Las elecciones gallegas interesan más que nunca

Ana Pontón. / Mundiario
Ana Pontón. / Mundiario

El frentismo sin límites de la política española ha dado a la campaña gallega una visibilidad inédita que el nacionalismo rentabiliza.

Las elecciones gallegas interesan más que nunca

Transcurrida la mitad de la campaña con la presencia masiva de miembros del Gobierno estatal, abundancia de encuestas y una atención inédita por parte de los medios de comunicación de carácter estatal, algunas evidencias son reseñables. La más importante, que la larga estabilidad del PP en Galicia no parece amenazada. Su correlato es que la intensa presencia del Gobierno español no ayuda al despegue del candidato socialista, lastrado por su ambigüedad y también por el escapismo.

Pero sí hay un dato destacable es el crecimiento notable del BNG y en especial la consolidación de su candidata, Ana Pontón. Tanto en las entrevistas como en los debates ha mostrado seriedad, dominio de los temas, moderación y credibilidad. Las encuestas así lo reflejan con un crecimiento de expectativas de votos y de escaños que podría duplicar los del Partido Socialista. Además, ha sido un descubrimiento para los medios madrileños, siempre prestos al tópico cuando hablan de Galicia.

En la otra esquina, Sumar, Podemos y Vox no consiguen despertar interés, aunque los motivos sean diferentes. Los dos primeros, inmersos en una lucha privada que solo conducirá a la extinción, mientras que Vox nunca ha encontrado hueco en la política gallega, demasiado madura para el adanismo del partido ultra.

De modo que a una semana de las elecciones como recuerda insistentemente el candidato popular, la alternativa se reduce a votar por Alfonso Rueda o por Ana Pontón asumiendo tácitamente que el primero solo gobernará si alcanza la mayoría absoluta, mientras que la segunda necesitará el concurso de los demás partidos que obtengan representación. Es decir, nueva mayoría absoluta popular o un tripartito o cuatripartito según los resultados. De ahí que el PP esté centrando el final de la campaña en los puntos débiles del nacionalismo gallego, como son la alianza con Bildu o los planteamientos soberanistas. Es decir, cuestiones importantes pero superestructurales, ajenas a los problemas específicamente autonómicos.

Ministros con imagen de turistas

Los resultados de las elecciones gallegas tendrán influencia en los siguientes comicios, vascos, europeos y catalanes. Si el Gobierno recibe un varapalo en medio del desgaste del debate de la amnistía a los secesionistas y con la trama rusa discutiéndose en Bruselas puede aventurarse un camino de espinas hasta el verano. El desembarco en la campaña gallega, con los numerosos ministros ofreciendo la imagen de turistas, sin conocimiento de los problemas ni interés por los mismos, no ayuda a su candidato. Que este, preventivamente, haya forzado la dimisión de la alcaldesa de Lugo para tener una sustituta si los resultados son muy negativos y conviene refugiarse en Madrid, solo ha empeorado la imagen.

En cuanto a Sumar, las expectativas mejores le conceden un único escaño. Una imagen de debilidad dentro de Galicia, pero también en el Estado. El personalismo vacío de contenido que caracteriza a dicho partido solo se sostiene por su presencia en el Gobierno. Dentro de este la imagen de improvisación y frivolidad que ofrecen algunos de los ministros de esa formación no contribuye a granjearle apoyos.

Vox continúa su declive inexorable. No obstante, se verá beneficiado en las elecciones europeas por las movilizaciones agrarias que al cuestionar la política comunitaria coinciden con algunos de los planteamientos de los partidos radicales europeos. Bruselas prefiere un campo bonito para los urbanitas antes que un campo productivo de agricultores y ganaderos. Vox y los radicales surfean, que no dirigen, la ola de protestas, a solo cuatro meses de las elecciones al Parlamento Europeo.

Naturalmente que en la campaña gallega se ha hablado de Galicia, en general con carácter idealista, multiplicando promesas y beneficios. De su reverso, ingresos, impuestos, problemas enquistados, poco o nada. Las campañas son un gigantesco circo de ilusión e irrealidad que distraen durante unas semanas y se olvidan de inmediato. La contienda es entre dos solistas Los demás solo les hacen los coros. @mundiario

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