El cuerpo y la mente

Una mujer cargando pesas. / Alora Griffiths en Unsplash

Quizás, la fuerza esté en los músculos y la destreza en el cerebro, pero lo que no ofrece duda alguna es que las características físicas están combinadas con las químicas.

Ya lo decía el clásico Body and Soul compuesto por JB. Green, RB. Sour y F. Eyton, interpretado por multitud de grandes artistas como Ella Fitzgerald, Frank Sinatra, Carly Simon o Billie Holiday y magistralmente revitalizado por Tony Bennet y Amy Winehouse…

“Soy todo tuyo, en cuerpo y alma”.

Esta conjunción no es casual. Lo físico y lo químico están enredados y por ello, el cuerpo y el alma también lo estarán… mientras haya vida. De hecho, esta fusión es la vida.

EL CUERPO

Sabemos que todos los elementos de nuestra anatomía están descritos en nuestros genes, cuya expresión permite dar forma, relación y función a cada elemento.

Fíjese en la configuración anatómica de deportistas que practican diferentes deportes. Nadadores, jugadores de fútbol americano,  jugadores de baloncesto, pilotos de motos, corredores de velocidad, salto de altura, boxeadores, etc…

Lo cierto es que el entrenamiento físico ayuda a desarrollar las capacidades que se encuentran silenciadas o ligeramente expresadas. Capacidades con las que contamos pero sobre las cuales no hemos comprobado nuestro límite evolutivo.

¿Toda persona alta sirve para jugar al baloncesto? La verdad es que no. Aunque la altura sea una buena premisa, también deberíamos plantearnos cuestiones relativas a la sincronización motora, al margen de características mentales relacionadas con la estrategia, la constancia, la paciencia, etc...

¿Por qué las personas afroamericanas y latinas se mueven mejor? ¿Por qué tienen “ritmo”?

Una de las explicaciones pudiera estar en el precursor de la melanina. Como sabe, la melanina es la molécula que se relaciona con la pigmentación cuyo aminoácido precursor es la tirosina. El mismo que marca dominancia en los neurotransmisores de la cadena Dopa (dopamina, norepinefrina y adrenalina).

De hecho, como bien sabe, la Enfermedad de Parkinson es cursada con un déficit de dopamina en áreas cerebrales concretas y la Esquizofrenia cursa con un superávit del mismo neurotransmisor en diferentes zonas. Esto no quiere decir que ambas patologías sean opuestas, sino que en uno de los múltiples factores que las originan encontramos dicha relación inversa.

Debe saber que la Enfermedad de Parkinson se enmarca como un tipo de trastorno del movimiento y que es menos frecuente en personas de raza negra, a la vez que la Esquizofrenia tiene menos incidencia en individuos de raza blanca.

Por lo tanto, la configuración metabólica algo tiene que decir al respecto.

EL ALMA

Nos cuesta mucho aceptar que las emociones que sentimos posean un umbral predeterminado genética y epigenéticamente. Al fin y al cabo se trata de moléculas.

Quizás, la fuerza esté en los músculos y la destreza en el cerebro, pero lo que no ofrece duda alguna es que las características físicas están combinadas con las químicas.

Al igual que presumimos que una persona con cierta configuración anatómica será candidata a ser relevante en un deporte concreto, solemos olvidarnos de su expresión psicogénica. Por ello nos surgen preguntas que deben ser respondidas con contundencia y precisión.

¿Cuál es su umbral de agresividad? ¿Ante qué estímulos esa agresividad se convierte en violencia?

A la primera pregunta respondemos que cada cual posee un umbral diferente en relación con su capacidad productora y liberadora de ciertos neurotransmisores. Además, al margen de dicha capacidad, se encuentra la de combinar dichas liberaciones.

Le explico. Dos personas podrían (improbable) ser capaces de producir y liberar la misma cantidad de norepinefrina. Dicho neurotransmisor está relacionado, entre otras muchas actividades, con la aceptación del reto. Según la medición de dicha unidad, estas 2 personas aceptarán los mismos retos.

Para aceptar dichos retos es necesaria cierta actividad cognitiva para plantear una respuesta psicogénica estratégica. En este caso echaremos mano de la producción y liberación de acetilcolina. Aun en el remoto supuesto de que dichos individuos tuviesen esa misma paridad, su capacidad para combinarlos será distinta y con ello, su modelo de aceptación también.

LA PREDICCIÓN

Hay multitud de profesionales del “ojeo” que recorren el mundo en busca de “talentos deportivos”.

Para llegar a invertir en estas personas es necesario descubrir ciertas habilidades a través de la observación para, entre otras cosas, intuir su capacidad de resistencia física y mental, sus reflejos, su constancia, la influencia de su entorno, su adaptabilidad, etc…

El mundo del deporte está plagado de personas “adecuadas” que luego no han progresado “adecuadamente”. Algo así como “muñecos rotos”.
Jóvenes que no han sabido asumir su fulgurante fama y riqueza, individuos que poseían (sin saberlo) una tendencia a la ludopatía o a la adicción, etc…

Aquí la cuestión es: ¿Podemos predecir el éxito profesional y personal de un deportista?

La respuesta es: Sí. Este “sí” está complementado con la asignación de un ranking de riesgos psicogénicos. Así, su evolución será tutorizada convenientemente al conocer de forma precisa los umbrales de dicha asignación de riesgos.

Llegar a realizar esta predicción ha requerido de muchos años de estudio que han desembocado en un complejo algoritmo denominado ADNe® que replica el modelo sináptico de los individuos con una precisión del 97%.

Un simple test de 29 enunciados que se cumplimenta en menos de 2 minutos es capaz de ofrecer más de 36.900 millones de parámetros combinados diferentes. Su sofisticada secuenciación consigue profundizar por capas hasta el nivel de conocimiento que se requiera.

De esta manera también se puede predecir qué deporte es el más adecuado para cada persona ya que dicha secuenciación se contrasta con un perfil óptimo, no solo para la práctica de un deporte determinado, sino también para saber en qué posición desarrollará una mejor y provechosa carrera.

En definitiva, como dice la canción Body and Soul… “Soy todo tuyo, en cuerpo y alma”. @mundiario