¿Por qué no navega el 'Santísima Trinidad'?

Santísima Trinidad. / Mundiario
Santísima Trinidad. / Mundiario
Fue el buque insignia de la Armada Española del siglo XVIII, un gran navío de alto bordo y tres palos.
¿Por qué no navega el 'Santísima Trinidad'?

Si a un modelista naval o a un enamorado del mar se le nombra el navío Santísima Trinidad, inmediatamente le viene la imagen de un gigante de tiempos antiguos, armado hasta los dientes. Es uno de los modelos estáticos favoritos, qué pena que no podamos hacerlo navegar a todo trapo, en un plano de agua, como antaño pudo hacerlo, ¿alguien se atrevería?

La historia de este buque es de todos bien conocida. Escorial de los Mares, el más grande, el más artillado, 1.900 toneladas, costados de caoba de 60 cm de grueso, tripulación de 1.200 hombres, pernos de hierro de hasta 1,80 metros de largo, 4 puentes, llegando a tener hasta 144 cañones, algo más de sesenta metros de eslora, 16 de manga y 8 de calado; éstas son algunas de las cifras de este buque insignia de la Armada Española del siglo XVIII, gran navío de alto bordo y tres palos.

En esta ocasión, quiero presentarles una curiosa iniciativa privada que tuvimos en atracado en el puerto Málaga, un atractivo más durante un tiempo, ya que partió hacia Alicante, según nos dijeron; la réplica que nos puede dar una idea de lo que ha sido la navegación hace siglos, el Santísima Trinidad. Muchos lectores habrán visto modelos a escala, éste a tamaño real nos muestra en parte sus dimensiones, acondicionado a su uso actual, el de restaurante, discoteca, taberna; anclado de forma permanente, se puede visitar bien para comer o simplemente para tomar una copa, pudiendo acceder a las estancias interiores y cubierta. En esta visita nos acompañó su armadora Yolanda Guerrero, que junto a su marido Angel Llorente, fueron los que crearon este negocio difícil, original, arriesgado y desde luego un orgullo para quien como este matrimonio ha llegado a conseguirlo, (y puedo decir que lo saben contagiar), en palabras de su armadora, ha sido un sueño que querían verlo, tocarlo, hacerlo realidad.

Santísima Trinidad. / Mundiario     

Santísima Trinidad. / Mundiario

La nave  proviene de un casco adquirido en un desguace de Vigo. Después de buscar un casco que se asemejara a las formas y dimensiones del original Trinidad,  fue trasladado a Málaga, donde no vieron viabilidad al proyecto, de nuevo volvió remolcado hacia el Atlántico, cruzando por segunda vez el estrecho, hacia Algeciras, donde finalmente fue construido y forrado en madera realizando todos los cambios interiores y exteriores que requerían para su futuro uso, y conforme a las normativas de marina mercante, etcétra. En su construcción, hubo que hacer modificaciones de todo tipo, nunca se había hecho algo igual, de forma que una vez que la tablazón del hoy restaurante, antiguamente alojamiento del Comandante, fue instalado hubo de ser retirado para alojar bajo la bodega los dos compresores que dan autonomía eléctrica al conjunto.

Ante la pregunta de por qué no hacerlo navegable, una respuesta rotunda que demostró el cariño hacia la nave original: entonces no sería el Trinidad. <La normativa sobre seguridad marítima haría inviable la estética del s.XVIII y su navegación ante los botes, antenas, radar y todo lo necesario, produciría un efecto contrario al deseado, un efecto de teatralidad, de decorado, de atrezzo (por el que más de un cliente pregunta, no se llegan a creer que sea un barco de verdad). De lo que se trata es que el cliente que entre, crea con todo lujo de detalles que se encuentra en el navío real. He de destacar su decoración interior, con tallas (por supuesto en madera), mobiliario antiguo restaurado, libros, armamento, antiguos útiles marineros, todo ello mantenido por el propio personal embarcado, hay que tener en cuenta que una nave de estas características necesita de un mantenimiento diario, costoso y especializado. Invito a todo el que lo visite, pregunte por sus tallas y el pequeño museo de antigüedades que han recopilado. No se pierdan el espejo de popa, realizado por el mismo ebanista-carpintero que mantiene el barco, figura difícil de conseguir, ya que hoy en día es un oficio en extinción.

He de agradecer la colaboración de Yolanda Guerrero en la visita, que nos mostró con paciencia y agrado este peculiar proyecto, necesitamos tener no sólo en el recuerdo, aquellas joyas que nuestro país ha creado a lo largo de los siglos, poder explicar a una y otra y otra generación que hemos sido potencia mundial en la navegación, que se han recorrido distancias imposibles, en condiciones en muchos de los casos extremas y con éxito, que se han creado y mantenido rutas por entonces imposibles, en definitiva, que hemos hecho historia. @mundiario

  

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