Coruña Estudio Inmersivo: oportunidad o apuesta arriesgada para el audiovisual gallego

CEI. / Deputación da Coruña
La Diputación de A Coruña impulsa el mayor plató virtual de España con fondos europeos, entre la ambición tecnológica y el reto de alcanzar su retorno real. 

La apuesta parece de gran calibre y difícilmente pasa inadvertida. La Deputación da Coruña ha decidido situar Galicia en el mapa de la producción audiovisual avanzada con el impulso del Coruña Estudio Inmersivo (CEI), un complejo que aspira a convertirse en el mayor plató de producción virtual de la Península Ibérica. La inversión, cercana a los nueve millones de euros y cofinanciada con fondos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, refleja una ambición clara: competir en un mercado global dominado por grandes hubs tecnológicos.

Sobre el papel, el proyecto reúne muchos de los ingredientes que suelen asociarse al éxito. La gestión recae en Pedralonga Estudios, una sociedad que agrupa al Clúster Audiovisual Galego, a una decena de productoras consolidadas y a la Universidade da Coruña. La localización, en la Cidade das TIC, a pocos minutos del aeropuerto, refuerza la idea de un polo moderno, conectado y pensado para atraer producciones nacionales e internacionales.

El CEI promete eficiencia de costes, tecnología de vanguardia y un flujo de trabajo integral, apoyado en platós de gran formato, pantallas LED 4K y herramientas de realidad virtual, aumentada y extendida. No es una infraestructura menor: más de 7.500 metros cuadrados, dos grandes espacios físicos en construcción y un plató virtual que busca situarse a la altura de los referentes europeos. En un sector donde los márgenes son cada vez más estrechos, la promesa de reducir costes de producción de forma significativa resulta especialmente atractiva.

Galicia quiere jugar en la primera división de la producción virtual europea. El reto no es solo construir el plató, sino llenarlo de proyectos sostenibles

Sin embargo, el entusiasmo institucional y empresarial convive con interrogantes legítimos. El primero tiene que ver con el calendario: las instalaciones no estarán plenamente operativas hasta finales de 2026, en un contexto audiovisual marcado por una rápida evolución tecnológica y por cambios constantes en los modelos de negocio. El segundo, más de fondo, apunta al riesgo habitual de las grandes infraestructuras públicas: que el éxito se mida por el tamaño del proyecto y no por su capacidad real para generar actividad sostenida, empleo cualificado y retorno económico.

Spot del CEI de la Deputación Provincial de A Coruña. / YouTube

Una apuesta estratégica coherente

La clave estará en si el CEI logra convertirse en algo más que un escaparate tecnológico. Para ello necesitará atraer producciones de forma continuada, integrarse en circuitos internacionales y evitar una dependencia excesiva de encargos puntuales o subvencionados. También será determinante que el modelo colaborativo anunciado no se quede en una suma de logotipos, sino que genere un ecosistema abierto, competitivo y capaz de innovar.

Coruña Estudio Inmersivo representa, en definitiva, una apuesta estratégica coherente con la evolución del audiovisual global y con la aspiración de diversificar la economía gallega. Pero como ocurre con todos los grandes proyectos financiados con fondos europeos, su verdadero examen no será la inauguración ni el despliegue tecnológico, sino lo que ocurra después, cuando las luces del plató estén encendidas y toque demostrar que la inversión pública se traduce en industria, talento y futuro. @mundiario