Elecciones generales del 23-J o el arte de sacar resultados a partir de datos insuficientes

Alberto Núñez Feijóo. / Mundiario
Alberto Núñez Feijóo. / Mundiario

Los conservadores, lo evidencian implícitamente, cuando se niegan reiteradamente en las campañas a explicar detalladamente que determinaciones y medidas tomarán con todas esas leyes que han rechazado con sus votos.

Elecciones generales del 23-J o el arte de sacar resultados a partir de datos insuficientes

Todos sabemos que el interés común – sobre todo el económico - une a la derecha, y, la desunión o fragmentación de la izquierda se debe basicamente a sus ideas e ideales matizados, como justificación de su división.

Esa izquierda, a la izquierda del PSOE, intenta ahora sumar y no restar.

Y, en las circunstancias actuales se unió en coalición, pero: ¿qué pasa con buena parte de la sociedad?

Pues pasó y pasa, que una parte de nuestra sociedad acepta de buen grado y sin analizar mensajes fáciles de entender, aunque estos sean imposibles de aplicar; medias verdades, y hasta patrañas, rechazando la importancia de los datos, y en consecuencia desplazando la realidad de los hechos concretos.

El disponer de un nuevo salario mínimo de 1080 euros/mes, que afecta a 2.500.000 trabajadores; un Ingreso Mínimo Vital que llega a 1.400.000 personas; o que 9.000.000 de pensionistas vieran incrementada sus pensiones y asegurado su poder adquisitivo cada año, no parece tener influencia determinante sobre el electorado.

Todos estos colectivos y algunos más, suman alrededor de 13 millones de personas, que debieran ser conscientes de que el gobierno de coalición, en condiciones bien dificultosas, les ha protegido estos últimos años y ha hecho posible que su situación haya mejorado favoreciendo sus ingresos, condiciones de trabajo, e igualdad de oportunidades.

Pero no parece que esa conciencia este interiorizada en general.

Parte importante de estos colectivos sociales debieran de entender y alarmarse, aunque no parece sea así, que aquellos que como el PP o Vox vienen anunciando derogaciones y recortes sociales después de haber votado no a todas estas medidas, a todas esas leyes, a todas esas mejoras, los van a desfavorecer en el futuro, por simple coherencia con lo que han votado y porque sus intereses son bien otros.

Dicho de otra forma: en ese gran colectivo social se encuentran los principales adversarios de nuestros propios intereses.

Debiéramos comprender, y tampoco es asi, que las cortinas de humo que el PP y sus medios afines de comunicación han lanzado, para ocultar nuestra atención sobre las posibles alternativas conservadoras, en relación con: la subida de las pensiones, la excepción energética, la reforma laboral, la utilización de una ETA inexistente, los antisistema, la inmigración, el denostar los pactos en el parlamento, y la exagerada descalificación y bronca permanente, les dio un buen resultado en las elecciones del 28 de mayo, y son solo una forma de desviar la conciencia sobre nuestros intereses reales.

Como consecuencia, el necesario equilibrio entre la razón y las emociones, inclinó la balanza a favor de los sentimientos y su consumo inmediato.

Los conservadores, lo evidencian implícitamente, cuando se niegan reiteradamente en las campañas a explicar detalladamente que determinaciones y medidas tomarán con todas esas leyes que han rechazado con sus votos.

Ese inmenso colectivo de trabajadores, pensionistas, familias y jóvenes, o llegan a la conclusión de que “sus intereses” están en grave riesgo, y actúan electoralmente en consecuencia, o su falta de pensamiento crítico, a pesar de los hechos y de su realidad concreta, les traerá malas consecuencias con seguridad.

Lo que es obvio no necesita ser explicado, dice un proverbio, pero a pesar de ello “lo obvio” sigue siendo una palabra muy peligrosa y de las más usadas y menos entendidas en política, porque las falsedades y los absurdos emocionantes nunca son un obstáculo.

Siendo así, y así parece que será, podemos tener pronto un gobierno conservador que nos recordará todo ello cuando sea demasiado tarde, pero lo resolveremos como casi siempre: buscando a los culpables fuera de nuestra responsabilidad política. @mundiario

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