Las advertencias de Puigdemont a Sánchez planean sobre el inicio de legislatura

Puigdemont y el Rey [640x480]
Puigdemont y el Rey
Desde Bruselas, el ahora "exiliado" Puigdemont lanza un aviso a navegantes al inicio de sus conversaciones con el PSOE
Las advertencias de Puigdemont a Sánchez planean sobre el inicio de legislatura

Cuando escuchaba el discurso que pronunciaba el jefe del Estado, en la apertura de la actual legislatura mi pensamiento volaba a Ginebra, mejor dicho, a los llamados “Convenios de Ginebra, de 1949” y el significado que adquirieron como respuesta de la Comunidad, de la Civilización occidentales tras la tragedia de la II Guerra Mundial. Cierto que tales convenios tuvieron un motivo especial, dotar al mundo de principios y exigencias del Derecho Internacional para que nunca más, como por desgracia ocurre en nuestros días, la población civil, los heridos, las víctimas en general sufrieran las consecuencias de los conflictos armados. Y a todo esto, me dirán los desocupados lectores de este comentario, pues qué tiene que ver ese marco, donde la Humanidad ha tratado de dotarse de reglas esenciales para su convivencia, con lo ahora motejado “conflicto territorial” del todavía llamado “Reino de España”. Pues que es el mismo espacio donde se van a reunir, el emisario o comisario del PSOE y los homólogos de Junts, para pactar lo que conviniere, previo compromiso por parte del actual partido del Gobierno de progreso de España, con el partido que encabeza un prófugo de la justicia (ahora considerado un exiliado) sobre el futuro de una parte del territorio de ese Estado, o sea, una parte del Estado todo. ¿O es que se va a otra cosa a tan simbólico espacio? Claro que el enviado por parte del PSOE, señor Cerdán, nos tranquiliza, afirmando que es una reunión de trabajo y que habrá muchas, y que no van sólo a tomar unos cafés en cordial comandita, bajo la tutela moderadora de un observador internacional. Tiene Ginebra por cierto lugares conocidamente simbólicos que bien hubiera servido para la conferencia PSOE-Junts, como la catedral de San Pedro, en la que se conserva la famosa silla de Calvino. Hasta pueden invocarlo.

Es curioso que al PSOE le haya parecido mal que los del PP y Vox no aplaudieran el discurso, para algunos mitin más que conferencia institucional, de la señora presidenta Armengol en su intervenciónen el Congreso, ante los padres de la patria presentes que representan todas las sensibilidades del país, menos los consocios de la mayoría social de progreso, que se ausentaron en masa en gran parte.  Extraña, pues que los portavoces del PSOE  no hayan mostrado la misma sensibilidad por la ausencia en el Congreso de sus socios y apoyos diversos de Junts, ERC, Bildu y el Bloque, que no pudieron escuchar el discurso del Rey porque no hicieron la cortesía de presentarse en el marco donde deberían ejercer la cuota de representación democrática. Esa que ostentan en un acto consecuencia en sí mismo de los suyos propios de elección del presidente del Gobierno al que acaban de investir. Porque más grave que el desacuerdo ante las palabras de la presidenta, me parece expresivo que los partidos que forman con el PSOE y Sumar la mayoría democrática de progreso, al amparo de la Constitución, un grupo de diputados, que la han tenido que prometer para ser, no estén presentes, aunque sólo fuera para arropar al presidente que han elegido.

Aparte de sus alusiones al futuro, el Rey ha sido discreto, y como le corresponde, subrayado el respeto al vínculo de la Corona con la cámara donde reside la soberanía nacional, que representa al pueblo español y simboliza la unidad y permanencia de la nación, de la que los ausentes quieren salirse. Pero aparte de estas cuestiones de cortesía y protocolo, sobre este acto se ha proyectado el mensaje de otro ausente forzoso. En una conversación privada, en Bruselas, con el líder del Partido Popular Europeo, Manfred Weber, Puigdemont ha dicho que si "no hay avances suficientes" en sus acuerdos con el PSOE sus diputados podrían sumar sus votos a los del Partido Popular en el Congreso de los Diputados para votar en contra de leyes como las de los presupuestos del Estado. O sea, si se terciara y hubiera mejor postor, quitar a Sánchez. Es un aviso a navegantes para que los del PSOE sepan que les han marcado el camino. Porque, aunque sea una especie de conferencia de paz, en el extranjero, bajo tutela internacional, no se trata de una mera reunión de trabajo ordinaria, se trata de establecer la serie de acciones subsiguientes que el partido del Gobierno, cuya estabilidad depende de lo que el fugado en Bruselas decida y otros con los mismos intereses por donde tiene que arar. O sea, cumplir. Ya se verá.

¿Y quién pagará los gastos?

O sea, que el 2 de diciembre, el señor Cerdán, que es electricista de profesión, debe acudir a Ginebra advertido para que, ya de entrada no se produzca un cortocircuito. ¿Volverá a referirse a Puigdemont como presidente y exiliado?  Me imagino que, dada la sensibilidad del PSOE ahora con el protocolo habrá sido advertido para que sea prudente, que el propio Puigdemont está dolido con que se moteje de terrorista y cosas parecidas. La gran sorpresa es quiénes serán los supervisores, si originan gastos y quién los cubrirá. Pero, sobre todo, cuál va a ser el alcance del acuerdo, en qué medida compromete al contratante de la segunda parte, como en los contratos de los hermanos Marx, y de qué modo el Gobierno de España tendrá que ejecutar lo que se acuerde en esta nueva conferencia de paz de Ginebra. Con razón Puigdemont debe figurar en la lista de políticos más influyentes de Europa en el 2024, como ya se anuncia. Tiene en sus manos el futuro del país del que quiere salirse. ¿O es que no y tiene Sánchez otra salida que plegarse?@mundiario.

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