El cambio de ciclo en Cataluña puede enterrar el procés

Salvador Illa, el ganador del 12-M. / PSC
Salvador Illa, el ganador del 12-M. / PSC
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El cambio de ciclo en Cataluña puede enterrar el procés

Este domingo, Cataluña escribió un nuevo capítulo en su historia política con el triunfo del Partido de los Socialistas de Cataluña (PSC), liderado por Salvador Illa. Este hito no solo marcó la primera vez que los socialistas se alzan con la victoria en votos y escaños en unas elecciones autonómicas, sino que también significó un punto de inflexión en el devenir del movimiento independentista catalán, que ha dominado el panorama político catalán durante casi cuatro décadas.

El ascenso del PSC y la disminución del bloque independentista indican un cambio de ciclo en Cataluña, donde los ciudadanos parecen haber optado por enterrar el procés, esa vía rupturista que ha definido la política catalana en los últimos años. El mensaje de las urnas parece claro: la sociedad catalana está cansada de la polarización y la parálisis institucional que ha caracterizado la última década.

Este cambio de ciclo también se manifiesta en el fortalecimiento de las fuerzas de derecha, con el PP y Vox obteniendo un respaldo significativo. Sin embargo, este crecimiento no parece haber afectado la base electoral de Vox, lo que plantea interrogantes sobre el futuro de la política catalana y su relación con el panorama español.

La victoria del PSC liderado por el exministro Salvador Illa refleja el respaldo a una política de reconciliación y diálogo, en línea con las iniciativas impulsadas por el Gobierno central, como los indultos y la ley de amnistía. Aunque estas medidas han generado controversia, especialmente fuera de Cataluña, su efecto ha sido desactivar el independentismo y poner fin al victimismo que ha caracterizado el discurso de los partidos soberanistas.

En este nuevo escenario político, la formación de un gobierno estable será un desafío. Salvador Illa deberá buscar alianzas con partidos de izquierda para alcanzar una mayoría parlamentaria, lo que podría implicar negociaciones complejas y difíciles compromisos. Sin embargo, esta situación también representa una oportunidad para superar la lógica binaria de independentismo contra constitucionalismo y avanzar hacia un proyecto político más inclusivo y orientado hacia la gestión de los problemas cotidianos de los ciudadanos.

El cambio de ciclo en Cataluña no solo implica un reequilibrio de fuerzas políticas, sino también una redefinición del nacionalismo catalán. El declive del independentismo como fuerza dominante en el Parlament abre la puerta a un replanteamiento de las estrategias políticas de los partidos catalanistas, con la posibilidad de dejar atrás la confrontación estéril y volver a centrarse en la gestión responsable del autogobierno.

Sin embargo, este cambio también conlleva riesgos, especialmente en lo que respecta al auge de la extrema derecha. La entrada de Aliança Catalana en el Parlament es un recordatorio de que el extremismo político sigue presente y puede encontrar un terreno fértil en momentos de incertidumbre y crisis. Todos los partidos deben reflexionar sobre el peligro de normalizar discursos xenófobos y antiinmigración, que solo contribuyen a alimentar la división y el odio en la sociedad.

Cataluña se encuentra, pues, en un momento crucial de su historia política, donde se abre la posibilidad de construir un futuro basado en el diálogo, la cooperación y el respeto mutuo. El desafío ahora es convertir este cambio de ciclo en una oportunidad para construir una sociedad más justa, inclusiva y democrática para todos sus ciudadanos. De lo contrario tendría que haber nuevas elecciones. @mundiario

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