No se aprecia el valor del agua, hasta que se seca nuestro pozo

Río Navia en Negueira de Muñiz
Río Navia en Negueira de Muñiz
Tenemos que ser capaces de avanzar en materia de regulación y financiación de infraestructuras para disponer de agua con una calidad adecuada en función del uso.
No se aprecia el valor del agua, hasta que se seca nuestro pozo

Estamos entrando en el siglo de la escasez de agua y debiéramos saber, que nuestro país es uno de los de la Unión Europea que disponen de la menor cantidad de la misma por habitante.

Si usted vive en Galicia o en el norte de España, quizá sea algo insensible a lo que sucede en buena parte del Estado, pero lo cierto es que existen dos macrorregiones: la España seca y la húmeda, el sur y el norte-noroeste.

Los ríos, tanto en la Galicia atlántica como los del norte, son cortos y caudalosos y aportan agua dulce al mar, agua que es necesaria para mantener el equilibrio natural, pues el mar necesita esa aportación para conservar su salinidad.

Un razonamiento asociado a la ignorancia y al buenismo que escuchamos o leemos con frecuencia, es el de prescindir de parte de esa agua, para enviarla allí donde es necesaria, pero, no se trata únicamente de ser solidario, sino de contar con los estudios medioambientales adecuados para ello.

Esta agua no tiene las características de otros bienes como las patatas, las naranjas o la electricidad.

Lo recomendado, supone que cada Comunidad Autónoma perfeccione la gestión del agua y resuelva su problema sin perjuicio de terceros.

El clima, la deforestación, la sobre-explotación de los acuíferos con el problema de la necesaria “recarga” de los mismos; el descontrol de las perforaciones para pozos, los incendios, las prácticas agrícolas inadecuadas, la contaminación de ríos, los trasvases mal proyectados de una a otra cuenca, o la carencia de un plan adecuado en cada autonomía contribuyen a romper el equilibrio integral peninsular.

Hay consenso sobre lo siguiente: “la gestión del agua y las competencias autonómicas no debieran ser discutibles entre autonomías, sino entre cuencas hídricas naturales en las que se deben encontrar las soluciones de interés común, a través de un pacto integral del agua con respaldo social suficiente.

A todo esto y para mejorar las infraestructuras, se ha puesto en marcha el Plan Hidrológico 2022-2026, que tiene descritas actuaciones bien definidas.

De otra parte, el Foro de la Economía del Agua establece tres prioridades para luchar contra su escasez:

1.-Educar a la población sobre el uso responsable del agua con campañas de mentalización, mientras se actualiza y normaliza la red de infraestructuras ya que el 40% tiene más de 40 años.

2.-Reutilización del agua, pues el potencial de la misma es muy alto.

Actualmente, en España solo se reutiliza el 12% del agua residual tratada.

3.-La desalación, que supone aprovechar este recurso y sería una ayuda importante para resolver la escasez de agua.

Contamos con casi 765 plantas desaladoras, pero están muy desaprovechadas y se estima que solo se utiliza un 18% de su capacidad.

Una de las razones de ello, es la gran cantidad de energía que consumen, lo que está en contra de la tan buscada descarbonización.

Hay que esperar a que las energías renovables encuentren el equilibro entre la producción de energía y su precio, para que estas plantas alcancen un rendimiento deseable”.

En España, además, el agua potable, ya sea de suministro público o de otras fuentes, tiene que cumplir  con las normas establecidas en la Directiva de Unión Europea (98/33/CE).

Las necesidades de agua por sectores son conocidos: un 67% se precisa para las actividades agrícolas, un 19% para el sector industrial y un 14% para el consumo humano.

De donde se obtiene esa agua también está calculado: el 80% proviene de las aguas superficiales; el 19% de subterráneas, y el 0,5% de la desalación.

Como consecuencia del cambio climático, el sector agrícola es el más vulnerable a la sequía.

Lo estamos sufriendo periodicamente con cosechas escasas de: oliva, trigo, cebada… y sus consecuencias sobre el precio en el mercado.

 «Hay que fomentar tecnologías de racionalización, como el sistema de riego por goteo», opina el director del CIDTA, «porque es de cajón: en el campo, se desaprovecha mucha agua, pero, al mismo tiempo, es donde antes se nota cuando falta.

