Museo de Belenes en Mollina: tradiciones de toda la vida en Málaga

Museo de Belenes.  Mollina. Málaga
Museo de Belenes. Mollina. Málaga. / Enrique Vázquez

Un museo de internacional de arte belenista con más de 2.000 figuras y más de 5.000 metros cuadrados, que se ha ido modernizando y adaptando a los nuevos tiempos con gran seriedad y sobriedad expositiva. 

Museo de Belenes en Mollina: tradiciones de toda la vida en Málaga

Estas fiestas navideñas son propias para las tradiciones de toda la vida, como la visita a belenes instalados en lugares públicos y privados. Pero en Mollina, provincia de Málaga, hay un museo especial de estas tradiciones, donde se representan múltiples técnicas venidas de toda España. El Museo de Belenes de Mollina, en el Polígono Casería del Rey, Autovía A92, en la salida número 138, a tan solo 65 km al norte de Málaga capital.

Un museo de internacional de arte belenista, que lleva más de diez años abierto, recopilando belenes. Con más de 2.000 figuras y más de 5.000 metros cuadrados, se ha ido modernizando y adaptando a los nuevos tiempos con gran seriedad y sobriedad expositiva. Donde grandes y pequeños disfrutarán de escenas de la pasión, orientadas en todo tipo de localidades, fondos y un gran realismo, acompañado de explicaciones sobre la realización de cada belén. Es un museo internacional ya que se muestran y sobre todo e importante, se renuevan año a año, los belenes de varios países, aunque qué duda cabe, que España capital en esta muestra, de todas partes, Cataluña, Navarra, Andalucía y muchas más son representadas, en diferentes espacios, formas y con una gran imaginación y técnicas.

El belenismo es la construcción de belenes o portales de Belén, haciendo referencia a diferentes modelos o tipos de figuras, que representan el nacimiento del Niño Jesús, una tradición muy latina, extendida por el catolicismo por todo el mundo y que ha conseguido perdurar durante siglos, siendo en Italia muy conocidos los belenes napolitanos, originarios de la región de la Campania italiana, de grandes dimensiones en su mayoría y una gran riqueza expresiva y de adornos.

Abierto todo el año, es ahora, en Navidad, cuando este museo recibe mayor afluencia de público. Si se prefiere se puede comprar las entradas online, para mayor rapidez en el ingreso. Las instalaciones recopilan belenes de todo tipo, incluso alguno espacial. Siguiendo tradiciones de toda la vida, donde se exponen en varias salas, alguna de ellas temporal.

Presentación del Niño ante el templo

Presentación del Niño ante el templo. / Enrique Vázquez

La espectacularidad de alguna de las escenas, por su tamaño y espacio requerido llama la atención, pero más aún, pequeñas escenas, donde se recrean de forma figurada en algunos casos el portal de Belén, o bien escenas cotidianas de la vida de entonces y alguna que otra licencia de similares características. Todas ellas para verlas detenidamente, sin prisas, ya que el nivel de detalle en algunos es máximo y en otros, como la segunda escena que puede verse, sólo entrando, engaña, ya que aparentemente es un fraile (San Francisco) señalando al fondo, sin más vida, ni movimiento en el diorama. Para nada. Hay que frenarse y observar, verán cómo en él encontrarán liebres, búhos, serpientes, cabras y mucho más, sin embargo, casi nadie los ve. Y es la primera lección que hay que aprender en este museo, la observación que, acompañada de un suave hilo musical, hace de esta visita una agradable y original experiencia.

Mollina  Mueso de los Belenes

Mueso de los Belenes en Mollina. / Mundiario.

Jugando con las tonalidades de la luz, las perspectivas y profundidades en poco espacio logran plasmar una escena, con dobles y triples espacios representativos, no hay movimiento en ninguno de los espacios, sin embargo, se aprecia la actividad que pastores, ganado y demás figuras poseen, con diferentes tamaños de protagonistas, arboleda y detalles.

Perspectiva Museo de los Belenes Mollina

Museo de los Belenes en Mollina. / Enrique Vázquez

Cuenta con una zona exterior donde se muestran aperos de labranza, utensilios de los siglos XVIII, XIX y principios del XX, originales, propios de la comarca de Mollina, que han sido utilizados desde siglos en las labores y vida del campo.

Y después de la visita pueden probar la gastronomía malagueña en cualquiera de las localidades cercanas, pero como siempre una recomendación, un cortijo del siglo XVIII, El Caserío San Benito, dirección Córdoba, en el cruce con la localidad de Alameda, a pocos kilómetros, reconvertido en restaurante, donde se podrían destacar tanto las carnes de la zona, no le van a pasar desapercibidas, así como sus migas. Plato típico del invierno a base de pan, chorizo, ajo, algún magro incluso, con complementos tan variados como la granada, el melón, rábanos.

Y la tarde dedicarla a las compras navideñas de dulces en Antequera, o si siguen la ruta hacia Córdoba, en Rute, a pocos minutos de allí cualquiera de las dos opciones, donde les esperan las fábricas más conocidas de mantecados, roscos y demás productos navideños. O bien Estepa, prácticamente a la misma distancia, si llevan dirección Sevilla. Como verán, no se pueden escapar del mantecado, alfajor y demás delicias navideñas. @mundiario

Museo de Belenes en Mollina: tradiciones de toda la vida en Málaga
Comentarios