Recuperado el turismo interior, el objetivo es la vuelta a España de los visitantes extranjeros

Turismo. / Andrea Piacquadio en Pexels
Turismo. / Andrea Piacquadio en Pexels
A riesgo de rebajar la cantidad, el turismo puede fortalecer su calidad para elevar la competitividad del sector y mejorar la oferta cultural.
Recuperado el turismo interior, el objetivo es la vuelta a España de los visitantes extranjeros

La economía española fue la más la más dañada por la pandemia de todas las integradas en la OCDE, la organización para la cooperación y el desarrollo económicos en la que se integran 38 estados. Su PIB cayó en mayor medida al estar tan ligado al turismo de no residentes, si bien hubo dificultades comunes con otros países, no solo económicas, sino también sanitarias, tanto por falta de medios de protección como por el desconocimiento de las vías de transmisión del virus, sobre todo al principio.

El resultado es que el PIB de España es el segundo más dañado de la UE en los años 2020 y 2021, solo por delante de Grecia, y que su tasa de paro –próxima al 16% en este segundo semestre– es la segunda más alta, igualmente tras la griega. El primer semestre de 2020 fue el más demoledor.

Ahora, superada la peor etapa, todo indica que toca la recuperación, pero también la transformación, ya que a España se le presenta la oportunidad de aprovechar los fondos europeos para desarrollarse mediante un nuevo modelo productivo, más basado en la industria. 

Todo ello parece compatible con que España se mantenga como una potencia global en turismo, aunque de otro modo. A riesgo de rebajar la cantidad podría aumentar la calidad como el mejor camino para elevar la competitividad del sector y mejorar la oferta cultural. Galicia, en ese sentido, tiene mucho que decir. 

De entrada, el sector recuperó el turismo interior –el número de pernoctaciones de residentes en julio supuso el más elevado de la historia estadística, incluido el 2019, un año récord– y tiene pendiente la vuelta de los visitantes extranjeros, básicamente británicos y alemanes, ya que juntos representan una tercera parte de todos los turistas de otros países. Es clave que la campaña de vacunación aporte confianza.

España recibió hasta julio 9,8 millones de turistas frente a los 13,2 millones del mismo periodo de 2020 y los 48 millones de los siete primeros meses de 2019

El turismo internacional sigue lejos del nivel prepandemia. España recibió en julio 4,4 millones de visitantes extranjeros, 5,5 millones menos que en el mismo mes de 2019, un año récord. Pero la recuperación arrancó: con respecto a julio de 2020 el aumento fue del 78,3 %. España recibió hasta julio 9,8 millones de turistas frente a los 13,2 millones del mismo periodo de 2020 y los 48 millones de los siete primeros meses de 2019. Todo indica que la recuperación incentivará la mejora de la calidad.

El sol y la playa constituyen una fórmula de éxito más que contrastada, pero –sin renunciar a la sostenibilidad medioambiental– hay margen de mejora en la buena gestión los atractivos históricos, culturales, artísticos o gastronómicos del conjunto de España –no solo del Mediterráneo o las Canarias–, lo que daría pie a viajeros con demandas más selectivas y mayor poder adquisitivo.

Es en este contexto en el que comunidades como Galicia también pueden jugar sus bazas, al tiempo que llega una novedad importante: el tren de alta velocidad. “El AVE a Galicia supondrá un nuevo impulso para que Ourense pueda alcanzar una mayor cuota de nuevos turistas”, sostiene Paula Sánchez, técnica en turismo y marketing en Artabria Turismo. Su receta: los viajes centrados en el termalismo –Ourense, Laias, Lobios, Arnoia o Ribadavia cuentan con una excelente oferta termal–, la naturaleza, la cultura y la gastronomía de este “increíble destino”.

El Camino de Santiago es clave para la estrategia turística de Galicia, ligada actualmente a un doble año xacobeo. Ya llegó el peregrino número 100.000 –un portugués de 60 años, Jorge Manuel Domingues,  que recorría el Camino junto a su hijo–, todo un referente de quienes peregrinan fruto de una cultura universal. "La peregrinación es un fenómeno, una práctica, que está presente en distintas religiones y espacios físicos, aunque con diversas motivaciones y modelos, por lo que podemos hablar de una práctica casi universal", corrobora Xesús Palmou, presidente de la Academia Xacobea y coautor del libro Crónica de un peregrino singular. @J_L_Gomez

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