Un análisis de los comicios generales del 23-J: España regresa a 2016

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La derecha estatal, representada actualmente por PP y Vox, vuelve a situarse a menos de una decena de escaños de la mayoría absoluta. Sin embargo, no podrán gobernar.

Un análisis de los comicios generales del 23-J: España regresa a 2016

Las elecciones generales del 23-J tuvieron unos resultados bastante “endiablados” desde el punto de vista de la confección del poder ejecutivo. Posiblemente, Sánchez, con muchísimas dificultades, saldrá investido de nuevo como presidente. En caso contrario, habrá repetición electoral. Para lograr su tercer mandato, el político madrileño necesitará el apoyo de todo el arco parlamentario contrario a la derecha españolista (poscomunistas de ámbito estatal más nacionalistas de izquierdas y de centro), tal y como ocurrió en la segunda parte de la XII Legislatura, cuando en 2018 el actual jefe del gobierno derrotó a Mariano Rajoy en la única moción de censura que ha prosperado en el actual régimen de monarquía parlamentaria.

Comenzando el análisis por partidos, el conservador PP venció por mayoría relativa (137/350), lejos de las previsiones de muchas empresas encuestadoras. Su resultado es el mismo que el de 2016. El PP recoge buena parte del voto de Ciudadanos, que no se presentó, así como de aproximadamente 1/6 del Vox de finales de 2019. A diferencia de otras ocasiones, los estrategas de Génova 13 se equivocaron durante el transcurso de la campaña electoral: debilitaron a su potencial socio (Vox) con la apelación al voto útil (con los consecuentes efectos en cuanto a rendimiento de escaños en un sistema electoral no muy proporcional como es el español) y no fueron claros en cuanto a la preferencia de aliados en caso de dependencia de otras fuerzas (si PSOE o Vox). Asimismo, los populares optaron por mimetizarse con los de Abascal en la dureza del discurso (nunca condenaron el “¡Que te vote Txapote!”), mientras renegaban de estos, perdiendo a socialistas “moderados” y “desencantados”. La estrategia de los de Feijoo, que preconizaba una amplia mayoría sociopolítica entre Vox y la izquierda, fracasó.

Por su parte, los socialdemócratas de PSOE y PSC lograron 121/350 escaños (102+19), unos resultados muy semejantes a los de los dos comicios celebrados en 2019. Les volvió a funcionar la baza del “miedo a la ultraderecha”, así como un eslogan en positivo (“Avanzar”), además del hecho de saber vender los logros del Gobierno central. Asimismo, y a diferencia del PP con Vox, el PSOE nunca se avergonzó de su relación con Sumar. Todo ello no sirvió para ganar las elecciones, pero sí para evitar la vuelta de la derecha a la Moncloa.

La tercera fuerza fue Vox, nacionalconservadora, que perdió 19 escaños al sacar 33/350 diputados). El ya mencionado voto útil al PP más la no resuelta división entre paleoconservadores moderados (Espinosa, Monasterio…) y socialpatriotas/neofalangistas (Buxadé, Ortega-Smith…) ha desgastado electoralmente a la derecha alternativa. Además, “tiraron” la papeleta en 28/52 circunscripciones, en perjuicio del PP en algunas de ellas.

En conjunto, la derecha estatal suma 170/350 escaños, casi los mismos que la suma de PP y Ciudadanos en 2016 (169/350). Buena parte de los votantes de Vox del 23-J, de perfil liberal-conservador, nacionalista español y antimarianista, habían optado por la marca naranja hace siete años.

Con relación a la ecosocialista Sumar, los de Yolanda Díaz tuvieron el mismo problema que los de Abascal: el rendimiento del voto en provincias pequeñas y medianas. Malgastaron el sufragio en 34/52 circunscripciones en perjuicio de PSOE y PSC. Su campaña en positivo, respetuosa y llena de propuestas hizo olvidar las tampoco resueltas luchas internas, especialmente entre Podemos y Movimiento Sumar. No obstante, las confluencias pierden 4 actas respecto a los 35 diputados de UP en 2019 (10-N). En total, Sumar obtuvo 31/350 congresistas.

