Las cesiones de España extienden la colonia por todo el campo de Gibraltar

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El ministro de Exteriores de España, Albares
Picardo, premier de la colonia lo resume asi: "Vamos a evitar los peores efectos de un Brexit duro. No hay aspectos del marco que se hayan acordado que en cualquier parte transgreda la posición de Gibraltar sobre soberanía, jurisdicción o control”
Las cesiones de España extienden la colonia por todo el campo de Gibraltar

Le cabe a Zapatero haber sido el primer jefe de Gobierno que a lo largo de la historia de España que dejó de reivindicar la recuperación de Gibraltar y nos proporcionó la insólita foto de su ministro de Exteriores, Moratinos, visitando la colonia y fotografiándose con la autoridad de la roca en una de sus cimas, frecuentadas por los monos. Pero actual Gobierno de progreso de Pedro Sánchez, con sus nuevas cesiones, va a consumar la rendición definitiva al retirar la verja, originariamente colocada por la potencia colonial en 1909, y luego otra del lado español, que incluye el territorio donde se encuentra su aeropuerto, en terreno no cedido por el Tratado de Utrecht, donde estaban los fuertes de España frente a la ciudad, y que fueron previsoramente destruidas por Inglaterra, cuando vinieron a “ayudarnos” frente a Napoleón. Ahora, tras dos años desde que se consideró el acuerdo final maduro entre la potencia colonial y España, luego de 19 reuniones, y la que se espera definitiva, con presencia del primer ministro de la colonia, Fabián Picardo (que ya tuvo segunda residencia en la lujosa urbanización de Sotogrande), anuncia el titular de Exteriores, Albares, que el asunto está maduro para retirar la verja y dejar el campo libre. De esta suerte, Gibraltar estará todavía mejor con el Reino Unido fuera de la Unión Europea. Y sobre el control de la frontera en el aeropuerto, por parte de España, Picardo ha resaltado que el acuerdo no modificará la soberanía del peñón o que “nunca se verá un guardia civil en Gibraltar.

Zapatero rompió en consenso de siglos sobre Gibraltar cuando aceptó en 2006 a Gibraltar en las negociaciones como parte separada de la delegación británica en el llamado foro tripartito establecido por el acuerdo de Córdoba, lo que debilitó la posición histórica española, que sostuvieron los gobiernos de todos los colores habidos en nuestra historia. Sin la menor contraprestación, reconocieron al gobierno de la colonia estatus jurídico propio, hasta entonces representada por Inglaterra. Es evidente que el actual Gobierno pone sordina a la reclamación de la soberanía sobre el peñón, empezando por el terreno, donde está el aeropuerto, usurpado, pese a las resoluciones de las Naciones Unidas emplazando a Inglaterra y España a negociar la descolonización de la roca que dieron lugar a la Declaración de Lisboa, del 10 de abril de 1980. El actual premier Picardo desea mantener todos los privilegios comerciales y de relación con España de la colonia sin ceder nada a cambio. Ese es el acuerdo.

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Así se llamó a esta foro de Moratinos en la Roca./RR.SS.

Sin haber cedido en nada sobre lo que realmente reclamó España desde hace 300 años, la colonia ha logrado seguir siendo británica con todas las ventajas, gracias las cesiones de España, de seguir en la CEE. De ni siquiera de conversaciones sobre la soberanía en este nuevo clima. La colonia se afianza como parte del Reino Unido con un trato excepcional que usará nuestro país como le apetezca en cuestiones esenciales para no ser tratado como un país tercero. Y lo deja claro la declaración de Picardo tras el acuerdo de principios entre España y la potencia colonial en diciembre de 2020 que ahora se ejecuta.  Dice Picardo: “El acuerdo es para un marco propuesto para un Acuerdo del Reino Unido /Unión Europea o un Tratado sobre la futura relación de Gibraltar con la UE. El tratado que se negociará se ocupará de la movilidad maximizada y sin restricciones de las personas entre Gibraltar y el espacio Schengen. Estos acuerdos se proporcionarán inicialmente por un período inicial de cuatro años. También tratará de abordar la movilidad máxima y sin restricciones de mercancías entre Gibraltar y la Unión Europea. Vamos a evitar los peores efectos de un Brexit duro. No hay aspectos del marco que se hayan acordado que en cualquier parte transgreda la posición de Gibraltar sobre soberanía, jurisdicción o control””.

Las exigencias de Picardo.

La puerta de entrada en la Europa comunitaria, a través de España, desde Gibraltar, requiere el socorro del Frontex (la Agencia Europea de Control de Fronteras) para que controle el paso fronterizo de Gibraltar.  El Gobierno de Pedro Sánchez desaprovechó la negociación del Brexit para reclamar la soberanía de Gibraltar al Reino Unido. Pero Picardo exige que no sean agentes españoles los que tengan esta misión. Vamos a ver si se cede ante la demanda británica de que el control de la frontera exterior no quede en manos de España. La asistencia de Frontex sería de cuatro años, el mismo plazo que fija el mandato para evaluar la puesta en práctica del acuerdo por las dos partes y que ambas decidan si continuar con el mismo régimen o darlo por concluido. España no plateó ni siquiera abrir de conversaciones sobre la soberanía en este nuevo clima, pese al mandato de las Naciones Unidas y las propias declaraciones de ambos gobiernos, la última de las cuales fue la de Bruselas de 1984. La colonia se afianza como parte del Reino Unido con un trato excepcional que usará nuestro país como le apetezca en cuestiones esenciales para no ser tratado como un país tercero.

