España, insolidaria con la defensa de Europa

Pedro Sánchez, presidente del Gobierno de España. / RR SS.
Pedro Sánchez, presidente del Gobierno de España. / RR SS.
La Unión Europea debe tomar medidas decisivas para proteger su seguridad y afirmar su autonomía estratégica en un mundo cada vez más impredecible y peligroso.
España, insolidaria con la defensa de Europa

Vistas las actuaciones y las palabras de Vladimir Putin, las advertencias de líderes como el primer ministro polaco, Donald Tusk, o la ministra de Defensa española, Margarita Robles, no pueden ser pasadas por alto. Sus palabras, cargadas de seriedad y realismo, sitúan Europa en una encrucijada crucial: el peligro de una escalada bélica en el Viejo Continente se cierne cada vez más cerca. Solo el presidente español, Pedro Sánchez, no quiere hablar de guerra.

Las tensiones en Ucrania y el riesgo de una mayor agresión por parte de Vladímir Putin son señales inequívocas de un panorama internacional volátil. Asimismo, la posibilidad de un retorno de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos, con su política de desentendimiento de los asuntos europeos, solo agrava esta situación ya precaria.

Ante este escenario incierto, es alentador ver cómo varios países europeos están intensificando sus esfuerzos en materia de defensa. Polonia, por ejemplo, ha elevado su gasto militar al 3,9% del PIB, demostrando un compromiso ejemplar con la seguridad de la región. España, aunque ha registrado un aumento del 26% en su presupuesto militar el año pasado, aún se encuentra rezagada en comparación con otros miembros de la OTAN. Además, la renuencia a aprobar nuevos presupuestos este año podría poner en peligro cualquier avance significativo en este sentido.

Es fundamental que España, al igual que sus socios europeos, reconozca la importancia de fortalecer su capacidad defensiva. Esto no solo implica invertir más en recursos militares, sino también hacerlo de manera más inteligente y estratégica. La Unión Europea ha presentado una visión ambiciosa de alcanzar una mayor autonomía en materia de defensa, lo que implica desarrollar una base industrial y tecnológica sólida e independiente.

En este sentido, España tiene una oportunidad única de aprovechar los fondos europeos destinados a programas de defensa y la posible apertura del Banco Europeo de Inversiones para financiar proyectos militares. El objetivo de que el 50% de las compras de defensa sean de productos europeos para 2030 representa una oportunidad considerable para las empresas españolas.

Es crucial que el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, reconozca la urgencia de esta situación. Su asistencia a la próxima cumbre de la OTAN en Washington debería ser una oportunidad para reafirmar el compromiso de España con la seguridad europea y para establecer un plan claro para cumplir con los objetivos de gasto en defensa acordados previamente. España sigue estando a la cola de la OTAN en este punto, con el 1,24% del PIB en defensa, solo por delante de Luxemburgo y Bélgica. Es hora de que España se ponga a la vanguardia de estos esfuerzos y demuestre su compromiso con la paz y la estabilidad en Europa. @mundiario

Comentarios