La adhesión inquebrantable a Sánchez y la crítica de Boadella a sus autores
La adhesión inquebrantable de un grupo de artistas, intelectuales y otros personajes de menos porte a Pedro Sánchez, y por ende a su Gobierno y políticas, sin el menor contenido crítico, recuerda muchos las adhesiones inquebrantables que recibía el mismo Franco. Es curioso que estos adherentes no crean las propias palabras de a quien respaldan y admiran quien dijera que “gobernar no es estar en la Moncloa, que no se puede gobernar sin presupuestos y que, en ese caso, hay que convocar elecciones”. No ahora no. Ahora toca resistir. Aventuras, no sabemos cómo, que el resultado de esas elecciones, en las que el pueblo español decidiera, no sería de su agrado. Y frente a ellos, cabe recordar aquello que dijera Fernando Sabater, en el sentido de que quien sea propiamente de izquierdas no puede amparar los actos de Sánchez, sino criticarlos y añadió “Ahora, en España, los manejos fétidos y contradicciones flagrantes de los partidos gobernantes han logrado que las personas decentes y con estudios suelan abominar de ellos”.
Ahora, en el manifiesto de apoyo a Sánchez están lo que Boadella considera los de siempre, los beneficiados, a los que les ha ido bien con el sanchismo, destacando los habituales y los consabidos nombres del mundo del espectáculo: Pedro Almodóvar, Carlos Bardem, Miguel Ríos, Ana Belén, Loles León, Montxo Armendáriz o Víctor Manuel y otros de reciente actualidad: Leire Pajín, José Montilla, Manuel Chaves o Juan Fernando López Aguilar, Alberto Garzón y Manuel Castells. También lo rubrican sindicalistas (Ignacio Fernández Toxo, Antonio Gutiérrez).
Es evidente que comparar la trayectoria de Boadella con la inmensa mayoría de los adherentes a Sánchez no tiene recorrido. Esta declaración recuerda otra bien distinta. Hace dos años 255 personalidades firmaron un manifiesto contra el Gobierno en el que cargaban contra las reformas ejecutadas y en marcha que iban desmontando al Estado. Entre los firmantes estaban están destacados periodistas como Miguel Ángel Aguilar, Augusto Delkáder, Juan Luis Cebrián, Antonio Caño, Javier Ayuso o Agustín Valladolid; juristas como Clemente Auger; catedráticos como Luis Rodríguez Ramos; abogados como Elisa de la Nuez, o Javier y Fernando Múgica; embajadores como Leopoldo Stampa, Carlos Bastarreche o Inocencio Arias y numerosos exministros del PSOE y del PP entre los firmantes como César Antonio Molina, José Luis Corcuera, José María Michavilla; Rafael Arias Salgado o José Luis Leal; escritores como Fernando Savater, Félix de Azúa, Félix Ovejero o Andrés Trapiello. A ellos se sumaron significados socialistas como el expresidente de la Comunidad de Madrid, Joaquín Leguina, expulsado del PSOE; el exsecretario general del PSE, Nicolás Redondo o Pedro Bofill que formó parte de la Ejecutiva del PSOE hasta 1989 y la eurodiputada de Ciudadanos Maite Pagazaurtundúa.
Lo de la España multinivel
Pero, a todo esto, y a estas alturas, ¿cuál es, aparte de sus avatares, el proyecto político de Pedro Sánchez para España aparte del que le marcan sus consocios de Junts, ERC, el PNV, Sumar y otros? Pues, ese proyecto se llama “La España multinivel”. Si sólo nombre evoca el modo en que el ocupante de la Moncloa incumple uno de los principios esenciales de la ideología que sus actos vulneran: el de la igualdad de todos ciudadanos, con independencia de su vecindad civil, o sea, su lugar de residencia. La pista para determinar la guía de Sánchez se encuentra en el punto el 1957, entre los 304 folios de la “Ponencia Marco” del 40 Congreso del PSOE, documento que resume las ideas y el programa fundamento de su acción de Gobierno para España.
Allí se dice el modo de resolver el conflicto catalán dice, entre otras cosas: “La España multinivel moderna es la que ofrece cauces democráticos de diálogo y pacto en el marco de la ley para dar salidas a situaciones como la de Cataluña, en clave de mayor profundización del Estado de las autonomías” Conviene recordar, por cierto, que el conflicto lo han creado los independentistas y no el resto de los españoles que estamos bien encajados en la inmensa mayoría. Nótese que se emplea la expresión “el pacto dentro de la Ley”, y no dentro de la Constitución. Porque esa ley podría ser una “lege ferenda”, es decir, por hacer a la medida de lo que a sus consocios de Junts, ERC y otros les conviniera: Y así fue: indultos, reforma del Código Penal, Amnistía, cesión del control de las fronteras, extensión de embajadas y ahora en la práctica, hacienda propia. Y ya piden poder judicial propio.
Realmente no se puede negar que desde manda en el PSOE el doctor Sánchez han enriquecido la calificación de España que viene sucediéndose de modo continuado como “federal, federal asimétrica, plurinacional”. Pero este invento lingüístico los mejora todos. De momento, ya hemos visto que todo esto es un experimento para acomodarse a las pretensiones de los que quieren salirse del Estado, pero que Sánchez precisa para seguir en la Moncloa. Todo eso se resume en un solo término, “balcanización. El Diccionario de la Real Academia Española, atribuye a la palabra nivel, entre otras, estas acepciones: “Altura que algo alcanza, o a la que está colocado, categoría, rango, grado o altura que alcanzan ciertos aspectos de la vida social, grado de bienestar, principalmente material, alcanzado por la generalidad de los habitantes de un país componentes de una clase social”. O sea que, si va a haber una pluralidad de niveles, ¿hemos de entender que eso significa que los ciudadanos del Estado español serán diferentes en niveles según la comunidad donde tengan su residencia, su vecindad civil, según las competencias y capacidades que éstas posean? @mundiario