Hay banquillo en los demócratas
Conforme se acerca noviembre, la posibilidad de un relevo en la candidatura demócrata a la presidencia de Estados Unidos se vuelve un tema de interés. En el Partido Demócrata, varios nombres han comenzado a sonar como potenciales sustitutos de Joe Biden, en caso de que algunos miembros del partido logren forzar una retirada honrosa del actual presidente y por ahora candidato.
Aunque por el momento el Comité Nacional Demócrata mantiene el debate sucesorio fuera de la agenda, no es descabellado pensar que en la convención de Chicago en agosto se presente un nuevo candidato si el pánico por los fallos cognitivos de Biden persiste. Afortunadamente, el partido cuenta con un banquillo de renombrados demócratas que podrían asumir este rol.
Entre los posibles sustitutos destacan figuras conocidas, como la vicepresidenta Kamala Harris y Michelle Obama, quien goza de una aclamación popular aunque sus probabilidades reales son menores. Gobernadores como Gavin Newsom de California, JB Pritzker de Illinois y Gretchen Whitmer de Míchigan también se perfilan como opciones lógicas. Además, hay algunos candidatos menos evidentes, como ciertos alcaldes jóvenes, aunque aún les falta experiencia.
El proceso de elección de un nuevo candidato no sería sencillo, y Biden ha dejado claro que no planea retirarse. Sin embargo, si llegara a dimitir, no podría designar a su sucesor, dejando la elección en manos del Comité Nacional Demócrata. Según una encuesta de Politico, un 21% de los votantes demócratas apuestan por Harris para 2028, mientras que otro 10% prefieren a Newsom o al secretario de Transporte Pete Buttigieg.
Kamala Harris: la opción lógica pero cuestionada
Kamala Harris, de 59 años, podría ser la opción más lógica debido a su proximidad a Biden. Sin embargo, sus índices de aprobación son bajos. Según el agregador de encuestas FiveThirtyEight, tiene un índice de desaprobación del 49,4%. Su visibilidad ha sido limitada y su rol en la defensa de la salud reproductiva no ha logrado captar suficiente atención mediática. Críticos como Kathleen Parker, de The Washington Post, han sugerido incluso que Hillary Clinton la reemplace debido a su falta de competencia. A pesar de estos desafíos, Harris sigue siendo una figura telegénica con una histórica carrera política.
Michelle Obama: la favorita popular
A sus 60 años, Michelle Obama sigue siendo una figura popular, aunque ha permanecido alejada de la política activa desde que su marido dejó la presidencia. A pesar de su popularidad, no ha mostrado interés en regresar al primer plano político, una decisión influenciada por motivos personales y la mala relación con la familia Biden debido al tratamiento hacia su amiga íntima, Kathleen Buhle. No obstante, su nombre sigue resonando entre los demócratas que buscan una candidata fuerte y carismática.
Gavin Newsom: el liberal combativo
Gavin Newsom, de 56 años, es uno de los aliados más fieles de Biden y ha sido su defensor en situaciones críticas. Su postura firmemente liberal y su enfrentamiento directo con figuras republicanas como Ron DeSantis lo han posicionado como un líder nacional. Sin embargo, sus políticas y los problemas internos de California, como la crisis de personas sin hogar, podrían ser un obstáculo en su camino a la presidencia.
Josh Shapiro: el pragmático de Pensilvania
Josh Shapiro, de 51 años, ha demostrado ser un político eficaz, superando los márgenes de Biden en Pensilvania y ganando fama por sus esfuerzos como fiscal general del Estado. Su apoyo a la industria del gas de esquisto y a Israel ha generado críticas entre los progresistas, pero mantiene un alto nivel de apoyo en su estado, lo que lo convierte en un candidato fuerte para unificar al partido.
JB Pritzker: el multimillonario accesible
Pritzker, de 59 años, tiene la ventaja financiera de su lado, lo que podría facilitarle una campaña presidencial sin necesidad de una ardua recaudación de fondos. Aunque controvertido, sus políticas progresistas y su capacidad para autofinanciarse lo colocan como una opción viable y menos divisiva dentro del partido.
Gretchen Whitmer: la progresista moderada
La gobernadora de Míchigan, Gretchen Whitmer, de 52 años, ha ascendido rápidamente en el Partido Demócrata. Su gestión durante la pandemia y su capacidad para aprobar leyes sobre el control de armas y energías limpias la convierten en una candidata fuerte. Su reciente creación de un grupo político nacional sugiere ambiciones presidenciales, posicionándola como una opción sólida para el futuro inmediato del partido.
El declive de los progresistas
La reciente derrota del progresista Jamal Bowman en Nueva York podría señalar el fin de la facción más a la izquierda del partido. Figuras como Alexandria Ocasio-Cortez no parecen estar en la línea de sucesión, ya que el partido busca candidatos capaces de unificar y no polarizar.
El Partido Demócrata cuenta en todo caso con un grupo diverso y capaz de líderes que pueden asumir la candidatura presidencial en caso de que Joe Biden decida dar un paso al costado. La capacidad de renovación del partido, aunque limitada, ofrece opciones sólidas y prometedoras que podrían revitalizar su liderazgo y conectar con las nuevas generaciones de votantes. @mundiario