Uno de los principales retos consistiría en producir más producto por hectárea y con menos agua. Pero no es solo cuestión de tecnología. Tenemos que ser capaces de avanzar en materia de regulación y financiación de infraestructuras para disponer de agua con una calidad adecuada en función del uso.

Como curiosidad pedagógica ciertas cifras son reveladoras en cuanto al consumo de este bien: 1 kg de cítricos precisan 1000 litros de agua; un bolso de piel unos 8000 litros, un kg de carne de vacuno 15.000 litros, unos pantalones vaqueros 10.800 litros…

En nuestras ciudades y en lo que respecta al consumo humano, cada ciudadano utiliza una media de 133 litros/día de agua potable.

Solo, en una ducha de cinco o seis minutos, se gastan unos 100 litros de agua, el equivalente a lo que bebemos en mes y medio.

El precio por metro cubico (1000 litros) oscila entre las diferentes ciudades (responsables del abastecimiento de agua de consumo) y Comunidades, desde los 1,16 euros de Castilla León a los 2,68 de Cataluña.

En Galicia, el precio medio unitario para consumo de hogares está en los 1,24 euros/m3, mientras la media española se aproxima a los 1,95 euros/m3.

No somos, en general, conscientes, en las ciudades y villas, del precio de este bien básico de consumo, pero lo podemos poner en evidencia cuando lo comparamos con el agua embotellada que consumimos, que ya ronda los tres mil millones de litros.

Comprar un litro de algunas de estas aguas embotelladas existentes en nuestro mercado ordinario, equivale a pagar 1000 litros de agua potable, o el costo de dos litros de leche.

Lo primero, se acepta con cierta naturalidad; lo segundo, se discute en cada ayuntamiento, en cada presupuesto anual, y se comenta por la opinión pública y la publicada, cada vez que se aumenta ligeramente su coste, quizás por desconocimiento de las exigencias y gastos de potabilización, obras hidráulicas y reposición de las redes de distribución necesarias, además de algunos precios “politicos” municipales, que no responden al coste real integro.

En definitiva y como resumen, los problemas del agua potable en las ciudades y villas, están obligando a financiar nuevas inversiones para reducir perdidas en las redes por fugas, (de hasta un 16%), conseguir mayor eficiencia del suministro, mejorar las prácticas urbanas, repensar el papel de las nuevas tecnologías, diseñar modelos de crecimiento de la ciudad, (central, o dispersa), definir y controlar sus usos y la sostenibilidad, además de tratar y recuperar aguas residuales y  controlar más y mejor los vertidos directos a ríos.

Una parte de la gestión de este suministro básico recae en empresas privadas o mixtas, las primeras son conocidas como “concesiones administrativas” de este servicio.

El 50% del agua que se consume en España está basicamente en manos de tres grupos privados: Aguas de Barcelona (54%) FCC-Vivendo (23%) y al francesa Bouygues-Saur(13%), además de otras pequeñas empresas.

La primera atiende las demandas de 18 millones de personas (en Galicia unas 890.000 en 70 ayuntamientos), y la segunda lo hace con 9 millones. (Fuente: Asociación Española de Abastecimiento y saneamiento)

Sin entrar al debate ideológico público/privado, las concesiones administrativas concedidas debieran ser estrictamente seguidas y controladas con regularidad, de acuerdo con lo acordado en los pliegos de condiciones y con las ofertas presentadas y comprometidas por las empresas.

No suele ser así.

Cuando el suministro es municipal, igualmente exige un autocontrol riguroso por parte de esas instituciones.

Tampoco es frecuente.

Visto con perspectiva todo lo anterior y de no hacer algo por remediarlo, lo que es tan habitual para nosotros como abrir un grifo y obtener agua para beber, lavarse, o cocinar, puede volverse un lujo, como ya lo es para millones de personas que lo sufren,( unos 2.000 millones de personas carecen de acceso al agua potable y al saneamiento), y será entonces, cuando el agua se convierta en una mercancía privada con valores equivalentes a los  del barril de petróleo de hoy. @mundiario

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