Plato del día

Congresos a dedo de que quita y pon: la democracia interna en los partidos, en vía muerta

Pedro Sánchez. / PSOE
Ahora es el PSOE, después será el PP y le seguirán todos esos sucedáneos de partidos políticos, pero los Congresos democráticos propiamente dichos, los de UCD, los de Felipe, aquellos, no volverán ¡Mi más sentido pésame, democracia…!

Una de las cosas que hay que agradecerle al PSOE estos días, es la lección que nos está dando en lo que se refiere al déficit de democracia interna en los partidos políticos. Congreso a Congreso, a lo largo y ancho de las Comunidades Autónomas de España, por donde pasa el séquito sanchista, con su Pedro bajo palio, no me negarán ustedes que permanece un halo de confrontación limpia, en igualdad de condiciones, sin tentaciones de colocar candidatos y candidatas  a dedo, con una exquisita sensibilidad para que sus respectivos secretarios y secretarias generales surjan espontáneamente de sus bases, de la militancia corriente, de anónimas y anónimos socialistas que, sin la mínima sospecha de haber sido aleccionados, deciden en manos de que hombre o que mujer encomiendan su destino.

Ayer mismo, por ejemplo, causó sorpresa que el socialismo madrileño, inesperadamente, se decantase por un tal Òscar Lopez, del que no había indicios de que pudiese ir del Madrid al cielo socialista. Y ahí lo tienes, oye, armado caballero para liberar a la Puerta del Sol de un encubierto centro neurálgico (¡qué viene el lobo!) de una tal Internacionaal ultraderechista. Apenas hace unos meses, el elegido para la liderar la cruzada de Ferraz contra los infieles era un chico que pasaba por ahí, Juan Lobato, de cuyo nombre ya no se acuerda nadie. Ahora es solo ya un desaparecido al que nadie (al margen de sus excompañeras y excompañeros de carné de partido, por razones obvias), le agradece los servicios prestados a la Justicia, a la transparencia, a la democracia, vamos, descorriendo el tupido velo que relacionaba a La Moncloa con la presuntamente indiscreta Fiscalía General del Estado.

Y así estamos yendo por la geografía española, por los Congresos del PSOE, de lección en lección en esa asignatura pendiente de democracia interna en los democráticos, je, partidos políticos españoles. Nadie se esperaba, ¿a qué no?, a María Jesús Montero liderando la reconquista socialista de Andalucía. Y, bueno, lo de Pilar Alegría elevada a Agustina de Aragón para emprenderla a cañonazos con  los populares, es que ha sido talmente un sorpreson del que no resulta fácil recuperase. Nadie daba un duro por ella, salvo Sánchez, Ferraz, el aparato del partido e insignificantes personajes y grupos de presión de esos, ya sabes, que ni pinchan ni cortan ate la soberanía de la militancia.

¿Qué si todo es ironía, preguntas? Y qué remedio queda, hombre… Aquí los Congresos de todos los partidos políticos, están preconizados, con conservantes y colorantes, con azucares añadidos y todo eso que perjudica seriamente la salud de los demócratas. Que, por cierto, cada ven son más los que están y muchos menos los que son. @mundiario