En los despertares tristes

Tina Turner, cantante. / RR SS.
Tina Turner, cantante. / RR SS.
Tina Turner me inyectaba directamente en vena ganas de vivir, de levantarme, de hacer la ducha rápida y despejado. Huía la pereza como si fuera a ser detenida por tráfico de influencias.
En los despertares tristes

De pequeño, yo creía que los despertares tristes, abúlicos eran sólo patrimonio personal. Al ir haciéndome mayor, comprobé que no, que una gran mayoría de personas sufrían algunos de ellos también.

O muchos. Despertares en que no apetece salir de la cama y estar allí hasta que el cuerpo exija lo contrario.

También soy de ese absurdo y estúpido de personas que, o duerme con una radio, o le cuesta una montaña perder el consciencia. Si solo, pues a pelo; si en compaña, con auriculares, por aquello del ‘no molestar’.

Si al despertar, la abulia era la jefa, tenía claro lo que hacía y debía hacer para mover el cuerpo, una vez que se me había movido el alma y la consciencia: Poner algo, lo que fuera de Tina Turner

Me inyectaba directamente en vena ganas de vivir, de levantarme, de hacer la ducha rápida y despejado. Huía la pereza como si fuera a ser detenida por tráfico de influencias.

Esta noche, entre no sé qué hora y no sé cuál otra, me ha resonado como en la lejanía que Tina Turner, había muerto tras “una larga enfermedad”, algo que siempre me ha resultado una hortera forma de llamar al cáncer; de la localización que fuera.

Me ha llegado la noticia a las tripas y me ha hecho daño. Tanto que sin fu pero con mucho fuste me he puesto a llorar.

Dicen que tenía ochenta y tres (cada medio suele cambiar el numero, pero me da igual)

La llaman «la reina del Rock », o sea que sin saberlo, yo soy rockero hasta la médula espinal, y yo sin saberlo.

Ella no sé –ni quiero saber– por dónde andará ahora.

Lo que sí sé es que seguirá estando sonando por mi dormitorio, en toda aquella mañana en que mi despertar sea triste, abúlico.

Nunca la vi en directo. Pero no importa. Resuena alto –a veces en demasía– en todo despertar que me resulte triste.

No sé qué famoseras dijo en alguna entrevista que daría la mitad de su reino por “ver directamente el culo de Tina”. Pero debía llevar razón.

También me perdí tal visión.

Pero escuchar Rolling on the river, la mítica canción de los Creedence por Tina Turner, me saca directamente de la cama a la ducha al compás de su chácháchá.

Mi más sentido recuerdo, señora Tina Turner. 

Y gracias siempre. @mundiario

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