e Israel, y por la implicación de las bases estadounidenses en el conflicto.

El actual presidente de España, Pedro Sánchez, ha recibido en el Palacio de la Moncloa a once representantes del manifiesto ‘Hay que parar la guerra, ni terrorismo, ni genocidio’ -entre ellos a los cantantes Miguel Ríos y Rayden, al magistrado emérito del Tribunal Supremo José Antonio Martín Pallín y al director de teatro Jorge Eines, y a Nuria Suárez, portavoz de Recortes Cero, organización impulsora del manifiesto- a petición propia.

El jefe del Ejecutivo ha aplaudido este manifiesto contra la espiral de violencia en Oriente Medio y les ha explicado las gestiones que está haciendo, entre ellas la propuesta de una conferencia internacional de paz que fue asumida por el Consejo Europeo. “La prioridad del Gobierno es la protección de todos los civiles, la liberación de los rehenes, evitar una catástrofe humanitaria y trabajar por una solución política al conflicto basada en la coexistencia de dos Estados, palestino e israelí, en paz y seguridad”, ha subrayado el propio Sánchez en la reunión y en las redes sociales.

España por la paz

España ha contribuido a fijar la posición de la Unión Europea en el conflicto, denunciando el terrorismo de Hamás, pero también exigiendo que Israel respete el derecho internacional, condenando los bombardeos indiscriminados y el corte de agua, luz, suministros y alimentos en Gaza e impidiendo la ayuda humanitaria. Y ha defendido la solución de los dos Estados, israelí y palestino, de acuerdo con las persistentes, a lo largo de los años, resoluciones de la ONU.

El español Josep Borrell, alto representante de la Unión para Asuntos Exteriores, ha condenado desde el primer momento “las matanzas de civiles, las haga quien las haga”, tanto el ataque terrorista de Hamás en Israel, como los bombardeos indiscriminados de Gaza, violando el derecho internacional. Borrell ha afirmado ante el Europarlamento que cortar el agua, la electricidad y los alimentos, así como el ultimátum dado a la población, violan el derecho internacional humanitario. Y ha defendido el incremento de la ayuda humanitaria a Palestina.

El presidente Sánchez ha sido rotundo condenando “el ataque terrorista de Hamás contra la población civil” y exigiendo la “liberación inmediata de los rehenes”. Y también que el derecho de Israel a defenderse de los ataques terroristas no avala el ultimátum dado a la población palestina para el abandono de Gaza”. Pero que Israel ha de actuar “siempre dentro del derecho internacional, garantizando la protección de la población civil y el acceso a la ayuda humanitaria”.
Así mismo, ha insistido en la solución política de “los dos Estados, Israel y Palestina, para que puedan coexistir en paz, tal y como dice la ONU y las Cortes Generales”, y ha garantizado a los firmantes del manifiesto de la sociedad civil en favor de la paz en Oriente Medio, su compromiso por lograr ese objetivo y trabajar en favor de la solución de los dos Estados, Israel y Palestina.

Paremos la guerra

Los representantes del manifiesto ‘Hay que parar la guerra, ni terrorismo, ni genocidio’ han pedido a Sánchez que aproveche la ventaja que confiere a España ostentar la presidencia semestral del Consejo de la UE para convertir al país en una referencia y encabece cuantas acciones diplomáticas sean necesarias para que haya un alto el fuego inmediato y permitir la llegada de ayuda humanitaria a la población civil de Gaza, una invasión que ya ha causado más de 8.500 víctimas mortales -entre ellas 3.500 niños- y detenga los crímenes de lesa humanidad que el ejército israelí está cometiendo.

Además, le han pedido implementar la proposición de ley aprobada por el Congreso español en 2014 en la que se instaba al Gobierno a reconocer a Palestina como Estado con el apoyo de 319 votos a favor y solo uno en contra.

El manifiesto -impulsado por Recortes Cero- cuenta con la creciente firma de cientos de intelectuales, artistas, profesionales y comunicadores y ha recibido un gran respaldo institucional con la solicitud del presidente del gobierno, Pedro Sánchez, de tal reunión de una hora.

Cuidado con la implicación militar con EE UU

España forma parte de la misión militar de la ONU en Líbano desde 2006, cuyo objetivo es mantener la paz y la seguridad en la frontera entre Líbano e Israel. Una misión creada por la ONU tras las incursiones del ejército israelí en Líbano en 1978 contra las milicias de la OLP. Situación que se agravó en 2006 con enfrentamientos entre Israel y la milicia chiita apoyada por Irán Hezbollah.

En la actualidad un general español lidera la misión de la ONU con 650 militares, y ahora en estado de alerta.

Sin embargo, el principal problema para nuestro país es el aumento de la implicación militar de las bases estadounidenses en nuestro país en las acciones militares. La última participación de la base naval estadounidense de Rota ha sido en la actividad militar de Estados Unidos en apoyo a Israel. Para ello, EE UU está desplegando una flota naval compuesta por dos portaaviones y sus respectivos grupos de combate integrados por destructores, cruceros y otros tipos de barcos de apoyo y 150 cazas. España tuvo una posición muy diferente en la guerra de Yom Kippur en 1973, cuando impidió a EE UU emplear sus bases militares en territorio español para enviar armamento a Israel. @mundiario

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