Cuando la luz se apaga y la voz también: ¿dónde estuvo Beatriz Corredor?
Este lunes, España vivió un episodio inédito: un corte eléctrico masivo que dejó sin suministro a buena parte del país. Un hecho extraordinario que, en cualquier democracia madura, habría exigido explicaciones inmediatas por parte de los máximos responsables. Sin embargo, quien debía haberlas ofrecido, la presidenta de Redeia (antigua Red Eléctrica Española), Beatriz Corredor, optó por el silencio. Solo habló Pedro Sánchez, presidente del Gobierno y antiguo jefe suyo por cierto, ya que Corredor fue ministra.
No deja de resultar llamativo que Jorge Fabra, expresidente de la compañía, se apresurase a dar su visión en Radio Nacional, subrayando lo inédito de la situación en más de cuarenta años de experiencia, mientras que la actual presidenta permanecía en un discreto segundo plano. La máxima dirigente de la empresa encargada de la seguridad del sistema eléctrico nacional, la misma que percibe una retribución de 546.000 euros anuales –triplicando, por ejemplo, la del presidente de Aena–, consideró prescindible dar explicaciones a los ciudadanos.
Más que una cuestión de protocolo, su ausencia pública plantea interrogantes sobre su comprensión del papel que le corresponde como gestora de un servicio esencial. En la presentación de resultados de Redeia, apenas dos meses atrás, Corredor aseguraba que "no había riesgo de apagones". Ayer, la realidad pareció contradecirle de forma estrepitosa.
No es un detalle menor que Beatriz Corredor, jurista de formación, haya desarrollado buena parte de su carrera en cargos de responsabilidad política, incluidos el Ministerio de Vivienda o la presidencia de la Fundación Pablo Iglesias. Su experiencia previa en el ámbito energético es, cuando menos, limitada. Como parte del equipo designado por el actual Gobierno para liderar empresas estratégicas del Estado, su perfil responde más a una lógica de confianza política que de especialización técnica.
Así lo advertía también en El Debate el catedrático José María Martínez-Val, quien alertaba de la necesidad de un conocimiento profundo para afrontar los retos energéticos del país. En España, históricamente, Red Eléctrica había logrado mantener una estabilidad admirable en el suministro, en contraste con otros países como Estados Unidos. Lo sucedido el domingo debería obligarnos a reflexionar seriamente sobre si se está primando la gestión profesional frente a la fidelidad política en puestos de vital importancia. El apagón eléctrico fue preocupante. El apagón comunicativo, imperdonable. Beatriz Corredor debería meditar si dimite o prefiere aguardar a que la cesen. @mundiario