Charla de café sobre el armagedón nuclear

Joe Biden, Vladimir Putin y Xi Jimping. / Mundiario
Acabo de escuchar al presidente Biden advirtiendo que estamos más cerca que nunca del “armagedón nuclear” desde la crisis de los misiles de Cuba, y alguna información tendrá ese señor, además de contar con 5.500 ojivas nucleares... 

—Es decir, que cuando revienta o como dices tu, se desintegra un núcleo de un átomo, se libera un millón de veces más energía que por átomo de TNT, que es un compuesto químico explosivo. ¿Entendí bien?

—¡Así es! Y tenemos muchos átomos que hacen que esta inmensa energía resulte muy peligrosa, porque generan muchísimo calor y radiación.

Los físicos les pusieron nombres a estos elementos radiactivos: uranio, plutonio, estroncio, polonio…que cuando son sometidos a procesos de desintegración, emiten “radiación” que es el nombre que les dan a los fragmentos de esa explosión.

Esos fragmentos son las famosas partículas alfa beta y rayos gamma.

Ojo con ellas, especialmente con los rayos gamma, porque son muy penetrantes y capaces de lesionar todas las células corporales.

—Vamos que es como si te explosionara una granada de mano cerca de ti. Los fragmentos de la misma te hacen polvo, ¿no?

—¡Pues más o menos!

—¿Y como sabemos si una explosión nuclear nos afecta físicamente?

—Pues midiendo la dosis que hemos recibido de radiación. Esto en física es básico, medirlo todo.

 Y se puede conseguir con unos detectores que miden la radiación de gamma/beta/alfa en unidades de tiempo. Los aparatitos reciben el nombre de Geiger, en honor al físico alemán Hans Geiger que lo desarrolló.

—Vayamos al grano y menos tecnicismos, ¿en vuestra opinión habrá guerra nuclear?

—Pues nadie lo sabe, acabo de escuchar al presidente Biden en rueda de prensa advirtiendo que estamos más cerca que nunca del “armagedón nuclear” desde la crisis de los misiles de Cuba, y alguna información tendrá ese señor, además de contar con 5.500 ojivas nucleares, que son armas de destrucción masiva y sirven para provocar ese apocalipsis.

Otras 6.000 tiene Rusia, convirtiéndose en la fuerza nuclear más grande del mundo.

Y no solo ellos: China, Corea del Norte, Reino Unido, Francia, India, Pakistán, disponen de ellas y, quizás, Israel, Iran, Arabia Saudí, pueden tener esos instrumentos de la apocalipsis.

Y ya sabéis, cuantos más países dispongan de ellos más alta es la probabilidad de ese Armagedón.

—Menudo café y sobremesa me estáis dando carallo, y encima yo sin saber que hacer si la cosa se pone fea.

 ¿Porqué algo tendríamos que saber para protegernos en caso de una guerra nuclear no?

—Hombre algo se sabe. Pero todo es malo o muy malo.

 Si tienes la suerte de que te pillen lejos los pepinazos que previsiblemente seleccionen lugares y objetivos prioritarios como: Madrid, Rota (Cádiz), Morón de la Frontera (municipio de la provincia de Sevilla), Campo de Gibraltar y un área de alrededor de 100 km de todos ellos, es posible que una vez pasada la onda explosiva “solo” quedaría la “radiación residual” que en buena medida se reduciría en unos días.

Nosotros aquí en Galicia, tenemos una cierta posibilidad de superar la catástrofe inicial.

Después, deberéis de cuidaros de no beber agua contaminada, (los pozos y manantiales suelen ser seguros), de no comer carnes próximas a los huesos y descartar los órganos internos, comer muchos tubérculos y frutas y verduras. Si tenéis reservas de alimentos en lata y frutos secos pues muy bien.

 Y si tenéis además algunos medicamentos esenciales, pilas, y combustible para cocinar pues mucho mejor.

 No digamos si disponéis de un contador Geiger (se venden desde 150 eurazos), para comprobar como están los alimentos y el entorno.

—Bueno nos estas comentando lo que sería un final en diferido ¿no?

—No necesariamente.

 Lo seguro son los millones de victimas; la reducción de la temperatura global en varios grados, (invierno nuclear); la desaparición de los servicios públicos esenciales (sanidad, educación, energía, transporte…); los desplazamientos forzosos sin pateras; la muerte de mucha vegetación; la disminución brutal de alimentos y en consecuencia una extinción posterior casi masiva de los seres humanos.

Los que puedan refugiarse en aldeas, y con posibilidad de producir algunos alimentos o aquellos a los que les pille en Australia, o en Argentina, igual dentro de 50 o 100 años años empiezan de nuevo a construir armas atómicas…

—Pagó el café de todos el compañero más cutre, y entre dientes mascullo: ¡para lo que vamos a vivir!

Y nos fuimos cada uno a su domicilio haciendo planes de futuro, pensando que después de todo ello, si ya no tenemos Estado al que reclamarle: vacunas, trabajo, servicios, pensiones, ni menos impuestos, deberíamos ir buscando a un profeta anunciador de soluciones increíbles, como por ejemplo, Feijóo. @mundiario