Conviene fijarse, como fronterizo con la colonia, en el papel de nuestro país en el control de las ventajas otorgadas inicialmente a Gibraltar para permanecer dentro del espacio de Schengen, quitando la verja famosa. En la colonia aparecen voces que auguran que a medio plazo su objetivo es convertirse en una nación independiente. De suyo, desde que en tiempos de Zapatero lograron que el gobierno de la colonia fuera reconocido como interlocutor junto con la potencia colonial frente a España ya gozó de un estatus de facto, que el gobierno de Pedro Sánchez ha confirma, ya que hasta ahora las negociaciones han sido sólo entre España e Inglaterra, país que considera a Gibraltar “territorio ultramarino”. Resulta insólito que, según todas las perspectivas, Gibraltar vaya a disfrutar, debido a las cesiones de España, de una situación todavía más ventajosa que cuando su metrópoli colonial estaba dentro de la UE y del Tratado de Schengen. Es como si después de darse de baja en un club y de dejar de pagar la cuota, un ex socio siguiera disfrutando de todos los servicios, ventajas y privilegios de dicho club al que ya no se pertenece.

Según los datos de la propia “Hoja Informativa” del Gobierno de la colonia, hay 32.000 gibraltareños registrados. La población activa es de 29.995 habitantes, la mitad de los cuales cruza la frontera diariamente. 9.726 de los 15.275 viajeros diarios son españoles. Este dato es relevante, ya que sólo el 60 por ciento de los que entran a trabajar a Gibraltar desde la Línea son españoles. O sea, que no son 15.000 nacionales, como se dice para justificar las cesiones de España para su interés.En este sentido, hay un aspecto especialmente llamativo, el hecho de que los gibraltareños con casa en España, donde residen buena parte del año, eludan, mediante diversas triquiñuelas ---como el que sus viviendas son propiedad no personal, sino de sociedades que residen en la colonia--- el pago de impuestos diversos, entre otros, el de circulación de vehículos, tanto en La Línea como en otros lugares del Campo de Algeciras y otros lugares de las provincias de Cádiz y Málaga principalmente. Hay una foto bien expresiva de ello, en la que se ve a un “llanito” jugando al golf en el campo de Sotogrande, con la roca al fondo.

La expansión de la colonia

La expansión de facto de la colonia sobre España mediante adquisiciones de bienes raíces en el entorno de Gibraltar preocupó tanto a la II República que el Gobierno prohibió que los extranjeros pudieran adquirir fincas en dicha zona, medida especialmente orientada hacia los llanitos. En España, la compra de una vivienda nueva supone el pago del IVA y el Impuesto de Actos Jurídicos Documentados o el impuesto de Transmisiones Patrimoniales si es usada. Los habitantes de la colonia, adecuadamente asesorados, se las saben todas para disfrutar de casa en España y eludir el pago de impuestos y tasas ordinarias. Saben manejar perfectamente manejar las lagunas fiscales que los benefician los conceptos equívocos y su reflejo jurídico, en tanto que el régimen fiscal, a la hora de pagar impuestos nada tiene nada que ver con el permiso de residencia para vivir legalmente en el país. Esto significa que puedes haber o no haber obtenido un permiso de residencia formal. Es considerado un residente fiscal quien viva en España más de 183 días por año y como los días no tienen que ser consecutivos para que cuenten como efectivos, los llanitos lo tienen fácil. Otro requisito sería tener intereses económicos en el país, lo que significa que realizar una actividad profesional en España, ya sea trabajando para una empresa o que trabajando por cuenta propia. Los ejecutivos de las empresas de juego on line que viven y trabajan telemáticamente desde las urbanizaciones de lujo escapan por la falta de control.

En el año, 2012, el técnico de Administración Local Francisco Martín, elaboró un estudio sobre las evasiones fiscales de los gibraltareños con casa en España. Según dicho estudio, referido al año 2012, el 70% de los gibraltareños eran dueños de inmuebles en España, 20.000 de los que aproximadamente 15.000 corresponden a viviendas situadas en urbanizaciones repartidas en su mayoría entre La Línea de la Concepción y Sotogrande, según datos del Catastro. “No pagan impuestos de vehículos puesto que sus coches, en número aproximado de 10.000, como algo asiduo y cotidiano, llevan matrícula gibraltareña pero circulan por las calles de La Línea y el Campo de Gibraltar, y no pagan impuestos municipales en la adquisición de sus casas como el de Plus Valía puesto que lo que arguyen es que no compran la casa sino la sociedad que es dueña de la vivienda”.

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Curiosa pegatina en el coche de un llanito/Foto Fernando Ramos.

La retirada de la verja por la parte española no solamente tiene el aspecto simbólico de reconocer la soberanía británica sobre el espacio usurpado al margen del Tratado de Utrecht. Al desaparecer de facto la frontera, los habitantes de la colonia podrán incrementar, a su comodidad el uso del espacio y los servicios públicos de su entorno más inmediato extendiéndose todavía más hacia Sotogrande –donde el premiar Picardo tuvo una casa— y las zonas costeras de Cádiz y Málaga. Por algo la II República prohibió a los extranjeros la compra de bienes raíces en el Campo de Gibraltar.@mundiario.

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