Por su parte, el conjunto de la izquierda estatal (PSOE y Sumar) más el PSC logra 152/350 diputados, una cifra muy semejante a la de 2016, cuando PSOE-PSC y Unidos Podemos más sus confluencias sumaron conjuntamente 156/350 congresistas.

Por su parte, el resto de fuerzas, periféricas, suman 28/350 diputados (en 2016 su resultado fue también muy parecido: 25/350 actas). Hablamos (23 de julio de 2023) de ERC (7), JxC (7), EH-Bildu (6), PNV (5), BNG (1), CC (1) y UPN (1). El voto útil a favor del PSOE actuó en perjuicio de los socioliberales y nacionalistas vascos del PNV, así como de los socialdemócratas e independentistas catalanes de ERC.

Explicados los datos anteriores, las opciones de investidura son cinco. Dos pasan por Sánchez y tres por Feijoo. La última es una opción matemáticamente fallida:

1) Gobierno de izquierda plurinacional I: Acuerdo entre PSOE (102), Sumar (31), PSC (19), ERC (7), EH-Bildu (6), PNV (5), BNG (1) y CC (1) con abstención de JxC (7): 172/350 síes vs 171 noes (PP, VOX y UPN) y las 7 abstenciones de los independentistas catalanes de centro. Opción posible, pero difícil.

2) Gobierno de izquierda plurinacional II: Acuerdo entre PSOE (102), Sumar (31), PSC (19), ERC (7), EH-Bildu (6), PNV (5), BNG (1) y JxC: 78/350 síes vs 172 noes (PP, Vox, CC y UPN). Opción posible, pero aún más difícil.

3) Gobierno de centroderecha del PP con abstención pactada con el PSOE. Serían 139 síes (PP, UPN y CC), 102 abstenciones (PSOE) y 109 votos en contra (Vox, Sumar, PSC, ERC, JxC, EH-Bildu, PNV y BNG). Sería la fórmula que ya hubo durante el último mandato de Rajoy, durante la primera parte de la XII Legislatura (septiembre de 2016 a junio de 2018). Hoy es inviable debido a la negativa del PSOE a abstenerse.

4) Gran Coalición centrista y constitucionalista entre PP (137) y PSOE (102) más el apoyo de CC (1) y UPN (1) = 241/350 escaños. Con 109 votos en contra (Vox, Sumar, PSC, ERC, JxC, EH-Bildu, PNV y BNG). Aún más inviable, debido a la citada oposición firme del PSOE, además de la dificultad añadida que entrañaría compartir sillas en el Consejo de Ministros entre estas dos organizaciones.

5) Gobierno de derecha españolista: Acuerdo entre PP, Vox, CC y UPN (172/350), a solo cuatro escaños de la mayoría absoluta. Es el único pacto ya verbalizado entre fuerzas políticas tras el 23-J. El problema, en este último caso, es que, como señalábamos, es totalmente antiaritmético, ya que tendría en contra a los 178 parlamentarios de PSOE, Sumar, PSC, ERC, JxC, EH-Bildu, PNV y BNG.

De entre todas estas opciones expuestas la más factible es la primera. En todo caso, hay que ver cómo se desarrollan los acontecimientos. Lo que es políticamente imposible es un gobierno de Feijoo tras estos resultados y tras las posturas de los diferentes partidos alternativos al PP. Todo pasa por una investidura y una XV Legislatura muy complicada de Sánchez o por volver a las urnas en Navidad. Recordemos que la repetición de elecciones generales es algo que ya había sucedido el 26 de junio de 2016 y el 10 de noviembre de 2019.

En resumen, España regresa políticamente a 2016. No obstante, esta vez debemos cambiar Ciudadanos por Vox en el espectro azul. Por su parte, en el bloque rojo hoy hay un mayor desequilibrio de fuerzas en favor de PSOE-PSC. @mundiario

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