La campaña de las hostialidades

Núñez Feijóo y Pérez Touriño.
Feijóo, Touriño y Quintana no dudan en utilizar los supuestos escándalos de sus rivales para convertir la campaña en una de las más ásperas que se recuerdan.
El mítico presidente de la S.D. Compostela, José María Caneda, decía, en sus buenos tiempos, que con él era mejor no iniciar “una escalada de las hostialidades”. A lo mejor se refería al paso siguiente a las “hostilidades”, y en ese caso, es el que le falta por dar a los líderes gallegos tras el tenso inicio de la campaña electoral. Y es que tanto el hasta ahora líder de la oposición, el ‘popular’ Alberto Núñez Feijóo, como los dirigentes socialista, Emilio Pérez Touriño, y nacionalista, Anxo Quintana, no dudan en utilizar los supuestos escándalos de sus rivales para convertir la campaña en una de las más ásperas que se recuerdan.

En este mismo periódico pudimos ver esos míticos carteles que aparecieron bajo las fotos electorales de “O Presidente”, en las que recordaban desde el caso del “coche fantástico” de Touriño hasta su buen gusto en cuestión de mobiliario. Los carteles fueron retirados de inmediato pero los balazos que suelta cada candidato en los tres discursos diarios que da de media siguen apuntando en la misma dirección.

El que ha puesto la munición de oferta ha sido Feijóo con eso de “se va el Caimán, se va el Caimán” cuando largó a su fichaje estrella en Economía por su afición a los paraísos fiscales. Tampoco le han facilitado las cosas desde Madrid, con la trama de espías o ese caso urbanístico en el que está implicado un ex secretario de los populares gallegos de cuyo nombre ya nadie quiere acordarse.

Desde su trinchera, el PP responde con las tendencias de Touriño hacia los Audis blindados de máxima gama y su exquisitez a la hora decorar despachos con muebles que no son precisamente de Ikea. Además, recuerdan los disgustos que se está llevando Pachi Vázquez con lo de Sogama o aquel turbio caso de la agente electoral socialista (esta no era 009) supuestamente pagada con fondos públicos.

Contra el BNG hay también armamento pesado, fundamentalmente basado en el concurso eólico (menos mal que era un concurso, si fuera a dedo, como antes, qué dirían) o la “fiesta de los mojitos” con la que acusan de dispendio a Ánxela Bugallo por llevar a un grupo de escritores y artistas gallegos a la Feria del Libro de la Habana (donde, por cierto, los mojitos son mucho más baratos que aquí).

También han hablado de bajar los impuestos, de los complementos para los desempleados o de profundizar en medidas sociales relacionadas con la sanidad o la educación, pero menos. Y es que donde haya unas buenas “hostialidades” pretéritas, ¿qué importa el futuro?