Al sur del sur: Tarifa

AGOSTO 2009 026  segunda
Tarifa. / RR SS.
Es uno de los municipios más extensos de la provincia de Cádiz, conocido por sus vientos, que hacen de este el reino del Windsurf y el Kitesurf.
Al sur del sur: Tarifa

Al sur del sur, una frase pegadiza y ya usada en publicidad, descubrimos la Villa de Tarifa, el punto más meridional de la Península, que conserva el aire tradicional de los pueblos marineros, junto con la historia más antigua.

Es uno de los municipios más extensos de la provincia de Cádiz, conocido por sus vientos, que hacen de él el Reino del Windsurf y el Kitesurf. Es recordado por otro símbolo de la ciudad: Guzmán el Bueno, Señor de Sanlúcar de Barrameda, (algo desconocido, todos lo relacionan exclusivamente con Tarifa), quien lanzó su propio cuchillo a los musulmanes que retenían a su hijo, cuando estos asediaban la ciudad, para que mataran a su hijo, intentando forzar la caída de ésta, cosa que no lograron. A Alonso Pérez de Guzmán se le recordaría por ello no sólo en los libros de historia, sino en esta Villa, que conserva su castillo y fortificaciones. Hay que tener en cuenta que este enclave fue durante cientos de años deseado por todos, por ser el punto de acceso a la Península desde África, ser unión de las dos aguas del Mediterráneo y el Atlántico y zona de paso a cualquier puerto del Antiguo Mundo y posteriormente embudo de todo el tráfico marítimo hacia el Mar de Alborán, puerta de entrada hacia el Mar Interior más grande del mundo.

Su nombre parece proceder de Tarif ibn Malluk, uno de los primeros reyes bereberes que allí se establecieron, por el siglo VIII y de donde  no se movieron en quinientos años, prueba de ello son sus calles y parte del legado que hoy en día se visita fruto del asentamiento de  la población, que siempre estuvo dentro del recinto amurallado, por todas las incursiones que los azotaban, traspasándolo ya en la edad moderna, donde comienzan a vivir en el barrio de extramuros y donde hoy en día se encuentra la mayor parte de la población.

Para todo el que la visite y a un tiro de piedra, decir que siguen conservando sus restos prehistóricos, romanos de los que cabe destacar las ruinas de Baelo – Claudia, en la Ensenada de Bolonia, (los aficionados a la pesca lo conocen bien) entre Punta Paloma y Punta Camarinal, donde incluso se pueden ver las antiguas factorías de salazones, al tiempo de disfrutar de las playas, (en las que el urbanismo feroz  no ha hecho mella, por ahora) que hoy en día han hecho famoso este enclave, en donde la limpieza de las aguas y la arena blanca, hacen que el visitante pueda recrear antiguos tiempos, dar un paseo y simplemente disfrutar, todo se conserva como desde entonces, incluidos sus pinares.

Recomendar por la tarde el tranquilo paseo por sus calles, donde el olor a mar entra por todas sus esquinas, disfrutar del céntrico paseo que lleva al puerto y si es posible, subir por el paseo hasta el castillo, desde donde los más marineros, podrán disfrutar de algo tan cotidiano para los tarifeños y que a nosotros no deja de sorprendernos, la entrada de cualquier barco por la bocana del puerto un día de viento, especialmente veleros y el ferry que conecta esta ciudad con Tánger, maniobras impolutas de un barco de dimensiones considerables, en un puerto preparado contra envites de aire y agua, donde el zigzag para el atraque, es para enamorados del mar, todo un desafío. Puedo decir que en mis tiempos de servicio militar, una de las mejores anécdotas que recuerdo, (porque siempre son cientos), es precisamente la entrada de un velero alemán en este puerto, buen día de viento, donde la maniobra de acercamiento la hizo completamente escorado, desde la distancia, llegando a la bocana con la amura de estribor completamente en el agua, virando su proa hacia el muelle en su justa medida, recuperando la horizontalidad en el  momento de su entrada y por supuesto, siendo el centro de todos los aplausos de los que allí estábamos, marino, marino.

Volviendo a la Tarifa, centro de este artículo, recomendar a los curiosos de la fauna, que si el día lo permite, pueden avistarse todo tipo de cetáceos que cruzan el Estrecho, así como pasear por las numerosas playas que en dirección Cádiz se pueden encontrar, donde podrán comprobar como las antiguas costumbres, como la hospitalidad, el buen comer y una buena charla con sus gentes, no son tan antiguas y todavía están de moda.

Pieza clave en los estudios del patrón de embarcaciones de recreo, desde donde se parte en los ejercicios de las cartas náuticas.

En definitiva, un lugar recomendado para todo tipo de edades, donde cada uno tiene su espacio, donde cada uno puede hacer su viaje a medida. @mundiario 

Al sur del sur: Tarifa
Comentarios