Albricias, tenemos Presidente

Pedro Sánchez, presidente del Gobierno en funciones; y Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda en funciones y líder de Sumar. / Mundiario
La noticia que hemos visto en televisión y en los demás medios de comunicación es que tenemos Presidente del Gobierno. El día 16 de noviembre se ha confirmado lo que también tantos esperaban.

Era previsible y tenía que llegar. Estaba cantado. Con todo el barullo que se ha montado teníamos ya la cabeza loca, porque diariamente nos machacaban con noticias y anécdotas. Ha sido una pena tener que estar todos pendientes de lo que pasaba y ahora de lo que pasará dentro de poco tiempo. Todo se estaba haciendo insoportable. En la mañana del día 16, la votación de investidura fue ganada por el candidato, Pedro Sánchez.

Tenemos derecho a descansar todos un poco ya, antes de volver de nuevo a las críticas e insultos más feroces a los que nos tenían acostumbrados. El primer candidato todavía seguía proclamando que en la felicitación a Sánchez le había vuelto a decir que ha sido una equivocación y que solo él era el responsable. Esto no entraba en el momento.

Núñez Feijóo ha tenido que sufrir la mayor decepción de su vida política. Solo había que mirar las caras de los principales dirigentes del partido de la oposición, que han perdido el último rayo de esperanza que todavía les quedaba. Algunos han perdido definitivamente también los papeles. El mayor insulto por ahora ha sido el de la Presidenta de la Comunidad de Madrid. Dice que se han metido con ella y su familia. No lo ha podido soportar y ha proclamado que el Presidente del Gobierno era un HDP.

Es bien conocida ya, porque no deja títere con cabeza en sus intervenciones, pero este insulto supera toda línea roja posible. Además, no lo retira. Que con su pan se lo coma. De dónde habrá salido esta mujer tan cavernaria y soez.

Desde luego es todo un ejemplo negativo para la juventud que la oyera. Nadie debería reunirse con ella, mientras no cambiara de lenguaje. Ha perdido la educación y la cortesía. Consecuencia directa de las ilusiones sin fundamento con que nos han estado azotando día tras día ella junto con el alcalde de Madrid, que se comportan como unos mentecatos sin demasiado juicio.

Cargos públicos de semejante grado lo había deberían guardar las formas por lo menos. ¿Cómo se les va a respetar con el ejemplo que nos dan? Vergüenza ajena es lo que producen. Y, además, siguen con sus exigencias de todo tipo. Desde luego su delicadeza no es en absoluto exquisita. El desprecio al adversario está siempre en su boca. Cuánta miseria existe en las que tenían que ser los mejores.

Qué razón tiene el adagio latino: Corruptio optimi pessima (la corrupción de los mejores es la peor de todas). Habían conseguido la euforia de muchos ciudadanos por algo que no podía suceder, como es que gobernara la oposición. Se han equivocado y han hecho que se equivoquen también los que les acompañaban. A ver  ahora cómo lo arreglan. Desde luego no será maltratando a diputados socialistas: “Traidores, os tendrían que matar”, o lanzándoles huevos. No se puede jugar con las emociones, ni exacerbar a nadie.

¿Se comerá Feijóo las uvas este año o se le atragantarán? Desde luego haría bien dejando ya ese rostro lleno de odio. Al Presidente le costó mucho trabajo, rodeado de éxitos y fracasos, de ir y venir, de ceder y no ceder, de protestas y discrepancias, pero ha revalidado otra vez. Hay que reconocerlo.

En cabio, la crispación sigue siendo alimentada, y las controversias en contra continúan atacando. Parece que se repiten los primeros momentos de la transición  y algunos están empeñados en recordar momentos de la República. Esto mantiene el odio permanente.

Gritos, banderas alzadas, amenazas e insultos  en la sede de Ferraz semejan que ya estamos en otra guerra civil. Algunos locos siguen esperando que haya otro Alzamiento en cualquier momento. La historia de aquella época todavía no se ha superado. Franco parece que vive entre nosotros todavía. Feijòo pide un “marcaje total” al Gobierno.

Los ataques no terminan nunca. En Madrid se puede ver el autobús de Hazte Oír. Presenta a Sánchez como Hitler y hasta lleva el logo socialista en lugar de la esvástica en su brazo izquierdo. Además, para que nadie se despiste la leyenda dice: “Sánchez dictador y en la línea de abajo: “Pedro Sánchez odia España”. Y termina pidiendo elecciones ya. El partido socialista ha pedido al alcalde que retire esta publicidad y sancione al autobús.

Almeida contesta que no ha recibido esta petición y confirma la falta de atención, diciendo que no admite “lecciones de aquellos que van a amnistiar a terroristas”. Este es el alcalde que tenemos en Madrid, apoyando siempre a la derecha más radical y contestando en forma chulesca. No se lo merecen los madrileños, aunque él cada día está más crecido. @mundiario